Muere Yayoi Kusama, la japonesa que convirtió los lunares y la psicodelia en arte, a los 97 años
La infinita imaginación de Yayoi Kusama en el Guggenheim de Bilbao
Los lunares de Yayoi Kusama inundan la nueva colección de Louis Vuitton

La artista japonesa Yayoi Kusama, una de las creadoras más reconocibles del arte contemporáneo por sus característicos lunares, sus composiciones repetitivas y su universo psicodélico, ha fallecido a los 97 años. La noticia se ha conocido a través de un comunicado publicado este jueves en su página web oficial.
Kusama murió el pasado 14 de agosto en un hospital de Tokio. La información no precisa las circunstancias ni la causa de su fallecimiento. El comunicado destaca que la artista permaneció vinculada a la creación hasta el final de su vida y que continuó trabajando sobre algunos de los grandes temas que marcaron su trayectoria, como el amor, la eternidad y la idea de un alma que trasciende.
Considerada una de las grandes figuras de la vanguardia y la psicodelia, Kusama desarrolló durante décadas un lenguaje artístico propio que la convirtió en una de las creadoras japonesas con mayor proyección internacional. Sus obras llegaron a museos y galerías de todo el mundo, consolidando una carrera reconocida con numerosos premios y distinciones, entre ellos la Orden de las Artes y las Letras de Japón y la Orden de Cultura de su país.
En los 70 ingresó por voluntad propia en un psiquiátrico
En los años sesenta se instaló en Nueva York, donde entró en contacto con algunos de los movimientos artísticos más rupturistas de la época y comenzó a desarrollar buena parte de los elementos que acabarían definiendo su obra: los lunares, las redes infinitas, los espejos y las instalaciones inmersivas. Su trabajo dialogó con el pop art, el minimalismo y la psicodelia, aunque Kusama terminó construyendo una identidad propia imposible de encasillar.
Su vida estuvo además estrechamente ligada al arte como forma de expresión y refugio. Desde joven convivió con problemas de salud mental y, desde la década de los setenta, residió por voluntad propia en un hospital psiquiátrico de Tokio, desde donde continuó trabajando cada día en su estudio cercano. Lejos de apartarla de la creación, aquella decisión permitió que siguiera desarrollando durante décadas una producción incansable.
Con el paso del tiempo, su obra alcanzó una popularidad internacional que la convirtió en una de las artistas más influyentes y reconocibles del mundo. Sus célebres salas de espejos infinitos y sus instalaciones cubiertas de lunares se transformaron en fenómenos culturales, acercando el arte contemporáneo a públicos que quizá nunca antes se habían sentido atraídos por él.
Yayoi Kusama y Louis Vuitton
Entre sus últimos grandes hitos destaca su colaboración con Louis Vuitton, una alianza que llevó su inconfundible universo de lunares y formas psicodélicas al mundo de la moda y el lujo. De hecho, uno de los bolsos que hizo se vendió por 135.000 €.
Una de las imágenes más espectaculares de esta colaboración fue la instalación de una gigantesca figura de la artista en el exterior de una de las tiendas de Louis Vuitton, un enorme personaje que parecía asomarse al edificio mientras pintaba sus inconfundibles lunares sobre la fachada.
Ver esta publicación en Instagram
También dejó una huella especialmente cercana en España con su exposición en el Museo Guggenheim Bilbao. Tuvimos la suerte de verla allí y comprobar en primera persona la capacidad de sus instalaciones para envolver al visitante y convertirlo en parte de la propia obra. Frente a sus espejos, sus luces y sus infinitos lunares, era fácil entender por qué su arte había conseguido convertirse en una experiencia mucho más allá de la contemplación.