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Reflexión

Fernando Savater, filósofo (78 años), sobre la educación: «La mayoría de los sabios que he conocido son malos profesores, porque el sabio no entiende que alguien no sepa»

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Fernando Savater es uno de los filósofos españoles más conocidos de las últimas décadas. Nacido en 1947, ha dedicado su carrera a una filosofía ética centrada en el individuo que abarca la educación, la política y la condición humana. Savater es autor de más de cincuenta obras, algunas de ellas traducidas a más de veinte idiomas.

A sus 78 años, el filósofo lleva décadas poniendo en circulación algunas de las ideas más incisivas sobre lo que significa enseñar. Entre ellas, ha dicho que «la mayoría de los sabios que ha conocido son malos profesores, porque el sabio no entiende que alguien no sepa».

Esta observación podría apuntar a una paradoja del conocimiento, ya que quien más domina una materia puede ser el menos capaz de transmitirla.

¿Quién es Fernando Savater, el filósofo español de 78 años?

Savater estudió Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid, donde también se doctoró con una tesis sobre el pensador rumano Émile Cioran. En 1984 obtuvo la cátedra de Ética en la Universidad del País Vasco; años después pasó a catedrático de Filosofía en la propia Complutense. Sus principales influencias filosóficas son Cioran y una lectura libertaria de Nietzsche, de quien extrajo un pensamiento ético marcado por el amor propio y la libertad individual.

Sus libros de mayor difusión son los de divulgación filosófica para jóvenes: Ética para Amador (1991) y Política para Amador (1992), que han introducido a generaciones de lectores en la filosofía sin presuponer ningún conocimiento previo. Sobre la enseñanza, escribió El valor de educar (1997), obra en la que desarrolla su pensamiento sobre el maestro y la escuela.

El Centro Virtual Cervantes describe a Savater como un ‘filósofo en la plazuela’: un pensador que no se limitó al ámbito académico, sino que usó el periodismo, la radio, la televisión y los manifiestos ciudadanos para hacer la reflexión filosófica accesible. Esa presencia pública convirtió sus ideas en materia de debate fuera de las aulas.

¿Qué quiso decir Savater con que los sabios son malos profesores?

La afirmación completa, expresada por Savater en distintas presentaciones públicas sobre educación, es: «La mayoría de los sabios que he conocido son malos profesores, porque el sabio no entiende que alguien no sepa». 

En esos mismos contextos, el filósofo amplió el argumento con su propia experiencia como docente: «Yo comprendo muy bien lo que no comprenden los demás. Cuando voy a explicar algo, entiendo lo que se le resiste al otro porque a mí también me ha costado entenderlo».

La paradoja que describe está en la relación entre el saber y la memoria de la ignorancia. El sabio ha asimilado una materia con tanta profundidad que ha perdido el recuerdo de cuándo no la poseía. Esa pérdida lo desconecta del proceso de aprendizaje del alumno. El buen profesor, en cambio, mantiene activa esa experiencia de haber sido ignorante, lo que le permite anticipar dónde va a tropezar el estudiante.

¿Cuál es el ideal de maestro en la filosofía de Savater?

Frente al sabio que no recuerda la ignorancia, Savater propone al maestro que consigue hacer activamente deseable el conocimiento. El docente debe ser «divertido» para que el alumno quiera escuchar en lugar de «aguantar la clase». No basta saber mucho; hace falta entender qué le resiste al otro y encontrar el camino hacia esa resistencia.

Para Savater, la finalidad de la educación no es producir trabajadores competentes, sino ciudadanos, es decir, personas capaces de pensar, convivir y elegir su vida. La tarea del maestro requiere coraje, generosidad y prudencia, tres virtudes que el sabio no necesariamente posee aunque domine su materia. Esa distinción entre dominar una disciplina y saber transmitirla es el núcleo de su crítica al modelo del sabio como maestro ideal.