Adam Hanga, uno de los héroes de la última Euroliga del Real Madrid: «La canasta de Llull era imposible»
El ex jugador del equipo blanco atiende a este medio antes de volver a visitar este domingo (12:30 horas) la que fue su casa durante dos años
El húngaro regresa al Palacio, donde hace tres años fue trascendental en aquella épica remontada en el play off contra Partizán de Belgrado que ahora recuerda
También rememora la canasta de Llull en esa final frente a Olympiacos de 2023 que le dio al club merengue su undécima Euroliga
Adam Hanga (Budapest, 1989) es uno de esos jugadores que, pese a que su paso por el Real Madrid no fue muy alargado, dejó un grato recuerdo para el club y su afición. El veterano húngaro atiende a este periódico antes de volver a visitar el Palacio este domingo a las 12:30 horas, la que fue su casa durante dos temporadas, en una jornada importantísima para su Joventut de Badalona, que pelea por clasificarse al play off de la Liga Endesa y hacerlo en el escalón más alto posible.
El alero de 37 años fue trascendental en ese Real Madrid que hace tres años logró lo imposible: remontar un 0-2 en la eliminatoria frente al Partizán de Belgrado. Hanga recuerda ahora ese épico triunfo en el quinto partido y también la inolvidable canasta de Sergio Llull en esa final de Kaunas en 2023 contra el Olympiacos.
La vivió desde el banquillo blanco antes de que Chus Mateo le hiciera saltar a pista a falta de tres segundos tras el tiempo muerto en el que Bartzokas ordenó su última jugada con 78-79. Hanga no sólo fue uno de los elegidos para defender esa posesión final, sino que capturó el rebote decisivo en el tiro fallido de Kostas Sloukas a la desesperada. El húngaro se echaba al parqué a llorar de la emoción, habiéndose convertido en historia reciente del Real Madrid.
«Esa canasta es algo para la historia. He hablado mucho de ese tiro con Llull después porque estaba a mi lado. Fue algo increíble. Lo he visto muchas veces repetido, pero era un tiro imposible. Siempre digo que él y yo hemos aportado de la misma manera en esa final, porque él metió dos puntos y yo también. Lo que pasa es que él metió la última canasta y yo no, pero da igual. Sin mis dos puntos tampoco ganamos», asegura Hanga, que destaca la figura del todavía capitán madridista.
«Llull y yo fuimos igual de importantes»
«Y va a jugar más», dice cuando este medio le recuerda los 38 años de edad del de Mahón. «Yo lo veo porque sigue disfrutando, jugando bien y dando mucha importancia a su equipo. Espero que juegue muchos años más», aventura. Hanga tampoco se olvida de ese memorable play off ante el Partizán, de hecho, esta charla se produce en la mañana del miércoles, día en el que el Valencia Basket imita la hazaña de los blancos remontando al Panathinaikos para meterse en la primera Final Four de su historia.
La rememora al hablar de esa vuelta «siempre especial» al Palacio: «Acabo de ver antes de que me llamaras el quinto partido que jugamos en la Euroliga contra el Partizán, que remontamos. Lo acaban de poner en la tele y siempre me trae muy buenos recuerdos. De verdad que esos dos años en Madrid fueron de los mejores de mi carrera», garantiza, antes de profundizar en la montaña de emociones por la que él y sus compañeros pasaron esas semanas.
«Fue muy dura, sobre todo por cómo empezó. Recuerdo las sensaciones después de perder los dos partidos en casa. No eran buenas. Todo el mundo tenía un poco de tristeza, rabia… de todo. Había que levantarse de esa situación y ya sabemos la historia del Real Madrid. Si un equipo es capaz de hacerlo es el Real Madrid. Teníamos que levantarnos y ganar tres seguidos contra un Partizán que yo creo que jugó el mejor baloncesto ese año en Europa y luego llegar a la Final Four», repasa.
«Recuerdo el ambiente del tercer partido en Serbia después de la pelea (en el segundo). Fue algo que voy a llevar dentro toda mi vida y nos dio la oportunidad de jugar una Final Four más. Recordamos la del año anterior (2022), que teníamos muchas posibilidades de ganar la Euroliga, pero se nos escapó al final contra Anadolu Efes (57-58)», añade.
«Gané la Euroliga que no merecía»
Hanga se sincera sobre ese título: «Teníamos otra oportunidad, otra vez contra el Barcelona en la semifinal, un gran rival al que hasta ese punto no le habíamos ganado ningún partido. Les ganamos y, yo que venía de jugar cuatro Final Four y tres finales seguidas, siempre digo que esa final era la que no debía ganar. Y al final la gané. Era la más imposible. Estaba prácticamente perdido el partido y lo ganamos. Conseguí algo que llevaba persiguiendo toda mi vida».
Por zanjar el baúl de los recuerdos, el húngaro analiza la situación actual de su ex equipo y sus aspiraciones en la Final Four que jugará la próxima semana en Atenas después de ese encuentro ante el Joventut. «Yo creo que tienen opciones. Sabemos cómo funciona, es una competición muy diferente, pero las tiene. No podías contar con la baja de Edy (Tavares), es jodido, pero lo que he visto durante toda la temporada es que Sergio (Scariolo) lo ha hecho muy bien», responde, reconociendo el trabajo del italiano.
«Ha manejado al equipo increíblemente, con todas las cargas, cómo ha jugado con el protagonismo de diferentes jugadores. Eso, al final de la temporada, es muy importante porque física y mentalmente los jugadores están más frescos que los de los otros equipos y están preparados para cualquier situación. Los ‘cincos’ no van a estar con ellos, pero ya han jugado así», explica.
Adam Hanga también nos relata su ya no tan nueva vida en Badalona y las metas del Joventut en lo que resta de temporada. «No tenemos que hacer cábalas sobre contra quién queremos jugar si ganamos o si perdemos. Tenemos que hacerlo lo mejor posible y si quedamos sextos, pues muy bien, y séptimos y octavos también. En estas tres semanas que quedan el objetivo es llegar de la mejor manera posible al play off», comenta.
«Scariolo ha manejado al equipo increíblemente»
«Hemos recargado las pilas (por la eliminación contra La Laguna Tenerife en la Basketball Champions League), estamos muy bien físicamente y hay que llegar hasta donde podamos. Hemos demostrado este año que podemos competir contra cualquier equipo. Esa es nuestra fortaleza. Jugar en casa siempre es un placer. Este año la gente tiene mucha ilusión aquí en Badalona y queremos seguir soñando», prosigue el húngaro.
Hanga también dedica unas palabras al tridente que compone con Ricky Rubio y Ante Tomic y la influencia de la veteranía de los tres en el equipo catalán: «Para nosotros que no esté Ante desde hace un tiempo (por lesión) es duro. Fue muy importante por lo que aporta dentro del grupo. Durante toda mi carrera me he centrado en competir, da igual que meta dos puntos, 10 o 20 o defender y hacer faltas. Lo importante es que el equipo gane. Esperemos que podamos seguir dando lecciones».
¿Qué será de Adam Hanga?
El alero aún no tiene claros sus próximos pasos. Con 37 años aún no ha renovado con la Penya y su contrato que termina el próximo 30 de junio. «No está decidido aún. Tengo que valorar cómo estoy. No físicamente, porque este año por ejemplo he jugado todos los partidos. Sólo hubo uno que no jugué por un esguince de tobillo. He estado bien toda la temporada y el año pasado fue más o menos igual», comienza.
«Es más mentalmente: valorar cómo estoy, hablar con mi familia. Mi mujer y mis hijos necesitan estabilidad porque ya están creciendo y como son tres niños tengo que pensar en ello. Mi mujer también tiene muchas ganas de trabajar y hacer su carrera. Hay que hablar y decidir muchas cosas. Lo que puedo controlar son estas últimas semanas y estar a tope. El futuro deparará si me quedo aquí, me voy a otro equipo o a Hungría. No lo he pensado mucho, quiero disfrutar y luego veremos qué pasa», confiesa.
Adam Hanga puede decir que ha militado en tres de los cuatro equipos españoles que a día de hoy disputan la Euroliga, cosa que no está al alcance de cualquiera. El húngaro concluye alabando su exitosa carrera: «Cuando salí del Madrid le dije a mi representante: ‘Sólo me falta Valencia’. No me puedo quejar, mi carrera ha sido muy buena, en grandes clubes. Mis pasos siempre han estado bien calculados».
«Empecé con Manresa, luego el salto más grande a Baskonia para cuatro años en los que fui mejorando, fiché por el Barcelona, que ya era un equipo que siempre compite por títulos y luego al Real Madrid para soñar con ganar la Euroliga. No me puedo quejar, cuando era joven en Hungría ni me lo imaginaba. He tenido suerte y he trabajado mucho», finaliza.