Copa del Rey: Real Madrid-Baskonia

El Real Madrid se ahoga en la Copa del café y el ron

El equipo blanco volvió a naufragar en una final a partido único y ya son cinco derrotas consecutivas así

Euroliga 2024, Supercopa 2024, Copa 2025, Supercopa 2025 y Copa 2026; estas dos últimas ya con Scariolo en el banquillo

Una maldición que no cesa y que los propios jugadores reconocieron a lo largo del fin de semana

«Lo mental, la cabeza, es un 70-80% en estos torneos», decía pasadas las 12:00 horas de este domingo Facundo Campazzo. Era la mañana previa a la final de la Copa del Rey de baloncesto, en la que al Real Madrid se le reaparecieron todos los fantasmas recientes para bloquear la mente de los jugadores y poner a temblar sus manos en los segundos decisivos. Y un Baskonia, sin miedo a la derrota, pues ninguno en el equipo vitoriano la conoce en partidos de este calado, le vapuleó y levantó el título.

Así se explica a grandes rasgos lo que le ocurrió al Real Madrid en el último cuarto del Roig Arena con ese parcial negativo de 17-33, pero el asunto tiene un trasfondo mucho mayor. El equipo blanco, desde hace ya casi dos años, colapsa en las finales que se disputan a un partido y sobre todo en sus segundas partes.

La última que cayó del lado blanco fue en la Copa del Rey de 2024 y desde entonces ese mismo año perdió en la final de la Euroliga en Berlín con el Panathinaikos y en la de la Supercopa en Murcia con el Unicaja Málaga. En 2025 sucumbió también ante los de Ibon Navarro en la final copera de Las Palmas y en la Supercopa en el Carpena con Valencia Basket –una que ya le computa a Sergio Scariolo–.

La historia se cierra, de momento, con la derrota de este domingo frente al Baskonia de Trent Forrest, Luwawu-Cabarrot, Omoruyi… y la afición vitoriana, la que más coloreó esta Copa y la que también le puso banda sonora: «Por la mañana café, por la tarde ron, Paolo Galbiati hazme campeón». Y vaya si lo hizo.

Los seis perennes del Real Madrid

El Real Madrid se ahogó en esta Copa de Valencia que combinaba café y ron y en la que se encontró con un equipo con tintes milagrosos que le generó un nerviosismo que parecía haber dejado atrás en duelos a vida o muerte con un título en juego. El desenlace (repetido) de la película se olía en el ambiente durante el paso de los días. Era lógico, esa losa mental de cuatro derrotas en cuatro finales no era cualquier problema común que ni un nuevo cuerpo técnico ni varios fichajes, e incluso otra dirección deportiva, pudieran arreglar así como si nada.

El trabajo mental estuvo, pero faltó ejecutar a la hora de la verdad. Del inicio de esta maldición en la capital de Alemania sólo quedan seis jugadores, todos capitales: Facu Campazzo, Mario Hezonja, Edy Tavares, Gaby Deck –que no pudo jugar por lesión–, Sergio Llull y Alberto Abalde. Y a éstos hay que sumar los otros seis que han participado en esta Copa, tres de ellos por primera vez: Théo Maledon, Trey Lyles y Alex Len. Andrés Feliz, David Krämer y Usman Garuba sí que contaban con experiencia. De hecho, tanto el base como el pívot estaban entre los derrotados en el Gran Canaria Arena un año antes.

Scariolo, antes del viaje a Valencia, ya reveló que los jugadores le habían comentado lo dolorosa que fue la derrota con Unicaja y que era algo que aún les pesaba. Algo similar vino a decir Garuba, ya en el Roig Arena, antes del debut en cuartos y el miedo del vestuario a reencontrarse con esos fantasmas era real.

Pero, con la victoria aplastante contra Unicaja y el milagro Hezonja para pasar a la final parecía haberlos dejado atrás. Hasta que las palabras de Campazzo aludiendo a lo mental en el hotel de concentración, sentado junto a Rodions Kurucs, uno de los héroes de Baskonia fueron una premonición de lo que ocurriría horas más tarde.

Scariolo da un tiempo de reflexión

Scariolo fue preguntado por esta situación. «No lo sé, honestamente esta es una pregunta más individual para los jugadores. Me cuesta entrar en su cabeza en este momento, quizá no sea el momento ni para ello de entrar a su cabeza. Han vivido con pasión, emoción y esfuerzo estos días. No se han rendido estos días, han jugado un partido muy bueno. No sería justo pedirles que hagan un análisis muy profundo», sentenció el italiano con gestos de incredulidad en sala de prensa.

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