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No guardes tu viejo teléfono inteligente en un cajón durante años: hay una razón de peso detrás

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

¿Tienes un teléfono viejo guardado en un cajón? Si es así, debes saber que el Instituto Alemán para la Prevención de Daños ha advertido sobre lo peligrosa que resulta esta práctica, ya que, en determinadas condiciones, las características químicas y estructurales de la batería de ion litio pueden desencadenar una reacción muy peligrosa conocida como fuga térmica. Según los expertos, ésta resulta en una rápida liberación de calor y gases, que puede generar explosiones o incendios.

Una de las razones por las que puede ocurrir esto es el aplastamiento o la compresión de la batería, que puede causar deformaciones internas que resulten en un cortocircuito. La acumulación de calor genera un aumento de presión dentro de la batería, lo que a su vez causa la ruptura del envoltorio y la liberación violenta de calor y gases. Esta liberación descontrolada de energía puede ser extremadamente violenta, haciendo que la situación sea difícil de controlar una vez que se ha iniciado.

El peligro de guardar un teléfono viejo en un cajón

Las baterías de ion litio se caracterizan por su elevada densidad energética y su gran eficiencia. A pesar de sus múltiples ventajas, también conllevan importantes desafíos relacionados con la seguridad, especialmente por el riesgo de incendio, fuga térmica y emisión de gases tóxicos. A diferencia de un fuego convencional, los incendios en baterías de litio desencadenan complejas reacciones químicas en cadena que pueden resultar muy difíciles de controlar sin sistemas específicos de protección y extinción.

En su estado metálico puro, el litio es un elemento extremadamente reactivo e inflamable, especialmente al entrar en contacto con el agua. Sin embargo, las baterías de ion litio no utilizan litio metálico como tal, sino compuestos y sales de litio integrados en un electrolito orgánico. Aun así, determinadas situaciones (como sobrecargas, golpes, defectos internos o cortocircuitos) pueden desencadenar reacciones químicas altamente exotérmicas dentro de la celda.

Cuando esto ocurre, la batería puede liberar gases inflamables y tóxicos, entre ellos fluoruro de hidrógeno (HF), monóxido de carbono (CO), dióxido de carbono (CO₂), metano o etano. Si la temperatura interna supera el límite crítico de estabilidad térmica, se produce el fenómeno conocido como fuga térmica, un proceso en cadena que incrementa rápidamente la presión interna y puede provocar deformaciones, explosiones parciales o la expulsión de materiales incandescentes y fragmentos metálicos.

Existen distintos factores que pueden desencadenar un fallo térmico en una batería de ion litio, aunque todos comparten un mismo origen: la pérdida de estabilidad química interna y la generación de calor de manera descontrolada. Entre las causas más frecuentes destacan las siguientes:

«Las baterías no son peligrosas. Llevan con nosotros muchísimos años y no podemos pensar que son inseguras», explica a RTVE.es Roberto Álvarez, director de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad Antonio de Nebrija. Sin embargo, «hay que contar con que cualquier producto tiene un componente aleatorio de fallo. Es verdad que pueden emitir gases nocivos, inflamables o explosivos, pero es básicamente por una manipulación inadecuada».

Sobrecalentamiento y golpes

Existen diversas situaciones que pueden provocar un sobrecalentamiento peligroso en la batería de un teléfono viejo. Cuando esto ocurre, puede desencadenarse el fenómeno conocido como fuga térmica, un proceso en cadena en el que el aumento de temperatura provoca reacciones químicas incontroladas dentro de la batería, elevando aún más el calor y haciendo que sus componentes internos se vuelvan inestables.

Los golpes y caídas representan otra de las principales causas de deterioro en las baterías de ion litio y pueden convertirse en un problema de seguridad importante. Un impacto puede dañar la estructura interna de la batería, provocar cortocircuitos, generar sobrecalentamiento o incluso desencadenar incendios y explosiones.

«Las baterías soportan muy mal los golpes», explica Roberto Álvarez, que advierte de que «las baterías de ion litio presentan problemas relacionados con los gases que pueden liberar tras un impacto o una deformación». Según señala, «estos gases, que contienen hidrógeno y litio, pueden resultar explosivos y perjudiciales para la salud», por lo que insiste en la importancia de extremar las precauciones ante posibles daños físicos y «mantener siempre unas normas de seguridad adecuadas al manipular este tipo de productos».