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La reflexión de Confucio, filósofo chino, sobre el autocontrol y la sabiduría: «Cuando surja la ira, considera las consecuencias»

  • Xabier Vergara García
  • Xabier Vergara (Pamplona, 2004). Especialista en periodismo de SEO y en actualidad deportiva. Con experiencia en medios nacionales de referencia como El País (Grupo Prisa), el Diario Marca y ahora en OkDiario. Perfil mixto entre redacción de noticias y análisis de métricas en tendencia.

La ira es una emoción que forma parte de la vida cotidiana de cada una de las personas, siendo un sentimiento inevitable en ocasiones cuando nos sentimos frustrados o nos sucede alguna desgracia. Sin embargo, Confucio, filósofo chino, nos recuerda que la verdadera dificultad de esta emoción no reside en no sentirla, sino en cómo actuamos cuando ella llega a nosotros.

A lo largo de la vida de una persona, esta hace frente a múltiples situaciones capaces de provocar sentimientos de indignación, frustración o enfado. Una gran decepción puede ser la causante de desencadenar dentro de nosotros una ira que nos lleve a reaccionar de manera desmedida. Esto supone un problema, ya que la ira es capaz de tomar el control sobre nuestros actos y comenzar a determinar actitudes de las que luego nos arrepentiremos.

Las redes sociales potencian la ira

Confucio recalca en su reflexión la importancia del tiempo para reflexionar y meditar una contestación ante la provocación. Sin embargo, con la irrupción de las redes sociales y la era digital, estamos conectados prácticamente las 24 horas del día, siendo imposible tener esa capacidad de reflexión para pensar mejor las cosas.

Hoy en día, una discusión trasciende del cara a cara con la otra persona a una confrontación que puede extenderse durante horas y horas por mensaje, agravando la ira cada vez más al no tener tiempo para poner paz en nuestra mente y darnos un tiempo muerto con el problema. Un problema más propio de los jóvenes que de las personas más mayores, que están desapegadas de las redes.

Una pareja discute en mitad de la calle – Imagen generada con IA.

A lo largo de la historia, Confucio enseñó que la sabiduría está menos relacionada con el conocimiento intelectual y más con la capacidad de gobernar la conducta propia y la manera de actuar de cada uno. Para él, el autocontrol fue una de las mayores demostraciones de fuerza y madurez.

Una reflexión que sigue vigente

Esta reflexión sigue siendo sumamente relevante en una era marcada por la búsqueda de respuestas inmediatas. Las discusiones y los conflictos que surgen con frecuencia tienden a enervarnos en mayor medida que en épocas pasadas. Asimismo, el hecho de no tener tiempo para la reflexión y la asimilación es un factor clave en la generación de la ira.

A menudo, en pocos segundos una persona puede causar un daño con sus palabras o acciones, fruto de la ira, que puede tardar años en repararse. En la práctica, esto se manifiesta sobre todo en situaciones cotidianas comunes: mensajes enviados en un arrebato, una discusión del hogar. o una decisión tomada sin meditarla previamente.