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Pamela Anderson regresó a la finca canadiense de 2.8 hectáreas de su familia y construyó un huerto de 1400 metros cuadrados: ahora su cosecha alimenta a los vecinos, iglesias y bancos de alimentos

A pesar de su fama internacional, Pamela Anderson no se ha olvidado de sus orígenes

La actriz le compró a sus abuelos una finca en Ladysmith y se dio cuenta de cuál era su pasión

Ha encontrado un refugio perfecto en el huerto, lejos de las cámaras y de los focos

Pamela Anderson es una de las mujeres más famosas de su generación. Su imagen quedó asociada al bañador rojo de Los vigilantes de la playa, a las portadas de revistas y a una exposición mediática que convirtió buena parte de su vida privada en asunto público. Sin embargo, ha tomado una decisión que lo cambiará todo.

A sus 59 años, ha cambiado de vida y ha encontrado un refugio muy especial: una finca familiar en la costa oeste de Canadá, rodeada de huertos, flores y árboles, donde lleva varios años construyendo una vida alejada del ruido de Hollywood.

El contraste es evidente. Allí donde antes estaban los focos y las cámaras, ahora hay bancales de tomates, lechugas, rábanos y remolachas. Y una parte importante de lo que produce la tierra no termina en su propia mesa, sino que se reparte entre vecinos, iglesias, comedores sociales y bancos de alimentos de la comunidad.

Los orígenes de Pamela Anderson

El vínculo de Pamela Anderson con Ladysmith, una pequeña localidad costera de la Columbia Británica, viene de mucho antes de que alcanzara la fama. La actriz adquirió hace más de 25 años una propiedad que había pertenecido a sus abuelos y que durante décadas estuvo vinculada a la historia de su familia.

En ese tiempo recibió numerosas propuestas para desarrollar los terrenos, pero decidió conservarlos. Anderson ha explicado que nunca perdió la idea de regresar al lugar en el que nació y creció. «Siempre supe que volvería a casa», ha contado al recordar su relación con Ladysmith y su decisión de rechazar las ofertas.

La propiedad tiene además un fuerte componente sentimental. La vivienda central fue el hogar en el que sus padres vivieron después de casarse, de modo que regresar allí supuso recuperar un escenario íntimamente relacionado con su propia historia.

Según nuestros datos, en diciembre de 2020 la finca se convirtió en el escenario de uno de los momentos personales más importantes de la actriz. Pamela Anderson contrajo matrimonio con Dan Hayhurst en una ceremonia íntima celebrada en Nochebuena, con muy pocos invitados y la participación musical de miembros de la comunidad de las First Nations.

Arcady, una vida lejos de los focos

La finca ocupa algo menos de tres hectáreas y está situada sobre los acantilados que miran hacia la costa canadiense. Anderson la bautizó como Arcady, un nombre inspirado en la Arcadia de la mitología griega, asociada a una existencia sencilla y vinculada a la naturaleza.

Esta elección encaja con la transformación que ha experimentado su vida en los últimos años. La actriz ha ido sustituyendo progresivamente la exposición pública por una rutina mucho más doméstica, centrada en la tierra, la familia y la alimentación.

Pamela Anderson en su huerto. (Foto: Instagram)

En esta propiedad conviven diferentes construcciones que forman parte de su historia. Entre ellas se encuentran The Roadhouse, antigua casa de té gestionada por sus abuelos. The Cabin, una de las cabañas originales del complejo y The Boathouse, una construcción situada sobre el agua que Anderson decidió convertir en su residencia principal.

Un huerto de 1.400 metros cuadrados

El auténtico centro de esta nueva etapa se encuentra, sin embargo, en el exterior. Pamela Anderson ha diseñado junto a sus hijos Brandon y Dylan un huerto ecológico de aproximadamente 1.400 metros cuadrados que ha ido creciendo con el paso de las temporadas.

La variedad de cultivos refleja una apuesta por una agricultura de proximidad. En sus bancales se pueden encontrar lechugas, rábanos, remolachas, tomates, melones, cerezas y diferentes hierbas aromáticas, además de flores silvestres y rosales.

La estética tampoco ha quedado al margen. Anderson ha combinado el carácter rural de la costa canadiense con una clara inspiración en la Provenza francesa, una región por la que siente especial afinidad. El resultado es un jardín en el que los cultivos conviven con rosales, flores y espacios destinados a disfrutar de la vida al aire libre.

Entre las plantas destacan los rosales de la variedad Yves Piaget, cuyos pétalos utiliza incluso para elaborar sus propios aceites faciales. En uno de los extremos del huerto se encuentra un invernadero de estructura blanca, que funciona como espacio de trabajo y permite prolongar parte de la actividad agrícola durante las distintas estaciones.

Pamela Anderson, una actriz generosa

Una parte sustancial de la cosecha se destina a bancos de alimentos, iglesias, comedores sociales y vecinos de Ladysmith. De esta manera, la finca familiar ha terminado convirtiéndose también en un pequeño punto de apoyo para la comunidad local.

La iniciativa encaja con una concepción de la vida que Anderson ha ido desarrollando lejos de los focos. No se trata únicamente de cultivar alimentos, sino de recuperar una relación directa con la tierra y con el entorno en el que decidió regresar.

Como vemos, aquel lugar que durante décadas resistió las ofertas para convertirse en un proyecto inmobiliario mantiene ahora una función mucho más cercana a la que Anderson imaginó cuando decidió conservarlo. Arcady es su hogar, pero también un espacio que produce y comparte.