Banco de España recuerda que las monedas virtuales no están reguladas y advierte sobre sus riesgos
El Banco de España ha recordado que las monedas virtuales no se encuentran reguladas en el ordenamiento jurídico español, ni son supervisadas en forma alguna, ni están acogidas a sistemas de garantía de depósitos, al tiempo que ha advertido sobre sus riesgos.
En una entrada en su blog para el Cliente Bancario, la autoridad monetaria ha subrayado el hecho de que en España no se ha aprobado hasta el momento ninguna Ley sobre las criptomonedas, por lo que no hay ninguna empresa o plataforma autorizada para el intercambio de las mismas.
Asimismo, el Banco de España ha explicado que las criptodivisas están sujetas a fuertes oscilaciones debido a que su valor depende de que haya otros usuarios dispuestos a adquirirlas. «La formación del precio no es transparente y podría manipularse», ha avisado.
De igual forma, la seguridad en las transacciones con estos activos no es la misma que en sistemas de pago tradicionales, mientras que son comunes los múltiples incidentes operativos y de robos a través de ataques informáticos.
En caso de adquisición de bienes y servicios mediante criptoactivos, para cualquier consumidor sería «misión imposible» reclamar sus derechos si surgiera un problema con el pago o con el producto adquirido.
La institución presidida por Pablo Hernández de Cos es rotunda al afirmar que las monedas virtuales «no pueden sustituir al dinero y no son un medio de pago o intercambio común». De hecho, cree que el término ‘moneda’ es «ciertamente equívoco» por lo que prefiere denominarlas activos virtuales o criptoactivos.
En los últimos años se ha multiplicado la emisión y el uso de las llamadas monedas virtuales o criptoactivos, existiendo más de 1.500 en circulación. En septiembre de 2018 se calculaba que movían en el mercado casi 200.000 millones de dólares (176.280 millones de euros).
Las primeras surgieron en el año 2009 como consecuencia de los recientes desarrollos tecnológicos. Existen muchos tipos, aunque la pionera y la más popular es el bitcoin, si bien hay muchas otras como litecoin, dashcoin, peercoin o dogecoin.
Se caracterizan porque no tienen un emisor concreto y no están bajo control de ningún gobierno o Banco Central, su ámbito de aplicación es global y se extienden a través de Internet.
La mayoría son cuasianónimas, ya que las transacciones se registran de modo que los usuarios son conocidos solo por sus direcciones públicas de moneda virtual, sin poder obtener fácilmente su identidad real. Estas transacciones se basan en la tecnología blockchain.
En la actualidad no hay ningún Estado en el que haya alguna moneda virtual de curso legal. Las transacciones se hacen sin intermediarios, directamente de persona a persona y a través de determinadas webs que carecen de supervisión.
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