Deportes
Sólo Lamine jugó 11 minutos más de lo establecido

De la Fuente cumple su palabra

El seleccionador repartió los esfuerzos en una ventana de cuatro partidos y cerró la concentración con pleno de victorias y el pase a cuartos

Lamine Yamal fue la única excepción al límite de 270 minutos: acumuló 281 y solo completó el encuentro de Wembley

Merino de mi vida

Luis de la Fuente cumple su palabra. El seleccionador se había comprometido a repartir los esfuerzos en una ventana especialmente exigente, con cuatro partidos en diez días, y España cerró la concentración con los jugadores dosificados, pleno de victorias y el billete para los cuartos de final de la Liga de Naciones. El límite de 270 minutos tuvo una única excepción: Lamine Yamal, que terminó con 281. Once minutos por encima de la barrera anunciada por el técnico, que mantuvo su plan de rotaciones sin renunciar a ganar.

El reparto refleja la intención de De la Fuente de evitar que sus futbolistas disputasen los cuatro encuentros completos. Unai Simón, Marc Pubill, Cubarsí, Laporte y Cucurella cerraron la ventana con 270 minutos cada uno, el equivalente a tres partidos. Rodrigo terminó con 256, mientras que Dani Olmo acumuló 220, Oyarzabal 215 y Pedri 207. El seleccionador alternó alineaciones y utilizó los cambios para equilibrar las cargas de una concentración que obligaba a competir cada pocos días.

Lamine fue el único futbolista que salió de inicio en los cuatro compromisos, aunque sólo completó los 90 minutos contra Inglaterra. De la Fuente lo retiró durante el primer encuentro ante Croacia, le dio descanso en la segunda mitad frente a la República Checa y lo sustituyó en el tramo final del partido de Split. Su importancia en ataque explica su protagonismo, pero el técnico también buscó momentos para dosificarlo. Fue el más utilizado, aunque lejos de los 360 minutos posibles.

La gestión tuvo además una recompensa deportiva. España ganó en Wembley por 2-3, superó a Croacia en Sevilla por 4-1, venció a la República Checa en Oviedo por 3-1 y remontó en Poljud para imponerse por 1-2. El último encuentro dejó una imagen que resume el valor del banquillo: Merino entró en el descanso y marcó los dos goles de la victoria. De la Fuente encontró respuestas en los cambios y cerró los deberes a falta de dos jornadas.

Un formato que no gusta

El seleccionador ya había mostrado su preocupación por este formato. Considera excesiva la exigencia de cuatro partidos en diez días y durante la concentración insistió en la necesidad de proteger a los futbolistas. En Oviedo explicó que esa era una prioridad para llegar en mejores condiciones al último compromiso. Las rotaciones respondían a una planificación de esfuerzos que el cuerpo técnico mantuvo hasta Split.

España regresa así del parón con la clasificación asegurada y sin haber exprimido a sus principales jugadores durante los cuatro encuentros. Hubo dificultades y aspectos que corregir, especialmente en defensa, pero el reparto de minutos no impidió mantener la ambición. De la Fuente quería cuidar a sus futbolistas y ganar. Con la pequeña excepción de Lamine en el contador, el balance respalda su gestión.