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Los fontaneros coinciden: no hay que purgar los radiadores, basta con utilizar esta herramienta que todos tenemos en casa

  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

Cuando llega el frío y las temperaturas empiezan a bajar, toca preparar la casa para el invierno. Sacamos el edredón del armario, hacemos el cambio de ropa, sustituimos los textiles más ligeros por otros cálidos y comprobamos que el sistema de calefacción esté a punto para los meses más fríos.

Una de las primeras cosas que hacen muchos hogares antes de poner en marcha la calefacción es purgar los radiadores para eliminar el aire acumulado. Sin embargo, algunos fontaneros recuerdan que hay otra tarea mucho más sencilla que también conviene realizar y que a menudo pasa desapercibida. No requiere herramientas profesionales ni conocimientos técnicos: basta con utilizar un aparato que prácticamente todos tenemos en casa, el secador de pelo.

El polvo puede impedir que el radiador caliente correctamente

Aunque solemos prestar atención a la temperatura del termostato o al estado de la caldera, pocas veces pensamos en la suciedad que se acumula dentro de los radiadores. Sin embargo, el polvo, las pelusas y otras partículas pueden depositarse tanto en la superficie como en las rendijas interiores.

Cuando la calefacción está funcionando, el aire caliente asciende y el frío desciende, generando una circulación constante que también favorece que la suciedad se acumule en estos aparatos. Con el paso del tiempo, el polvo puede dificultar la circulación del aire y reducir la capacidad del radiador para transmitir el calor al ambiente.

Por eso, antes de pasar todo el invierno con la calefacción encendida, conviene dedicar unos minutos a limpiarlos. Es una tarea sencilla que ayuda a mantenerlos en mejores condiciones y evita que la suciedad se acumule temporada tras temporada.

El secador de pelo, un aliado para limpiar los rincones más difíciles

La herramienta que puede facilitar esta tarea no es un aspirador industrial ni ningún producto específico de fontanería. Se trata del secador de pelo, que permite retirar el polvo de los huecos y las zonas interiores a las que resulta complicado llegar con un trapo.

Para utilizarlo, lo primero es apagar la calefacción y esperar a que el radiador esté completamente frío. Después, se puede limpiar la parte exterior con una esponja húmeda y colocar una toalla en el suelo para recoger el polvo que vaya cayendo.

A continuación, conviene pasar un plumero o un cepillo por las zonas más accesibles. Una vez retirados los restos superficiales, se puede utilizar el secador en modo aire frío y a baja intensidad para expulsar la suciedad acumulada entre las rendijas y los huecos interiores.

Por último, se puede repasar la superficie con agua tibia y un poco de detergente suave, asegurándose de que el aparato queda completamente seco antes de volver a encender la calefacción.

Así que ya sabes, mantener los radiadores libres de polvo no es únicamente una cuestión de limpieza. También ayuda a que el aire circule mejor alrededor del aparato y a que el sistema pueda transmitir el calor de forma más eficiente.

Eso sí, hay que tener en cuenta que limpiar el polvo no sustituye a las tareas de mantenimiento de la calefacción ni a la purga cuando sea necesaria. Son actuaciones diferentes y cada una responde a un problema distinto.