La unidad B del Real Madrid se crece sin los pívots
Los Feliz, Deck, Lyles y Maledon fueron decisivos en el primer partido de la Final Four
Scariolo pidió una colaboración coral para minimizar la ausencia de Tavares y Len y los jugadores de banquillo se entregaron en la semifinal
La hazaña se convierte en milagro para el Real Madrid
La estricta rotación de Sergio Scariolo tiene sus muchos puntos positivos y algunas desventajas que no han terminado afectando al Real Madrid, pues los resultados le han dado la razón al italiano. El equipo blanco se ha plantado en la final de Euroliga y en buena parte lo ha conseguido gracias a la implicación de casi todo el conjunto.
Los de Scariolo son unos jugadores comprometidos al máximo con la causa que, pese a jugar más o menos, están rindiendo a un altísimo nivel del primero al último. El italiano ha sacado jugo de su rico fondo de armario hasta el punto de encontrar en este la solución para partidos trascendentales como el de este viernes en el OAKA Arena.
Allí, en toda una semifinal contra el Valencia Basket, 60 de los 105 puntos del Real Madrid vinieron desde el banquillo, pero ese no es el dato más significativo. Scariolo viene insistiendo desde que se lesionó Edy Tavares hace 25 días en que dependía de la colaboración del resto de jugadores minimizar la ausencia del pívot de 2,21 metros, el factor diferencial de los blancos.
El italiano profundizó en ese discurso más todavía cuando Alex Len también cayó en combate y la lesión del ucraniano le dejaba con un sólo pívot ‘puro’ para la Final Four. Era un Usman Garuba, que antes y después de romperse en el último cuarto, vio cómo todos sus compañeros arrimaban el hombro en el rebote para coger ¡17! más que el Valencia.
El banquillo del Real Madrid lo bordó
De los 48 que capturaron los blancos, más de la mitad los protagonizaron gente de banquillo. Y es que los Andrés Feliz (15 puntos, tres triples y ocho rebotes), Gaby Deck (16 y 8), Trey Lyles (17 y 7) y Théo Maledon (12 y 3) lo bordaron. Cumplieron a la perfección ese acordonamiento de la zona que pedía Scariolo para salir como balas e intentar el mayor número de lanzamientos con sentido: fueron 14/34 triples (11/19 en la primera parte) y 49% en tiros de campo.
Y ese es más o menos el plan del Real Madrid para la final: acertar con la rotación e intentar correr para esquivar a las torres del Olympiacos (Milutinov, Fall y Jones). Y, por supuesto, que esa unidad B siga igual de enchufada, más aún sin Garuba. Como pasó con el español, muchos pasarán a formar parte de la A, en un quinteto de salida que se podría parecer mucho al siguiente: Campazzo, Abalde, Hezonja, Deck y Okeke.