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El paraíso rodeado de naturaleza, monumentos Patrimonio de la Humanidad y gastronomía de lujo donde veranea Fernando Alonso

Fernando Alonso tiene 44 años y acaba de convertirse en padre

El refugio de Fernando Alonso se encuentra a las afueras de Oviedo

Dentro de la finca del piloto hay un campo de golf

Fernando Alonso (EP)
Fernando Alonso (EP)

Fernando Alonso ha convertido su carrera deportiva en un recorrido por algunos de los circuitos más prestigiosos del mundo.

Desde Mónaco hasta Suzuka, pasando por Silverstone, Monza o Interlagos, el piloto asturiano ha pasado buena parte de su vida viajando de un continente a otro al ritmo del calendario de la Fórmula 1. Sin embargo, cuando llega el momento de desconectar de la competición, hay un destino al que siempre termina regresando: Asturias.

El bicampeón del mundo nunca ha ocultado el estrecho vínculo que mantiene con la tierra en la que nació y dio sus primeros pasos al volante. A pesar de haber residido durante distintas etapas de su vida en países como Suiza o Emiratos Árabes Unidos por motivos profesionales, el Principado continúa siendo uno de sus lugares de referencia, especialmente durante los periodos de descanso.

Es allí, a escasos kilómetros de Oviedo, donde el piloto dispone de una finca rodeada de naturaleza que se ha convertido en uno de sus refugios más personales. Un espacio concebido para disfrutar de la tranquilidad, practicar deporte y alejarse durante unos días de la intensa exposición que acompaña a una de las grandes figuras del automovilismo.

Una finca con campo de golf

La finca de Fernando Alonso se encuentra en un entorno de amplias zonas verdes, lejos del bullicio urbano, pero muy próxima a la capital asturiana. La finca refleja la estrecha relación que el deportista mantiene con su tierra y responde a una idea de descanso vinculada a la naturaleza.

Entre sus instalaciones destaca un pequeño campo de golf privado, integrado en el paisaje y diseñado para disfrutar del deporte sin abandonar la tranquilidad del entorno.

No obstante, el atractivo del lugar no se limita únicamente a la vivienda. Su ubicación permite acceder en pocos minutos a Oviedo, una ciudad que reúne algunos de los principales valores culturales, patrimoniales y gastronómicos del norte de España.

Oviedo, una ciudad histórica

Capital del Principado de Asturias, Oviedo conserva uno de los conjuntos históricos mejor preservados del norte peninsular. Su centro urbano invita a recorrerlo a pie gracias a una red de calles peatonales en las que conviven edificios históricos, plazas llenas de terrazas y un importante patrimonio artístico al aire libre.

Uno de los rasgos más característicos de la ciudad es la presencia de más de un centenar de esculturas repartidas por diferentes barrios y espacios públicos. Estas obras, dedicadas a personajes históricos, escritores o escenas cotidianas, forman parte de la identidad urbana y se han convertido en un icono.

El recorrido por Oviedo suele comenzar en torno a la Catedral de San Salvador, uno de los grandes referentes del patrimonio religioso español.

La Catedral y la Cámara Santa

La Catedral de San Salvador domina el casco histórico de Oviedo desde hace siglos. En su interior alberga uno de los espacios de mayor valor histórico y artístico del país: la Cámara Santa, un edificio del siglo IX que forma parte del conjunto de monumentos prerrománicos asturianos declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Aldea Asturias
Imagen de Asturias. (Wikimedia Commons)

Este enclave conserva importantes reliquias vinculadas a la tradición cristiana y constituye uno de los principales testimonios del Reino de Asturias, desempeñando un papel fundamental en la historia medieval de la Península Ibérica.

Su relevancia convierte a la catedral en una parada obligatoria para quienes desean conocer la evolución histórica de la ciudad y comprender el peso que Asturias tuvo durante los primeros siglos de la Reconquista.

El prerrománico asturiano

A escasos minutos del centro urbano se encuentra otro de los grandes tesoros culturales de Oviedo. En las laderas del monte Naranco se conservan dos de los edificios más representativos del arte prerrománico asturiano, considerado uno de los estilos arquitectónicos más singulares de Europa.

La iglesia de San Miguel de Lillo, construida en el siglo IX durante el reinado de Ramiro I, mantiene buena parte de su estructura original y constituye uno de los ejemplos más destacados de esta corriente artística.

Muy cerca se levanta Santa María del Naranco, un edificio que inicialmente fue concebido como residencia palaciega y que posteriormente fue transformado en templo religioso. Su excelente estado de conservación, la armonía de sus proporciones y la riqueza de su decoración lo han convertido en uno de los monumentos más emblemáticos de Asturias y en una visita imprescindible para quienes recorren la región.

Ambos edificios forman parte del conjunto declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO y representan uno de los principales reclamos culturales del Principado.

Una gastronomía excelente

La oferta turística de Oviedo no se entiende sin su gastronomía. La cocina asturiana constituye uno de los grandes atractivos de la ciudad y combina tradición, producto local y una fuerte identidad culinaria.

Entre los platos más representativos destaca la fabada asturiana, elaborada con fabes, compango y embutidos tradicionales. Junto a ella, el cachopo se ha consolidado como una de las recetas más populares tanto entre los visitantes como entre los propios asturianos.

Todo ello encuentra su complemento natural en la sidra, una bebida profundamente ligada a la cultura asturiana. El ritual del escanciado continúa siendo una de las imágenes más representativas de la región y forma parte de la experiencia gastronómica de quienes visitan el Principado. Todo esto ha hecho que Fernando Alonso pase largas temporadas en el norte siempre que tiene ocasión.