Ramón tenía razón

Pesadilla sin Courtois

La confirmación de la lesión de Thibaut Courtois supone un auténtico drama para el Real Madrid en el tramo decisivo de la temporada. Lo que inicialmente se reportó como una simple sobrecarga preventiva ha derivado en un diagnóstico mucho más severo: una rotura muscular en el cuádriceps que le mantendrá alejado de los terrenos de juego durante un mes y medio, dejando la portería en manos de Andriy Lunin para los retos más inmediatos.

El madridismo se fue a dormir con una relativa tranquilidad tras el último encuentro, bajo la premisa de que la sustitución de Thibaut Courtois había sido por pura precaución. Sin embargo, las pruebas médicas realizadas hoy han arrojado un resultado demoledor. El belga sufre una lesión muscular en el recto anterior del cuádriceps derecho. Es un diagnóstico que no solo sorprende por su gravedad, sino por la confusión generada en torno a la zona afectada, ya que las informaciones iniciales apuntaban al aductor.

Este contratiempo implica que Courtois estará de baja aproximadamente seis semanas. En términos prácticos, esto significa perderse casi todo lo que resta de campaña. El calendario es implacable: el portero belga no estará frente al Atlético de Madrid, Mallorca, Girona, Alavés, Betis, Espanyol y posiblemente el Clásico contra el Barcelona. Además, su participación en una hipotética semifinal de Champions League estaría también descartada si se cumplen los pronósticos, llegando, en el mejor de los casos, muy justo de ritmo competitivo.

Resulta difícil de comprender la sucesión de hechos. No es normal que un jugador que disputa toda la primera parte, habiendo sentido ya molestias durante el calentamiento, termine con una rotura de esta magnitud. Cabe preguntarse si hubo un error de juicio por parte del jugador o de los servicios médicos al permitir que continuase sobre el césped. En un fútbol de élite, con un marcador de 3-0 a favor, arriesgar la integridad física del mejor portero del mundo parece una decisión muy discutible si los hechos son como nos han informado. Las lesiones musculares no desaparecen solas y, en este caso, la sobrecarga inicial ha podido derivar en una rotura por no haber parado a tiempo.

Esta situación alimenta una preocupante sensación de inestabilidad física que persigue al equipo esta temporada. Entre diagnósticos confusos y plazos de recuperación que se dilatan, como ya hemos visto en los casos de Mbappé o Bellingham, el Real Madrid vive en una suerte de neurosis médica que no es el mejor compañero de viaje cuando te juegas los títulos. La baja de Courtois no es una baja más; es la pérdida de un jugador que gana eliminatorias y que ofrece una seguridad que nadie más en el mundo puede igualar.

Ahora, la responsabilidad recae totalmente sobre Andriy Lunin. El ucraniano ya demostró la temporada 23/24 que es un suplente de garantías, siendo clave para alcanzar la final de la Champions. Si bien no es Courtois —nadie lo es—, el Madrid tiene la fortuna y el acierto de contar con un portero que ya ha rendido al máximo nivel. Tras un partido dubitativo ante el Albacete, su reciente actuación dejó mejores sensaciones, y ahora el equipo deberá blindarse más que nunca para protegerle y minimizar el impacto de la ausencia del gigante belga. El destrozo es importante, y solo queda esperar que la recuperación sea impecable para volver a ver a Thibaut bajo palos antes de que el curso eche el cierre definitivo.

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