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Frases para la Historia

Isabel la Católica sobre el Nuevo Mundo: «No consientan que los indios reciban daño, sino que sean bien y justamente tratados»

  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Isabel la Católica dejó una de las reflexiones más significativas de su reinado en los últimos días de su vida. En el codicilo que firmó en Medina del Campo en 1504, pidió a Fernando, a su hija Juana y a Felipe el Hermoso que no permitieran que los indígenas de las tierras americanas recibieran agravios y que fueran tratados «bien y justamente». Sus palabras muestran la preocupación de la monarca por el trato recibido por los habitantes del Nuevo Mundo, aunque la realidad posterior de la conquista estuvo marcada también por episodios de violencia, explotación y abusos.

Las palabras de la reina

El documento en el que aparece esta reflexión es el codicilo de Isabel la Católica, firmado el 23 de noviembre de 1504, apenas tres días antes de su muerte. La Biblioteca Nacional de España conserva el manuscrito original, redactado sobre pergamino, y señala que en él la reina abordó cuestiones relacionadas con la política que se estaba desarrollando en América.

En una de sus cláusulas, Isabel recuerda que la intención de la Corona al recibir del papa Alejandro VI las concesiones sobre las tierras descubiertas era promover la conversión al cristianismo. Pero, junto a ese objetivo religioso, introduce una instrucción muy concreta, ya que pide que los indígenas no sufran «agravio alguno» en sus personas ni en sus bienes y ordena que sean «bien y justamente tratados».

La conquista y sus contradicciones

Sin embargo, las palabras de Isabel no significaron que la conquista de América estuviera exenta de violencia. La realidad sobre el terreno fue mucho más compleja. Investigaciones históricas señalan que, pese a las disposiciones de la Corona, durante las primeras décadas se produjeron abusos, explotación y conflictos entre los intereses de los conquistadores y las normas que pretendían proteger a los indígenas.

La propia actuación de Isabel frente a la esclavización de indígenas muestra esa tensión. Diferentes estudios recogen cómo la reina se opuso a la venta de indígenas llevados a la península y cómo la Corona trató de localizar y liberar a algunos de ellos. Estas actuaciones no eliminan los abusos que se produjeron posteriormente, pero ayudan a entender el contexto en el que se redactaron sus instrucciones.

Una frase que pasó a la historia

La reflexión de Isabel la Católica adquiere especial relevancia porque proviene de un documento histórico conservado y catalogado por los archivos españoles. Su codicilo refleja la voluntad de que los habitantes de las Indias no fueran perjudicados en sus personas ni en sus propiedades y que cualquier agravio cometido fuera reparado.

Más de cinco siglos después, sus palabras siguen formando parte del debate histórico sobre la conquista de América. Su instrucción de que los indígenas fueran tratados «bien y justamente» convivió con una realidad colonial en la que las normas no siempre se cumplieron. Precisamente esa distancia entre lo que la Corona ordenaba y lo que ocurrió en los territorios americanos permite comprender mejor la complejidad de uno de los episodios más importantes de la historia de España.