Hay noches en las que el Bernabéu espera algo más que una victoria. Espera reconocerse en su equipo, encontrar un motivo para ilusionarse y volver a casa sintiendo que el camino empieza a tener sentido. El Real Madrid recibe al Leipzig (21:00 horas) en una de esas citas. Con el alivio de la goleada al Sevilla todavía reciente, la emoción de Roma en la memoria y un Clásico en el horizonte que obliga a crecer. Pero antes está la Champions. Y este club sabe demasiado bien lo que significa como para mirar hacia otro lado.
El domingo dejó tranquilidad. La necesitaba el vestuario, la agradecieron en los despachos y le vino especialmente bien a Mourinho. El Real Madrid ganó y jugó mejor. Encontró pases donde antes había prisas, socios donde aparecían futbolistas demasiado separados y una distribución que permitió aprovechar el talento de Güler. Fue un paso. Ahora toca sostenerlo frente a un rival que llega dispuesto a castigar cualquier desconexión.
Confirmar la mejoría
El Leipzig examinará la consistencia de esa mejoría. Su velocidad y su capacidad para atacar los espacios exigirán atención en cada pérdida. Mourinho ya ha advertido de que la derrota del conjunto alemán frente al Bayern no describe todo su potencial. Espera un adversario herido, peligroso y con argumentos para convertir una posesión mal terminada en una carrera hacia Courtois. El Real Madrid deberá atacar con sentido y cuidar lo que sucede a su espalda.
Entre todas las miradas habrá una que buscará especialmente el Bernabéu: la de Vinicius. El brasileño vuelve después de perderse por sanción el encuentro contra el Sevilla. Sigue sin poder ayudar en Liga, tampoco estará en el Camp Nou, pero la Champions le abre una puerta para recuperar fútbol y confianza. Mourinho ha confirmado que será titular. Tendrá el balón, su banda y una oportunidad para volver a sentirse importante.
La noche de Vinicius
Vinicius conoce la dimensión de estas noches. Ha sido decisivo en algunas de las mayores alegrías europeas del madridismo y sabe lo que ocurre cuando su juego conecta con la grada. Ahora necesita reencontrarse con esa versión. Desbordar, asociarse, elegir bien y hacer daño. Después de semanas difíciles, el partido le ofrece una tarea concreta: ayudar al equipo a ganar.
Su regreso se produce, además, después de la exhibición de Diomande contra el Sevilla. El marfileño aprovechó la izquierda para desequilibrar y construir una sociedad con Cucurella que mejoró al lateral y al conjunto. Ha elevado la competencia y dado a Mourinho una alternativa de peso. Vinicius vuelve a un equipo en el que hay compañeros reclamando sitio con su rendimiento. También de eso trata la respuesta que se espera del brasileño.
Güler quiere seguir al mando
Güler afronta otro examen importante. El turco dio criterio al centro del campo el domingo, encontró a Bellingham y Mbappé y acompañó su calidad con el esfuerzo que le pide el entrenador. Contra el Leipzig tendrá menos tiempo para pensar y una presión diferente sobre cada recepción. El Real Madrid necesita que vuelva a ofrecerse, que ayude a superar líneas y que dé continuidad a las jugadas. Su fútbol puede hacer mejores a quienes tiene alrededor.
Mourinho prepara cambios respecto al Sevilla, con Dumfries en el lateral derecho, Rüdiger en el eje de la defensa y Valverde de nuevo en la medular. La intención pasa por mantener la claridad ganada y añadir recursos para controlar las transiciones alemanas. Arriba seguirá Mbappé, que llega después de recordar ante el Sevilla cuánto puede resolver en unos pocos metros.
Nueve puntos antes del Clásico
El objetivo es sumar nueve puntos de nueve y avanzar hacia una clasificación entre los ocho primeros que ahorre dos partidos. También llegar al domingo con otra actuación convincente. El Bernabéu quiere ver crecer a su equipo y reencontrarse con Vinicius. La Champions vuelve a darle al Madrid una noche para hacerlo.
Un Leipzig herido y peligroso
El Leipzig llega al Bernabéu golpeado por su derrota contra el Bayern y con la necesidad de ofrecer una respuesta. Mourinho ya ha advertido de que ese resultado no debe confundir al Real Madrid. El portugués espera un rival más competitivo, capaz de reaccionar en un escenario que supone una oportunidad para recuperar confianza. Para los alemanes, competir en Chamartín también es una forma de dejar atrás el último tropiezo.
Su velocidad obliga al Madrid a estar especialmente atento a las pérdidas. El Leipzig tiene recursos para salir rápido, atacar los espacios y hacer daño si encuentra al equipo blanco desordenado. Los de Mourinho necesitarán precisión para superar la presión y equilibrio para protegerse cuando termine cada ataque. La mejoría contra el Sevilla tendrá una prueba exigente ante un adversario que buscará convertir cualquier error en una ocasión.
Real Madrid – Leipzig: posible once
- Real Madrid: Courtois; Dumfries, Huijsen, Konaté, Cucurella; Tchouaméni, Güler, Valverde, Bellingham, Vinicius; Mbappé
- Leipizg: Maarten Vandevoordt; David Raum, Castello Lukeba, Willi Orban, Ridle Baku; Brajan Gruda, Ezechiel Banzuzi, Neil El Aynaoui; Rômulo, Antonio Nusa, Christopher Nkunku