Por su presunto ataque racista

Un escándalo sin solución: el Real Madrid sabe que la UEFA no tiene pruebas para sancionar a Prestianni

El Real Madrid sabe que la UEFA está atada de pies y manos ya que no hay pruebas del presunto insulto racista a Vinicius

El club prefiere no ir a la guerra contra el Benfica

El Real Madrid exculpa al Benfica y señala a Prestianni: «Es un canchero maleducado»

Las horas van pasando y la indignación con Gianluca Prestianni no disminuye. En el club blanco tienen claro que fue un maleducado y un racista, pero también quieren relativizar lo sucedido, ya que la solución es compleja. Desde el Real Madrid entienden que la UEFA poco o nada puede hacer para castigar al presunto infractor. El máximo organismo continental ya ha comunicado que abre una investigación para analizar lo ocurrido, aunque esta causa parece tener escaso recorrido.

En el Real Madrid explican que la UEFA está atada de pies y manos y que lo comprenden. «No hay pruebas de que el jugador del Benfica dijera lo que todos intuimos y entendemos que dijo», aseguran fuentes de la entidad, resignadas ante la posibilidad de que todo quede sin sanción. El organismo presidido por Aleksander Ceferin puede explorar otras vías, pero también asumen que Prestianni saldrá indemne.

Sin resentimiento contra el Benfica

Por otro lado, en el Real Madrid tampoco quieren entrar en guerra con el Benfica, pese a que el club lisboeta haya insinuado que Vinicius Junior y la entidad madridista mienten en el comunicado oficial difundido el miércoles por la mañana. «Cualquier club haría lo mismo en su lugar. Están obligados a defender a su jugador; no hacerlo sería admitir su culpa», sentencian desde el club blanco.

Desde el primer momento, el Real Madrid tuvo claro que no iría al choque directo con el Benfica. En la entidad consideran que lo más prudente es dejar pasar las horas, confiando en que el ruido mediático vaya disminuyendo. El riesgo para los lusos, entienden, sería un eventual juicio internacional, algo que por ahora no se está produciendo.

Un presunto ataque racista

Vinicius firmó una auténtica obra de arte para adelantar al Real Madrid, con un disparo que se coló por la escuadra de Anatoliy Trubin. En la celebración se dirigió al banderín de córner y comenzó a bailar, mientras sus compañeros se acercaban para formar una piña. En ese instante, los jugadores de Álvaro Arbeloa empezaron a recibir una lluvia de objetos, ante el desconcierto de los futbolistas, que miraban a la grada mientras retiraban lo que caía al césped.

Al mismo tiempo, François Letexier, árbitro del encuentro, amonestó a Vinicius al considerar que, en lugar de apaciguar los ánimos, seguía provocando a la afición rival con gestos como señalarse el nombre.

Pero lo peor estaba por llegar. Cuando ambos equipos regresaban a sus respectivos campos, se produjo el episodio más bochornoso: un presunto acto de racismo. Prestianni, tapándose la boca, insultó a Vinicius, que acudió de inmediato al colegiado. «¡Mono!», se leía en los labios del brasileño al explicar lo sucedido, lo que llevó a Letexier a activar el protocolo contra el racismo y detener el partido.

Arbeloa salió del banquillo y retiró a sus jugadores del terreno de juego, mientras Vinicius, tras hablar con José Mourinho, sus compañeros y su entrenador, se sentó visiblemente afectado. La tensión fue máxima, especialmente en el cruce entre Nicolás Otamendi y Kylian Mbappé. Mourinho y Arbeloa conversaron durante el incidente y, una vez rebajada ligeramente la tensión, se preguntó al jugador afectado si deseaba continuar.

Mbappé acudió al banquillo para acompañar a Vinicius, que se levantó con escasa disposición de regresar al césped. Poco después llegaron más compañeros y Arbeloa, que lograron convencerle. También habló con él Simao Sabrosa, secretario técnico del Benfica. Finalmente, el partido se reanudó.

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