Sócrates, filósofo griego, sobre la riqueza: «La satisfacción es riqueza natural; el lujo es pobreza artificial»
El famoso filósofo creía en la riqueza del alma y la riqueza basada en la satisfacción natural
Lao Tse, filósofo chino: "El que domina a otras personas es fuerte, el que se domina a sí mismo es poderoso"
Albert Einstein, sobre cómo llegar al éxito en la vida: "No intentes convertirte en un hombre de éxito, intenta convertirte en un hombre de valor"
A todos nos suena el nombre de Sócrates, el hombre que revolucionó el pensamiento occidental y el fundador de la filosofía moral. Filósofo griego clásico, que cambió el pensamiento al centrarse en el ser humano, la ética y la virtud. Famoso por su célebre frase «solo sé que no sé nada», enseñaba cuestionando a los demás mediante el diálogo y la ironía.
Hoy rescatamos una de sus citas célebres que han trascendido después de miles de años y que a día de hoy es vinculante a nuestra forma de vida y de sociedad. Sócrates con la frase: «La satisfacción es riqueza natural; el lujo es pobreza artificial» hacía referencia a la esclavitud a la que vivían sometidas las personas que para ser felices necesitaban objetos lujosos.
Cuando paseaba por los mercados de Atenas y veía cómo los ciudadanos codiciaban los objetos lujosos, él los miraba y les decía: «Cuánto me alegra ver tantas cosas que no necesito para ser feliz». Defendía que cuantas más cosas poseías, más tiempo y energía empleabas en cuidarlas, protegerlas y desear más, lo que genera una dependencia que denominaba «pobreza artificial».
Riqueza natural y riqueza artificial
Sócrates planteaba un pensamiento de desapego por los bienes y por la codicia psicológica.
- Riqueza natural: el cuerpo tiene un propio sistema de alerta natural, que te avisa cuando tienes sed para que bebas agua. Cuando bebes agua, el deseo se apaga. Hay un punto de saturación física donde el placer termina, lo que recibe el nombre de «satisfacción natural».
- Riqueza artificial: la tenencia de objetos lujosos no calma ningún tipo de deseo del cuerpo. Si tu cuerpo te pide beber agua, una copa de oro tiene la misma utilidad que una de barro. Buscar llenar el ego solo genera un camino de retroalimentación que provoca la búsqueda de más ego y lujo en una espiral sin fin.
El cuidado del alma
En la Atenas del siglo V a. C., la excelencia se asociaba con el estatus, el éxito militar y financiero. Para Sócrates, elementos como el dinero y otros bienes materiales eran objetos neutros que por sí solos no generan felicidad. De hecho, Sócrates mantenía en sus charlas que dar riqueza a alguien sin sabiduría era peligroso.
El dinero es una herramienta con la capacidad de multiplicar los errores que cometa, las injusticias y dañar el propio alma. Defendía también que la verdadera libertad se conseguía cuando un hombre es capaz de mantener la razón por encima de las pasiones. El hombre virtuoso es invulnerable a las crisis económicas, ya que su mayor tesoro es su carácter.
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