Maxi Iglesias frena su carrera como actor para retomar Psicología y cumplir un sueño pendiente: «Necesito parar»
Maxi Iglesias ha hablado con COOL durante la presentación de una iniciativa solidaria de Solán de Cabras
El actor se ha abierto sobre su decisión de mantener su vida privada al margen de los focos
Maxi ha desvelado una de sus aficiones menos conocidas: su interés por convertirse en piloto 12qe

Maxi Iglesias tiene una agenda llena de proyectos, una novela pendiente y hasta una vocación por los aviones que le ha llevado a presentarse a un examen para ser piloto. El actor, que lleva meses encadenando rodajes, quiere aprovechar el final de su último trabajo para recuperar algunas de las cosas que ha tenido que dejar aparcadas. Así lo ha contado a COOL durante la presentación de la decimotercera edición de Reflejo de un Compromiso, la iniciativa solidaria de Solán de Cabras y la Asociación Española Contra el Cáncer que busca apoyar emocionalmente a pacientes y familiares. Una conversación en la que también ha reflexionado sobre la exposición pública y los límites que ha decidido poner a la hora de hablar de su vida privada, precisamente en un momento en el que su relación con Aitana Sánchez-Gijón ha despertado un enorme interés.
El intérprete no ha querido entrar en detalles sobre su historia de amor con la actriz, que salió a la luz el pasado mes de marzo, pero sí ha explicado por qué prefiere mantener su intimidad al margen de su faceta pública. «Cuando al final tienes un trabajo conocido, me lo tomo como que se quiere saber un poco más de mí», reconoce. Una curiosidad que entiende, aunque no comparte la necesidad de convertirla en contenido. «La gente que lleva años en esto sabe que no entro ahí porque no me produce más satisfacción hablar de mis cosas», afirma.

Iglesias conoce bien el funcionamiento de la prensa del corazón y las oportunidades que pueden aparecer cuando un actor se convierte también en protagonista de la crónica social. Sin embargo, asegura que nunca ha querido utilizar ese interés para obtener un beneficio comercial. «Cuando estás en ese tipo de medios y demás, aparecen otras marcas. Y no he querido aprovechar eso», explica. El actor plantea así una cuestión que conoce de primera mano: qué ocurre cuando la atención mediática sobre la vida personal empieza a abrir puertas profesionales y hasta qué punto eso puede terminar condicionando la relación de un personaje público con los medios. «Porque si no, luego, ¿qué pasa? Si no genero ese tipo de noticias, ¿no van a contar conmigo?», se pregunta.
Su respuesta pasa por mantener una línea clara entre lo que quiere compartir y lo que prefiere reservarse. «No voy a dejar de pasar por la calle, pero no voy a hacer entrevistas en relación a eso o fomentar que me gusta hablar de eso», sentencia. Una postura que cobra especial interés después de que su relación con Aitana Sánchez-Gijón haya protagonizado titulares en los últimos meses. Ambos han optado por la discreción desde que se conoció su romance y, aunque sus apariciones juntos siguen despertando curiosidad, ninguno ha convertido su historia en el centro de sus declaraciones públicas.
De encadenar rodajes a recuperar su vida fuera del set
No es solo la intimidad lo que Maxi Iglesias quiere proteger. También ha aprendido a poner límites a su carrera para no vivir permanentemente pendiente del siguiente proyecto. El actor reconoce que, cuando tenía veintipocos años, le preocupaba mucho terminar un trabajo y no encontrar otro inmediatamente después. «Ese miedo de si no engancho otro proyecto lo tenía muy fuerte», recuerda. Con el tiempo ha ido cambiando su manera de afrontar la profesión, aunque admite que decir que no sigue siendo complicado cuando las propuestas llegan y disfruta tanto de su trabajo. «Me siento un privilegiado porque siempre lo he dicho: es un privilegio que mi trabajo se vea y que luego funcione y quieran más de eso», señala. El problema aparece cuando esa buena racha se convierte en una sucesión de compromisos que apenas deja espacio para pensar en otras cosas. «Es verdad que es un poco hacerte el harakiri, porque luego tampoco tienes tiempo para que a lo mejor lleguen otros personajes», reflexiona.
Por eso, hace unos meses comunicó a su agencia que, después del proyecto que tenía entre manos, quería tomarse una pausa. No se trata de alejarse de la interpretación, sino de recuperar el tiempo que necesita para avanzar en otras facetas. Una de ellas es la escritura. Iglesias tiene pendiente su próximo libro y asegura que lleva desde principios de año pidiendo a su editorial poder ponerse con él, algo que no ha conseguido hacer como le gustaría por culpa de los rodajes. «Llevo cuatro proyectos este año, uno detrás de otro. Entonces es imposible», explica.

La otra gran asignatura pendiente son sus estudios de Psicología. El actor ha retomado las clases después de haber tenido que aparcarlas por sus compromisos profesionales y las dificultades para asistir presencialmente a los exámenes. Para él, esta formación tiene una relación directa con su trabajo, especialmente por las situaciones a las que se enfrenta dentro de la industria y por la exposición a la que están sometidos los actores. «Me ha ayudado muchísimo y, de hecho, la idea de Psicología también va muy de la mano de lo que es esta profesión», cuenta.
Iglesias habla de las experiencias que se acumulan durante los rodajes, de los encuentros con la prensa y de las situaciones personales que cada profesional termina gestionando a su manera. «Hablando con compañeros y compañeras, lo hablamos en el día a día, pues a cada una y a cada uno le pasan cosas de la vida», explica. De ahí su interés por adquirir herramientas que le permitan comprender mejor esas experiencias. «Yo siempre he recomendado la terapia», añade. Aunque le gustaría profundizar todavía más en ese ámbito, por ahora quiere centrarse en la interpretación y aprovechar el tiempo que le permita su nueva pausa.
El sueño de convertirse en piloto
Entre los asuntos que han quedado pendientes por falta de tiempo hay también una afición mucho menos conocida: los aviones. Durante la conversación con COOL, Iglesias ha contado que llegó a presentarse a un examen relacionado con su interés por convertirse en piloto. Una posibilidad que, por ahora, no ha podido desarrollar como le gustaría, pero que demuestra que sus inquietudes van más allá de los rodajes y los escenarios.

El actor ha explicado que se trata de una idea que tenía en mente y que ha tenido que dejar en segundo plano mientras su agenda profesional no le permitía avanzar. Los compromisos de trabajo también le han impedido mantener la continuidad necesaria en otras actividades, como le ha sucedido con sus estudios. Ahora, con la intención de reservarse un tiempo después de su último proyecto, quiere recuperar parte de esos intereses y dedicarles la atención que hasta ahora no ha podido prestarles. No es una decisión sencilla para alguien que reconoce sentirse especialmente afortunado por seguir recibiendo propuestas. Pero Iglesias parece haber llegado a un punto en el que entiende que aceptar todos los proyectos posibles no siempre es la mejor opción.