Dice el refranero español que «tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe». Pues en el estadio Santiago Bernabéu se le rompió a un Real Madrid que se cayó con todo el equipo contra el Valencia. Un partido malo, donde posiblemente merecieron más, pero en el que la suerte fue esquiva para los de Ancelotti, ha dejado a los blancos tocados y, quién sabe, si hundidos en su lucha por revalidar el título de Liga.
El Real Madrid regresó del parón de selecciones con un calendario, aparentemente, amable en el horizonte. Tres partidos seguidos en el Santiago Bernabéu frente al Leganés, Real Sociedad y Valencia. Dos encuentros de Liga y la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey, donde, encima, tenían ventaja tras haber ganado a los donostiarras 0-1 en la ida. Pero los madridistas, lejos de vivir tranquilos durante estos partidos, se han ido complicando la vida poco a poco hasta terminar tocando fondo.
El Real Madrid ganó, con un sufrimiento inesperado a priori, frente al Leganés hace una semana. Dos goles de Mbappé y otro de Bellingham dieron el triunfo por 3-2 a los de Ancelotti, que se vieron obligados a remontar para sumar tres puntos capitales en su lucha por la Liga.
Bajo en defensas
Unos días después, el Real Madrid recibía a la Real Sociedad en la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey. Los blancos salieron con una intensidad impropia de un equipo con la ilusión de jugar la final copera, lo que les llevó a complicarse notablemente la vida. Comenzaron perdiendo, empataron y, a falta de 10 minutos para el final, los donostiarras mandaban por 1-3, un resultado que les eliminaba. Fueron capaces de empatar el partido, pero en el descuento recibieron el cuarto y se fueron camino de la prórroga. Rüdiger, con un testarazo, logró el empate a cuatro y la clasificación para la final de la Copa del Rey del 26 de abril. Sí, la alegría era notable, pero la preocupación también.
Y el petardazo definitivo llegó ante el Valencia. Los blancos perdieron 1-2 tras recibir un gol de Hugo Duro en el minuto 95. Una derrota que ha mandado al traste muchas de las opciones del Real Madrid de pelear por la Liga, pero, sobre todo, la crónica de una muerte anunciada. Los blancos no han terminado en ningún momento de funcionar y, finalmente, llegó el manotazo.
Ahora, por delante, los blancos se deben centrar en los dos objetivos más importantes que tienen. La Liga, si ya estaba complicada, ha terminado de torcerse salvo milagro inesperado, por lo que la Champions y la final de la Copa del Rey pasan a ser los dos grandes objetivos de un Real Madrid que necesita reaccionar cuanto antes.