David Francés, maquillador profesional: «Definiría el maquillaje de novia actual como conformista»
David Francés, el maquillador del la ‘jet’: «No hace falta tener 50 productos ‘skincare’ ni 50 brochas»
La tendencia imparable entre las invitadas de boda

- Rocío Álvarez
- Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.
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Las tendencias en maquillaje de novia han cambiado radicalmente en los últimos años. Si antes predominaban los acabados más estructurados, los ojos marcados y las pieles impecablemente mates, ahora la naturalidad se ha convertido en la gran protagonista. Sin embargo, para el maquillador David Francés, uno de los profesionales más reconocidos del sector nupcial, esta búsqueda de lo natural está llegando en muchos casos demasiado lejos. Según explica, el maquillaje de novia actual vive un momento de gran contradicción: las mujeres quieren verse ellas mismas, algo que considera fundamental, pero a veces terminan renunciando a recursos que podrían favorecerlas enormemente. Entre pieles luminosas, párpados apenas trabajados y la obsesión por el efecto no make up make up, David reivindica una idea clara: un maquillaje puede ser elegante, sofisticado y natural sin dejar de cumplir su función principal, que es potenciar la belleza de quien lo lleva.
La era de la naturalidad extrema
Si tuviera que definir el maquillaje de novia actual con una sola palabra, David Francés no duda: conformista.
El maquillador observa una tendencia cada vez más extendida entre las futuras novias. «Buscan a un profesional que haga tanto pelo como maquillaje, buscan precio y entonces, con esto de que se lleva lo natural, son tan naturales que no levantan un párpado, no agrandan un ojo… no cumplen ni con el 80% de las funciones del maquillaje», asegura.
Su reflexión va más allá de una cuestión estética. Para él, el maquillaje debe servir para realzar y corregir ópticamente determinados rasgos sin que ello implique perder naturalidad.
«Creo que se puede hacer un maquillaje perfectísimamente natural y elegante cumpliendo con las funciones del maquillaje», explica. Entre las tendencias que sí celebra destaca el protagonismo de las pieles luminosas: «Por supuesto la piel es muchísimo más glow que la de antes, que tirábamos más hacia lo mate».
Mucho más que una cuestión estética
Aunque el resultado visual es importante, David insiste en que el maquillaje desempeña un papel emocional fundamental durante una boda.
«Más allá de lo estético, el maquillaje juega un papel importante en la seguridad de la persona», afirma. En una jornada tan especial, sentirse cómoda con la propia imagen puede marcar una enorme diferencia.
Para él, el objetivo no es transformar a la novia en alguien distinto, sino reforzar su confianza. «Es necesario para el día más importante de alguien que se sientan absolutamente seguras, que pisen fuerte y que eso les levante la actitud de una manera fantástica».
De hecho, hay una idea que repite constantemente en su trabajo y que considera casi una filosofía profesional. «Verse ellas mismas es también mi política en todo, tanto cuando hago una novia como una invitada o una madrina. No disfrazar es lo más importante».

Las tendencias que triunfan este año
Entre las claves del maquillaje nupcial de 2025, David señala unos párpados poco cargados y acabados ligeros, aunque insiste en que las modas no siempre funcionan para todo el mundo.
«Hay ojos que están muy encapotados y necesitan levantar ese párpado con un color un puntito más oscuro. No hace falta que sean colores muy oscuros», explica. Del mismo modo, recuerda que existen ojos pequeños que necesitan determinados juegos de sombras para parecer más grandes. Por eso defiende un enfoque totalmente personalizado.
A su juicio, la verdadera sofisticación consiste precisamente en saber cuándo alejarse de las tendencias generales. «Creo que es fundamental a veces separarse de las modas y conseguir que esa persona brille y que el maquillaje tenga alma».
En cuanto a labios y acabados, confirma que los brillos siguen ganando terreno frente a las texturas mate. Además, reivindica el uso inteligente del contouring, una técnica que durante años ha generado cierta controversia.
«Un contouring bien hecho en un maquillaje natural queda absolutamente espectacular, ya que modifica ciertas cosas del rostro o eleva aquello que tienes bonito».
El problema del fenómeno ‘no make up make up’
Una de las tendencias más repetidas en los últimos años es el famoso efecto cara lavada. Sin embargo, Francés cree que parte de su éxito tiene una explicación menos estética de lo que parece.
«Se sigue llevando el efecto no make up make up, pero también porque hay mucha gente que no controla de técnica. Entonces decoran y no hay riesgo».
El profesional considera que, en demasiadas ocasiones, se están viendo maquillajes excesivamente planos.
«El 80% de lo que veo es lo que te decía antes: veo conformismo, veo maquillajes que no cuentan nada, veo ojos tristes».
Lejos de apostar por maquillajes recargados, su propuesta consiste en utilizar la técnica para mejorar visualmente determinados rasgos sin que el resultado deje de parecer natural.

El error más frecuente: quedarse corta
Durante las pruebas de maquillaje, muchas novias se asustan al ver algunos pasos del proceso antes de que el look esté terminado.
«Se cometen errores por miedo a verse demasiado maquillada», explica.
Según cuenta, determinados gestos técnicos pueden parecer intensos cuando se observan aisladamente, pero cambian completamente una vez finalizado el maquillaje y colocado el vestido.
«Cuando acabas todo el maquillaje y has puesto el vestido encima, te quedas escasa», advierte.
Para él, renunciar a ciertas técnicas supone desaprovechar las posibilidades que ofrece el maquillaje. «Es una pena no disfrutar de esas ilusiones ópticas que el maquillaje es capaz de hacer: levantarte un poquito el párpado, agrandarte el ojo, sacarte un pómulo si no lo tienes o potenciarlo si lo tienes».
‘Glow’ sí, pero con medida
Si hay una palabra que domina actualmente el universo beauty es glow. Sin embargo, Francés cree que la obsesión por las pieles extremadamente brillantes está provocando problemas, especialmente en las fotografías.
«Estamos en la era del glow absoluto. Te diría que hasta en exceso para este tipo de cosas».
El maquillador defiende las pieles jugosas, pero recuerda que una boda implica muchas horas, cambios de luz y cientos de fotografías.
«La piel glow sí, moderada. Hay un día por delante muy largo y hay brillos que genera la propia piel a lo largo del día».
Por eso insiste en la importancia de trabajar correctamente la preparación de la piel y controlar ciertos puntos estratégicos desde el inicio. «Tú tienes que matizar desde un inicio para que luego en las fotos estés perfecta y todo el día estés perfecta».

La importancia de preparar la piel antes de la boda
Para David Francés, una buena piel facilita enormemente el trabajo del maquillaje.
«Una piel preparada se nota muchísimo. Es una gozada cómo desliza el maquillaje, cómo realza todo y cómo necesitas menos cantidad de producto».
Su recomendación pasa por mantener una rutina de cuidado constante durante todo el año, aunque reconoce que nunca es tarde para empezar.
«Si no lo haces en tu día a día y te propones agendarte algo previo a la boda, cuanto antes empieces, mejor».
También aconseja tratamientos suaves y no invasivos en los días previos. «Puedes hacerte una reafirmación facial manual, sin inyecciones y sin nada, con un masaje de remonte muscular».
Eso sí, hay una regla que considera innegociable: evitar cualquier procedimiento agresivo cerca de la fecha del enlace. «No te debes hacer nunca nada que sea invasivo: un peeling químico, un láser o depilarte con cera». Tampoco recomienda experimentar con cosméticos desconocidos. «No probar cosas que no controlas cómo te sientan. Me he encontrado varios casos de beauty parties con productos coreanos la noche anterior y al día siguiente, urbasón».
La filosofía que resume toda su manera de entender el maquillaje nupcial es sencilla y, al mismo tiempo, profundamente personal. «Me gusta la alta costura en el maquillaje. Me gusta hacer todo a medida y me gusta dar amor a la persona que tengo sentada en mi butaca». Porque, como él mismo concluye, «la gente hay que escucharla para entenderla y para entender sus necesidades. Y de esta manera jamás te equivocas».
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