Así es el descomunal velero de 522 millones de euros de Andrey Melnichenko que permanece confiscado en Italia
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Hay barcos de lujo y después está el Sailing Yacht A, una de las embarcaciones privadas más extraordinarias jamás construidas y también una de las más llamativas por su historia reciente. Con cerca de 143 metros de eslora, tres enormes mástiles de unos 100 metros de altura y un diseño firmado por Philippe Starck, este gigante combina las características de un velero con un sofisticado sistema de propulsión híbrida diésel-eléctrica. Su valor actual se sitúa en torno a los 522 millones de euros, una cifra que explica por sí sola la dimensión del proyecto. Construido en 2017 por el astillero alemán Nobiskrug para el empresario ruso Andrey Melnichenko, el yate permanece confiscado en Italia desde 2022 y continúa siendo objeto de una disputa vinculada a las sanciones europeas.
143 metros de eslora y tres mástiles de 100 metros
El Sailing Yacht A no pasa desapercibido. Sus aproximadamente 143 metros de longitud lo sitúan entre los mayores yates de vela privados jamás construidos. Su aspecto exterior rompe además con la imagen tradicional de un velero: la superestructura presenta líneas limpias y una silueta inclinada, diseñada para que prácticamente ningún elemento sobresalga de la cubierta, más allá de sus gigantescos mástiles.
El proyecto fue desarrollado por Nobiskrug, con arquitectura naval de Nobiskrug y Dykstra Naval Architects y el diseño exterior e interior de Philippe Starck. El resultado es una embarcación de unas 12.558 toneladas de arqueo bruto, con ocho cubiertas y una manga cercana a los 25 metros.
Uno de sus elementos más espectaculares son sus tres mástiles de fibra de carbono, que alcanzan aproximadamente los 100 metros. En su interior esconden sistemas de elevación para facilitar la maniobra y sostienen un enorme aparejo de velas desarrollado específicamente para este proyecto.

Un híbrido entre velero y superyate
Aunque suele describirse como el velero privado más grande del mundo, técnicamente el Sailing Yacht A es un yate a motor asistido por vela. Su sistema de propulsión combina dos motores diésel con un sistema eléctrico, una configuración que permite alcanzar una velocidad máxima de alrededor de 21 nudos, mientras que su velocidad de crucero ronda los 16 nudos.
Esta combinación fue una de las claves del proyecto. El barco puede aprovechar sus velas, pero también desplazarse mediante su sistema de propulsión cuando las condiciones de navegación lo requieren. Su autonomía alcanza aproximadamente las 5.320 millas náuticas a 16 nudos, una cifra que permite hacerse una idea de la escala de esta embarcación.

Un interior diseñado para 20 invitados
Tras su imponente exterior se esconden ocho cubiertas destinadas a ofrecer todo tipo de comodidades. El Sailing Yacht A cuenta con capacidad para 20 invitados distribuidos en 10 camarotes, atendidos por una tripulación de hasta 54 personas.
Uno de los elementos más singulares del yate es su sala de observación submarina, equipada con un cristal de considerable grosor que permite contemplar el fondo marino desde el interior de la embarcación. También dispone de ascensores, gimnasio, spa y diferentes espacios de ocio.
Starck quiso llevar el concepto de superyate hacia una estética mucho más minimalista, eliminando buena parte de los elementos visibles que suelen asociarse a este tipo de embarcaciones. El resultado es una silueta casi futurista que ha convertido al Sailing Yacht A en una de las piezas más reconocibles de la industria náutica.

De superyate de 522 millones a embarcación confiscada
El Sailing Yacht A fue construido para Andrey Melnichenko y entregado en 2017. Su propietario, empresario y multimillonario ruso, encargó también a Philippe Starck otros proyectos náuticos de gran tamaño.
La historia del yate cambió radicalmente en marzo de 2022, cuando las autoridades italianas lo confiscaron en el contexto de las sanciones de la Unión Europea relacionadas con Rusia. Desde entonces permanece bajo control italiano en la zona de Trieste. En 2026, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea confirmó que el concepto de propiedad y control utilizado en el régimen de sanciones también puede aplicarse a determinados beneficiarios de fondos fiduciarios, mientras continúa la disputa jurídica relacionada con las sanciones a Melnichenko.
Mantener una embarcación de semejante tamaño tampoco resulta barato. Según las informaciones publicadas en 2026, el Estado italiano afronta unos 10 millones de euros anuales en costes de mantenimiento, mientras el Sailing Yacht A continúa atracado y convertido en uno de los superyates más singulares de Europa.
