Arbelora Rojas y Trujillo Suárez

El Real Madrid alucina con la designación de los árbitros de la final de Copa: «Ni disimulan»

En el Real Madrid alucinan con que Alberola Rojas y Trujillo Suárez estén en la final de la Cop del Rey

"Ni disimulan", aseguran en alusión al CTA y su decisión

Escándalo del CTA: premia a Alberola Rojas con la final de Copa tras no pitar el claro codazo a Mbappé

Designación final Copa
Alberola Rojas y Trujillo Suárez.

«Ni disimulan». Así se resumía en Valdebebas la sensación al conocer la designación arbitral para la final de Copa del Rey entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad en La Cartuja. Los elegidos, los mismos. Los mismos que hace apenas unos días no quisieron, porque no quisieron, señalar un penalti a favor del Real Madrid ante el Girona en el Santiago Bernabéu.

La jugada no tiene recorrido. Codazo de Vitor Reis sobre Kylian Mbappé dentro del área. Penalti claro. Sin interpretación. Sin matices. Con una imagen imposible de ignorar: sangre en la cara del jugador. Y aun así, nada. Ni Javier Alberola Rojas en el campo ni Trujillo Suárez desde el VAR consideraron oportuno señalarlo. Ni siquiera revisarlo.

Y aquí es donde viene lo llamativo. Lo que enciende de verdad. Lejos de cualquier corrección interna, lejos de una mínima autocrítica, el CTA responde con una designación que suena a premio. Alberola dirigirá la final. Trujillo estará en el VAR. El partido más importante del fútbol español en manos de los mismos protagonistas del escándalo del Bernabéu.

En Valdebebas lo encajan con ironía. No queda otra. Se habla incluso de felicitarles. Porque, visto lo visto, parece que lo hicieron bien. O, al menos, así lo entienden sus superiores. Pero el problema va mucho más allá de una acción. Es acumulación. Es desgaste. Es la sensación de que siempre pasa lo mismo. De que da igual la jugada, el contexto o la evidencia. El resultado es el mismo. El Real Madrid siente que compite en desigualdad.

«Fue inaudito»

Lo del Bernabéu fue «inaudito», como se repite en el club. Y cuanto más se revisa la acción, peor. Más evidente. Más incomprensible. Porque ya no es un error de interpretación. Es algo más difícil de justificar. Especialmente cuando existe el VAR. Especialmente cuando hay imágenes que lo muestran todo.

El enfado es mayúsculo. Y no es para menos. Porque, en una temporada en la que el equipo no ha estado al nivel esperado, eso no puede servir de excusa para lo otro. Los árbitros están para acertar. Y más aún cuando tienen todas las herramientas para hacerlo.

Lo que más duele no es sólo el error. Es lo que viene después. La sensación de impunidad. De que no pasa nada. De que todo sigue igual. «Es penalti aquí y en la luna», dijo Álvaro Arbeloa. El problema es que, para algunos, no lo es en ningún sitio.

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