Lo que han hecho Atresplayer y Paco Cabezas en el capítulo 5 de ‘La Nena’ requiere mucha valentía
Uno de los episodios más interesantes de la temporada
El domingo pasado se estrenó en Atresplayer el quinto capítulo de La Nena, la serie que vendría a ser la tercera entrega de La novia gitana y que cierra la trilogía literaria de Carmen Mola (seudónimo en el que están detrás los escritores Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero). Y aunque aún quedan varias semanas para que termine la ficción, merece la pena hacer un alto en el camino y analizar este episodio, todo un acto de libertad creativa y un ejemplo de discurso emocional. Y es que hay que ser muy valiente para, primero, hacer caso omiso al texto original y crear una historia casi autoconclusiva y llena de luz y esperanza dentro de una trama cuyo ADN es el oscurantismo y la tragedia.
«Siempre he confiado en la bondad de los desconocidos», decía el personaje Blanche Dubois en Un tranvía llamado deseo. La frase define muy bien el quinto capítulo de La Nena titulado Rosario. Aquí, como en la obra inmortal de Tennessee Williams, las mujeres son sometidas a la violencia patriarcal, pero en el episodio dirigido por Paco Cabezas, son ellas las que rescatan, las que se unen y las que muestran (y reciben) amabilidad ante los extraños, mejor dicho, las extrañas.
Un oasis en el infierno
Si estás leyendo esto, sabrás que La Nena sigue Chesca (impresionante Lucía Martín Abello) mientras cava las dos tumbas de la venganza: la suya y la de sus enemigos. Sobrepasada por el trauma que supuso ser víctima de las torturas de la secta llamada La red púrpura, la policía se olvida de toda moral y como si fuera un personaje de Tarantino o, mejor, de Park Chan-wook (Old Boy), Chesca está desatada ejecutando a todos los que tuvieron que ver con su desgracia.
Desde que, conscientemente, cruza la ley, Chesca está inevitablemente sola. Hasta sus compañeros quieren darle caza. Sabe que ya no hay vuelta atrás y va a por sus enemigos como un kamikaze. Pero, de repente, cuando está herida, a punto de morir tras un tiroteo en un prostíbulo, la policía encuentra refugio en quien menos se lo espera, en una desconocida.
Rosario, nombre del capítulo y de la heroína episódica, es el rayo de esperanza de Chesca, de la serie y del espectador. Y es que gran parte de este episodio cápsula se desarrolla en un motel de carretera en el que la gerente cuida emocional y físicamente de Chesca sin tener por qué hacerlo.

Allí, entre moquetas sucias y habitaciones vacías, las dos mujeres, dos extrañas, encontrarán un propósito vital dentro de un mundo dominado por la violencia machista. Una experiencia de la que el espectador será cómplice y que dará sentido emocional a toda la temporada y, si me apuras, a toda la serie.
Un acto de valentía
Y si digo que Diagonal TV (la productora), Atresplayer, Paco Cabezas (el director y creador) y José Rodríguez son unos valientes es por varios motivos. En primer lugar, ya he mencionado que los libros de Carmen Mola me parecen entretenidos, pero profundamente misóginos. Desde la primera temporada (La novia gitana), la serie intentó erradicar el tufillo machista del original con algunos cambios en tramas y en personajes. Es con La Nena cuando la serie se aleja casi completamente de la novela y eso es un riesgo en toda regla.

Además de las licencias creativas, hacer un capítulo casi independiente de la trama principal y cambiar el tono de lo espectacular y violento a lo esperanzador e intimista es una apuesta creativa tan valiente como aplaudible.
Pilar Gómez, de lo mejor del año
Acostumbrados al exceso, la oscuridad y el pesimismo de toda la serie, de repente, en Rosario, vemos una pieza de cámara en la que dos actrices lo dan absolutamente todo. Y es que a Lucía Martín Abelló le acompaña una inmensa Pilar Gómez en una de las interpretaciones más potentes de la televisión de este año. Un trabajo tan difícil, delicado y brutal que no puede caer en saco roto.
Yo he visto ya la serie entera y puedo decir que, en realidad, el quinto episodio no es un capricho, es fundamental para darle un sentido temático y emocional a toda la historia. Repito: hay que estar contentos de que en nuestra industria uno se atreva a dar giros como este y que nos hagan confiar en la bondad de los desconocidos.