La surrealista alfombra roja de Antonio de la Torre en San Sebastián: sale del María Cristina a caballo para presentar ‘Sacamantecas’
El actor ha hecho una sorprendente entrada en el Teatro Victoria Eugenia
El reparto de 'Sacamantecas' no ha pasado desapercibido en el Festival de San Sebastián

No todas las alfombras rojas comienzan frente a los flashes. Algunas empiezan mucho antes, en el momento en que el protagonista emprende el camino hacia ellas. La de Antonio de la Torre en el Festival de Cine de San Sebastián fue una de esas. El actor llegó al Teatro Victoria Eugenia para presentar Sacamantecas, la película en la que interpreta al célebre asesino en serie que aterrorizó Vitoria a finales del siglo XIX, pero lo hizo de una manera que difícilmente podía pasar desapercibida: a bordo de un coche de caballos.
El punto de partida de esta particular entrada triunfal fue el Hotel María Cristina, uno de los grandes escenarios del festival y alojamiento habitual de las estrellas que estos días convierten San Sebastián en capital internacional del cine. Desde allí, De la Torre emprendió el recorrido hacia el Victoria Eugenia como si la ciudad hubiera retrocedido varias décadas en el tiempo.

La imagen tenía algo de cinematográfico —y también de deliciosamente surrealista—: el actor, protagonista de una historia marcada por un personaje oscuro de la crónica negra, avanzando por las calles donostiarras en un carruaje tirado por caballos mientras a su alrededor se desplegaba el habitual espectáculo del festival.
A su llegada al teatro, las cámaras ya estaban preparadas. El intérprete se convirtió así en uno de los rostros más fotografiados de la jornada, acompañado por el resto del equipo de Sacamantecas, que presentó la película ante el público y los medios congregados en el corazón del certamen.
La elección del carruaje no podía resultar más apropiada para una película ambientada en otra época. El personaje al que da vida De la Torre, conocido históricamente como el Sacamantecas, forma parte de uno de los episodios más inquietantes de la crónica negra vasca del siglo XIX. Y el festival, por una vez, pareció decidir que la promoción de la película debía prolongar ese viaje al pasado también fuera de la pantalla.
Entre el vestuario, los flashes y la expectación, hubo además otro detalle que quedó prácticamente en un segundo plano: la chapa que llevaba el actor con el mensaje Free Palestine. El pequeño distintivo pasó desapercibido entre el revuelo de fotógrafos y curiosos que rodeó su llegada, eclipsado por la espectacularidad de la escena y, sobre todo, por ese coche de caballos que hizo que todas las miradas se dirigieran hacia él.

Porque si algo tiene San Sebastián durante estos días es precisamente eso: cualquier desplazamiento puede convertirse en un pequeño espectáculo. Los hoteles se transforman en improvisados puntos de encuentro con las estrellas, las calles se llenan de fotógrafos y cada llegada al Victoria Eugenia puede tener su propia puesta en escena.
En el caso de Antonio de la Torre, la suya fue particularmente singular. No necesitó una gran parafernalia ni un séquito multitudinario. Bastaron un carruaje, dos caballos y uno de los actores más reconocidos del cine español para protagonizar una de esas estampas que parecen diseñadas expresamente para un festival de cine.
Y mientras Sacamantecas lleva a la pantalla una historia marcada por el crimen, la oscuridad y la memoria de un asesino que sembró el terror en la Vitoria de finales del XIX, su protagonista regaló en San Sebastián una imagen mucho menos siniestra y bastante más inesperada: Antonio de la Torre llegando al Victoria Eugenia como una estrella de otra época, directamente desde el María Cristina y a caballo.