Marta Freire, psicóloga, sobre las discusiones: «Interpretamos el comportamiento del otro desde nuestro propio mapa»
Ponerse en el lugar del otro o intentar entender su punto de vista puede ahorrarnos muchas discusiones
José Ortega y Gasset, filósofo español: "Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos"
Los fontaneros expertos coinciden: si ves esta marca debajo del fregadero las plagas ya han llegado a tu casa y están utilizando las tuberías
Experta en limpieza: "Para dejar impecables los muebles altos de la cocina utilizo agua caliente, bicarbonato, jabón y una fregona"
Con algunas personas hablar resulta muy fácil. La conversación se desarolla sin problema, apenas hay que explicar las cosas dos veces y hasta los desacuerdos se resuelven sin demasiado esfuerzo. Pero con otras en cambio ocurre justo lo contrario. Una pregunta que en principio no tiene nada de extraño molesta, una respuesta demasiado corta sienta mal o una decisión tomada en pocos segundos acaba desesperando a quien necesita pensárselo un poco más.
Muchas discusiones empiezan precisamente ahí, en pequeños gestos a los que damos una intención que quizá nunca tuvieron. Si alguien nos pide más información podemos pensar que desconfía de nosotros. Si tarda en contestar, que no le interesa lo que estamos diciendo. Y si quiere resolver un asunto cuanto antes, tal vez lleguemos a la conclusión de que no escucha. La otra persona, mientras tanto, puede estar interpretando nuestro comportamiento de una forma completamente distinta. La psicóloga Marta Freire aborda este tipo de situaciones a partir del modelo DISC, que analiza diferentes tendencias de comportamiento. Es también el asunto central de su libro Ponte en modo DISC, publicado en 2020. Dominancia, Influencia, Estabilidad y Cumplimiento forman las cuatro categorías del modelo, conocidas además por los colores rojo, amarillo, verde y azul. No se trata, eso sí, de encasillar a una persona en un grupo y explicar desde ahí todo lo que hace.
Interpretamos el comportamiento del otro desde nuestro propio mapa
Una persona puede necesitar conocer todos los detalles antes de tomar una decisión y otra sentirse cómoda resolviendo sobre la marcha. Ninguna de esas dos formas de actuar tiene por qué causar un problema. Sin embargo, la situación cambia cuando una empieza a considerar que la otra debería reaccionar como lo haría ella. «Interpretamos el comportamiento del otro desde nuestro propio mapa», explica Freire en una entrevista publicada por El Confidencial. Es decir, que lo que para uno es prudencia, para otro puede parecer lentitud, mientras que una actitud directa puede entenderse como eficacia o como brusquedad dependiendo de quién la tenga delante. Por eso, cuando alguien nos irrita, propone sustituir el «¿por qué esta persona me pone nervioso?» por «¿qué hay en su manera de funcionar que choca con la mía?».
El modelo DISC ayuda a entender algunas de esas diferencias. El perfil D, identificado con el rojo, suele estar orientado a actuar, afrontar retos y conseguir resultados. El I o amarillo presta más atención a las personas y a la comunicación. El S, verde, valora especialmente la estabilidad, la cooperación y la armonía, mientras que el C o azul tiende a fijarse más en el análisis, los detalles y la precisión.
Esto no significa que unos perfiles estén condenados a llevarse mal. Dos personas diferentes pueden entenderse perfectamente y dos aparentemente parecidas pueden acabar enfrentadas. «El conflicto no aparece porque tengamos distinta velocidad o distinto foco. Aparece, sobre todo, cuando no tenemos alineado el objetivo», señala Freire.