Mourinho tiene cerebro… y nueve
El Real Madrid vence al Ferencvaros con una exhibición de Güler desde la mediapunta y un gran gol de Espí
Mourinho hizo debutar a Bernardo Silva, al que sacó en el descanso igual que a Vinicius
Los blancos mostraron evolución y mejoría en la presión y con la pelota pero también sus carencias defensivas
Mourinho no ha tardado mucho en encontrar su cerebro. Se llama Arda Güler y el Real Madrid juega a lo que el turco quiere. Y así será, por lo menos, hasta que llegue Bellingham e imponga sus galones. En agosto el equipo blanco baila al son de la música del pequeño y liviano mediapunta, que aparece por cualquier sitio para mejorar todo lo que toca. Mou también tiene un delantero centro con pintaza. Se llama Carlos Espí y se lo acaban de comprar, pero ha tardado un suspiro en marcar su primer gol de blanco. Bueno, de verde. Esas fueron las buenas noticias del 1-2 que consiguió el Madrid ante el Ferencvaros. La mala, que el equipo necesita un central como el comer. Y Mou (y el club) lo saben.
Segundo ensayo del Real Madrid de Mourinho. Y casi el mismo once que en el primero. El luso quiere premiar a los chicos que llevan pasando calor en Valdebebas desde el primer día y dispuso ante el Ferencvaros casi la misma alineación que ante la Fiorentina hace una semana. Brahim por Trent fue el único cambio de Mou, que volvió a insistir en el que será su esquema todo el año: el 4-2-3-1. Vinicius y Bernardo Silva, los últimos en incorporarse al trabajo, esperaban turno en el banquillo, lugar que no tocarán mucho durante la temporada.
Por situarles, que estamos en agosto. Lunin ocupaba la portería, la defensa era para Dumfries, Joan Martínez, Rivas y Carreras, en el doble pivote otra vez Camavinga y Valverde, por delante Brahim y Ciria ocupaban los costados y Güler la mediapunta, mientras que Endrick volvía a ejercer de nueve titular.
Dominó el Real Madrid de salida con un juego algo más dinámico en el primer partido. Güler campaba a sus anchas y ocupaba todo el frente de ataque. Incluso se permitía el lujo de bajar a sacar la pelota, asignatura pendiente del dúo Camavinga-Valverde, con mucho músculo pero no tanta cabeza. El turco será un jugador capital para Mourinho… hasta que llegue Bellingham, claro. Porque para Mou Güler es mediapunta y esa posición está reservada para el inglés.
El cerebro es Güler
Seis minutos tardó precisamente Arda Güler en sacar a relucir su imponente zurda con un disparo venenoso que botó delante del meta Dibusz y se perdió fuera por poco. Luego comenzó a trazar naturales con el pie en busca de conectar con Endrick, que la tuvo en el 11 con un remate algo forzado en el área pequeña que lamió el larguero por el lado que no era.
También se mostraron Brahim y Ciria con sendas acciones individuales que abrocharon con disparos defectuosos. Un punto de algo parecido a la presión asomaba en el Real Madrid cuando los blancos –verdes en Budapest– perdían la pelota. Los jugadores del Ferencvaros perseguían sombras cada vez que Güler emergía por cualquier sitio para limpiar la jugada.
Hubo que esperar hasta el minuto 21 para que los húngaros se asomaran al área de Lunin con un centro llovido que cuerpeó Joan Martínez y voleó Cirkovic al cielo de Budapest. Llegó entonces la pausa de hidratación para abrochar un primer cuarto en el que el Real Madrid fue Güler y nada más.
Rondaba el área húngara el equipo de Mou, pero se le apagaban las luces cuando Güler no pulsaba el interruptor. Brahim y Endrick lo intentaban, pero se perdían en un mar de regates sin ton ni son. En el 36 el brasileño perdonó un mano a mano ante Dibusz tras una buena recuperación alta de Camavinga y un mejor pase filtrado por Brahim. Y en el 40 de nuevo probó suerte Güler. El Real Madrid acumulaba méritos para marcar y el gol parecía al caer.
Un gol de canteranos
Cayó justo un minuto después. Güler sacó el córner algo llovido y la pelota acabó al otro lado del área en los pies de Ciria. El canterano la puso al área y allí emergió otro, el central Mario Rivas, para cabecear en plancha y picado el 0-1 para el Real Madrid, que al peso había sido sensiblemente mejor que que un desbordado Ferencvaros. Con el gol del equipo de Mourinho sonó la campana del primer tiempo y nos fuimos al descanso.
Fue el momento elegido por el técnico del Real Madrid para meter de golpe seis cambios: Trent, Rüdiger, Huijsen, Bernardo Silva, Vinicius y Carlos Espí. El equipo seguía dibujado en un 4-2-3-1. En defensa formaban Trent, Rüdiger, Huijsen y se mantenía Carreras. Bernardo Silva acompañaba a Fede Valverde en el doble pivote. Por delante, Endrick y Vinicius ocupaban los costados y Arda Güler seguía en la mediapunta. Arriba, todo el área era para Carlos Espí.
Que tardó tres minutos en marcar su primer gol con el Real Madrid. Rüdiger combinó con Endrick, de primeras para una soberbia asistencia de Güler a Fede Valverde y pase de la muerte del uruguayo para un Carlos Espí que definió con pausa y precisión. El gol espoleó al equipo de Mourinho, que se animó incluso a presionar.
Se duerme el Madrid
Pero el Real Madrid aún tiene lagunas defensivas. Algunas enormes, por cierto, heredadas desde los tiempos de Ancelotti. Gracias a ellas marcaría el Ferencvaros en el 57. Se durmió Carreras y permitió un centro cómodo desde su banda. La pelota cayó al área donde Huijsen y Rüdiger se la comieron, uno por delante y otro por detrás, y dejaron que Kenan Kodro, el hijo del mítico delantero de la Real, fusilara dentro del área pequeña a Lunin, siempre transparente. Mourinho tiene razón: necesita otro central.
Acusó el gol el Real Madrid y se vino arriba el Ferencvaros, espoleado por su animoso público que llenaba el Puskas Stadium. En el 63 Mou metió a Cestero por Endrick para equilibrar a un equipo que, igual que el día de la Fiorentina, había comenzado a partirse a las primeras de cambio. Con el 4-3-3 y Güler partiendo desde la derecha los blancos ganaron en equilibrio y los locales perdieron gas, a pesar de que su técnico movió el banquillo a cascoporro.
En el 82 Mourinho metió al canterano Lamini Fati por Carreras y luego a Lacosta por Carreras. Languidecía el partido camino de su final aunque los muchachos del Ferencvaros trataban de buscar un gol que le diera un empate digno de ser contado a sus nietos. No lo lograron porque el Real Madrid tiró de oficio y supo guardar la ropa. Los blancos se llevaron la victoria de Budapest y la sensación de que Mou tiene un gran cerebro (Güler) y un gran delantero centro (Espí). Pero tiene pinta de que ambos serán suplentes cuando estén «los buenos», Mou dixit.