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La confesión de Ana de Armas que afecta a Lolita y a Elena Furiase: «Los días que yo estaba mal…»

Ana de Armas coincidió con Elena Furiase mientras rodaban 'El Internado'

"Los días que yo estaba mal, nos tirábamos las tres en la cama y me hacían partir de risa"

La actriz ha llegado muy lejos y ha conseguido conquistar Hollywood

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Ana de Armas en un evento. (Foto: Gtres)

Ana de Armas ha sido muy sincera al repasar el impacto que supuso su salto a la popularidad con la serie El Internado. La protagonista de nuestra noticia ha recordado el papel esencial que jugaron dos mujeres muy conocidas: Elena Furiase y su madre, la cantante Lolita.

El debut de Ana de Armas en la televisión llegó de la mano de El Internado, una producción que rápidamente se convirtió en un fenómeno de audiencia y que transformó por completo su vida. La serie no solo la dio a conocer al gran público y la convirtió en uno de los rostros más mediáticos de nuestro país.

«Cuando la serie empezó a tener éxito, no podíamos ni andar por la calle. Elena, que lleva toda la vida acostumbrada a la fama, me llevaba de la mano», ha recordado en Vogue. Aquella experiencia marcó un antes y un después en su relación con la profesión, al enfrentarse de manera repentina a una exposición pública que no había previsto.

A pesar de la intensidad de aquellos años, la actriz ha señalado en diversas entrevistas que esa etapa fue clave para forjar su carácter profesional. Con el tiempo, su trayectoria evolucionó hacia proyectos internacionales de gran envergadura, interpretando incluso a figuras icónicas como Marilyn Monroe, lo que consolidó su salto definitivo a Hollywood.

Elena Furiase y Lolita, sus grandes apoyos

Más allá del éxito profesional, uno de los aspectos que Ana de Armas recuerda con mayor emoción es el vínculo que estableció con Elena Furiase durante el rodaje de la serie. La actriz ha insistido en la importancia de aquel apoyo constante en una etapa especialmente vulnerable, en la que la distancia con su familia en Cuba se hacía especialmente dura.

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Elena Furiase y Ana de Armas duranre unas vacaciones. (Foto: Gtres)

La relación trascendió el ámbito laboral y se convirtió en un refugio emocional. En este sentido, De Armas ha querido subrayar también el papel de Lolita, madre de Furiase, como una figura de contención afectiva en los momentos más complicados. «Sigo en deuda con Elena Furiase y su madre, Lolita. Los días que yo estaba mal, nos tirábamos las tres en la cama y me hacían partir de risa», ha confesado.

Ese entorno cercano funcionó como una segunda familia en un periodo en el que la intérprete atravesaba episodios de nostalgia y desarraigo. «Los días que yo estaba mal, llorando y echando de menos a mis padres en Cuba, nos tirábamos las tres en la cama y me hacían partir de risa», ha comenta con total naturalidad.

Todo el mundo conocía la bonita amistad que existe entre Ana y Elena, pero pocos eran conscientes de todo lo que la familia Florea hizo por la actriz.

Una decisión que cambió su vida

El crecimiento profesional de Ana de Armas no puede entenderse sin su decisión de abandonar la serie que la catapultó a la fama. Lejos de tratarse de una salida impuesta por la trama, fue la propia actriz quien solicitó a los responsables de la producción su salida del proyecto, una determinación que en su momento generó sorpresa entre los seguidores de la ficción.

«Empecé en la serie cuando tenía 19 años… y tenía la sensación de que era hora de pasar página», explicó en una entrevista posterior. La actriz ha reconocido que aquel punto de inflexión llegó cuando sintió que había cumplido un ciclo dentro de la serie: «He hecho todo lo que tenía que hacer aquí, es hora de irse».

Su salida se materializó con la muerte de su personaje, Carol, una decisión narrativa que fue aceptada por la producción tras su petición. «Les pedí que me mataran y así lo hicieron», confiesa.

Una actriz muy completa

El adiós de El Internado supuso el inicio de una nueva etapa para Ana de Armas, marcada por la búsqueda de retos interpretativos más amplios y una progresiva internacionalización de su carrera. Aquel cambio de rumbo, que en su momento generó incertidumbre entre sus seguidores, ha terminado consolidándose como una de las decisiones más determinantes de su trayectoria.

Con el paso de los años, la actriz ha logrado posicionarse como uno de los rostros más reconocidos del cine internacional, sin perder de vista los recuerdos de sus primeros pasos en España. En ese relato, la presencia de Elena Furiase y Lolita permanece como un elemento esencial, asociado a una etapa de crecimiento personal en la que la amistad y el apoyo emocional jugaron un papel fundamental.

Después de todo hemos contado, podemos decir que Ana de Armas se ha posicionado como un rostro clave para entender el mundo de la interpretación.

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