El separatismo catalán pide quemar los libros de Eduardo Mendoza por ironizar con Sant Jordi
Los independentistas catalanes también han llamado al boicot contra Eduardo Mendoza en Sant Jordi (y Día del Libro)

Eduardo Mendoza se ha convertido en la última víctima de los ataques de los independentistas catalanes por un comentario irónico sobre Sant Jordi en relación al Día del Libro. El escritor se ha convertido en la cabeza de turco del separatismo por «una broma» -como él mismo ha aclarado- con la que cuestionó si era apropiado que el 23 de abril fuese el día de Sant Jordi, cada vez más politizado, y no simplemente el Día del Libro, la jornada dedicada a las obras culturales en texto.
«Sant Jordi es un intruso, un maltratador de animales que, seguramente, no sabía ni leer», pronunció en la presentación de su última novela en Barcelona, La intriga del funeral inconveniente: «Voy a empezar a hacer campaña de fuera Sant Jordi. Es el Día del Libro. Siempre se le llamó Día del Libro. Sant Jordi no pinta nada».
El Día del Libro se celebra el 23 de abril por las fechas de las muertes de William Shakespeare y Miguel de Cervantes, mientras que Sant Jordi es el patrón de Cataluña. Sin embargo, «parece que Sant Jordi sea el patrono de la venta de libros, de los escritores y los lectores», matizó después Eduardo Mendoza en El Periódico. Y apostilló: «Pero bueno, me trae sin cuidado Sant Jordi».
Si por algo es reconocido Eduardo Mendoza, además de por ser una de las voces más relevantes de la narrativa española, es por su ingenio y su humor ácido. Pero eso no ha frenado la gran campaña de cancelación contra el último Premio Princesa de Asturias de las Letras.
Carles Puigdemont expresó desde Waterloo que la actitud de Mendoza responde al «nacionalismo» español y «la venganza de los resentidos» que «vivieron con amargura la eclosión de la catalanidad tras la muerte de Franco». Además, Junts ha amenazado con retirarle la Creu de Sant Jordi, la más alta distinción otorgada por la Generalitat, que se le concedió en 1995, y las Juventudes del partido repartirán este jueves 7.000 octavillas para exigir que se le arrebate.
Eduard Pujol, portavoz en el Senado, se refirió a él como «mala gente» y «cobarde»; la diputada Anna Navarro reivindicó Sant Jordi como «el día donde Cataluña también se explica al mundo con libros, lengua y país» y hasta Carles Rebassa, Premio Sant Jordi, lo ha tildado como uno de esos «buenos escritores» que se convierten en «una caricatura totalitaria cuando encuentran que ya han alcanzado la libertad personal».
El autor de La ciudad de los prodigios ya era uno de los enemigos del independentismo catalán por la oposición que mostró al procés. En los foros secesionistas se ha puesto en circulación un llamamiento para quemar los libros de Eduardo Mendoza en las hogueras de la Noche de San Juan y para boicotear su cita con los lectores en las firmas de libros de la jornada de este jueves. Aunque todo esto no ha impedido que su última obra lidere la lista de los más vendidos en Cataluña de narrativa en castellano.