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Los cocineros expertos coinciden: si el huevo cocido tiene un borde verdoso en la yema, no es peligroso, en realidad sólo se ha cocinado más tiempo del necesario

  • Jorge Sánchez Rico
  • Nacido en 2004, es estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos desde 2022. Entre sus principales inquietudes destacan la cultura, la televisión y el entretenimiento.

Pasado por agua, duro, frito, a la plancha, poché, revueltos, rotos, hilados, rellenos… De codorniz, de pato, de oca, de avestruz, de gallina…
El huevo es el alimento más versátil de toda la gastronomía mundial. Puedes hacerlos de diversas formas y acompañarlos con prácticamente cualquier cosa. Por no mencionar que es un superalimento gracias a su excepcional densidad de nutrientes y su alto aporte de proteínas. Pero poco se habla cuando estás cociendo un huevo y se queda el borde grisáceo o verdoso alrededor de su yema. ¿Acaso el huevo está malo? ¿Es seguro comerlo?

El sulfuro de hierro en los huevos

Lo primero, aclarar que el borde ese verdoso o grisáceo no significa que el huevo esté en mal estado; de hecho, significa todo lo contrario, que se ha cocinado más tiempo del necesario. Por tanto, es seguro comerlo.

Este color que adquiere la yema se debe a una reacción química producida por la interacción del hierro con el azufre de la yema al someterse al calor prolongado. Durante la cocción se forma ese sulfuro ferroso, que forma una banda de ese color tan característico en la unión entre la clara y la yema.

Esta reacción puede hacer que la yema y la clara se queden algo secas. Pero, reitero, es seguro comerlo. Lo único, comentábamos antes, es que puede que el sabor y la textura se vean un poco afectados, y resultar poco atractivos a la vista.

¿Cómo evitarlo?

Lo más importante para que no te suceda esto al hervir los huevos es no cocerlos demasiado. De hecho, los cocineros expertos recomiendan sumergirlos en agua con hielo inmediatamente después de hervirlos para enfriarlos de una forma rápida. Así, evitas que el calor residual siga cocinando tus huevos y facilita después el pelar la cáscara. Ya que este cambio brusco hace que se contraiga el huevo dentro de la cáscara, creando surcos que hacen que se pele con más facilidad.

Para comprobar si un huevo está bien cocido, sin haberte excedido con la  cocción, hazlo girar como si de una peonza se tratase. Si gira rápido y uniforme, es que está cocido; si se tambalea o se frena, entonces sigue crudo. Ten cuidado al poner esto en práctica no se te vaya a caer el huevo al suelo.