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Científicos perforan 500 metros bajo la Tierra y el hallazgo cambia el mundo: una alternativa al petróleo

Durante años, cada vez que se hablaba de energías limpias, la imagen era siempre la misma, con placas solares en los tejados o aerogeneradores en mitad del campo. Todo mirando hacia arriba. Sin embargo hay un cambio silencioso que está empezando a llamar la atención y que va justo en la dirección contraria, es decir hacia abajo con un grupo de científicos que han perforado 500 metros bajo la Tierra y su hallazgo puede cambiar el mundo.

En Cornwall, al suroeste del Reino Unido, un proyecto lleva tiempo trabajando con una idea que no es nueva, pero que ahora empieza a tomar forma de verdad. Han perforado el terreno hasta alcanzar unos 5 kilómetros de profundidad. Dicho así puede parecer una cifra más, pero no lo es ya que a esa distancia bajo tierra, las condiciones cambian completamente y el calor acumulado es enorme. Y esa es la clave, porque ese calor, que siempre ha estado ahí, ahora se está utilizando para generar energía de forma continua. Y eso, en el contexto actual, tiene bastante más importancia de lo que parece a simple vista.

Científicos perforan 500 metros bajo la Tierra y el hallazgo cambia el mundo

Uno de los problemas que arrastran muchas renovables es bastante evidente: no siempre funcionan igual. Si no hay sol, baja la producción. Si no hay viento, pasa lo mismo. Eso obliga a compensar con otras fuentes, pero lo que se ha desarrollado en Cornwall funciona de otra manera. Aquí no hay que mirar al cielo ni estar pendiente del tiempo. El sistema se basa en introducir agua a gran profundidad, donde entra en contacto con roca muy caliente. Al hacerlo, alcanza temperaturas que superan los 190 grados.

Ese calor se utiliza para generar vapor, mover turbinas y producir electricidad. Hasta ahí puede parecer algo técnico, pero lo importante es otra cosa: no se detiene de modo que puede funcionar las 24 horas, todos los días. Y eso cambia bastante el planteamiento.

El detalle que convierte el proyecto en algo diferente

Hasta aquí ya sería interesante, pero hay un segundo elemento que es el que realmente ha llamado la atención si bien el agua que circula bajo tierra no sólo se calienta, sino que también arrastra minerales. Y entre ellos aparece uno que ahora mismo es clave: el litio. Es un material fundamental para las baterías, especialmente en coches eléctricos. Su demanda está creciendo y conseguirlo no siempre es fácil.

En este caso, el proceso tiene dos fases. Primero se aprovecha el calor para generar electricidad. Después, cuando el agua se enfría, se extrae el litio. Y finalmente, esa misma agua vuelve al subsuelo para repetir el ciclo. Todo encaja dentro del mismo sistema, sin necesidad de abrir explotaciones mineras como las tradicionales.

Lo que ya está en marcha

Y lo mejor de todo es que no estamos hablando de un proyecto que esté empezando ahora mismo, sino que ya está funcionando y con la planta siendo capaz de suministrar electricidad a unos 10.000 hogares. Puede parecer una cifra modesta comparada con otras infraestructuras, pero hay que tener en cuenta el punto en el que se encuentra la tecnología.

Además, las previsiones apuntan a que podría ampliarse en los próximos años. No sólo en producción eléctrica, también en la parte de extracción de litio, que es donde hay un interés creciente. Todo esto con un sistema que, en teoría, puede mantenerse en el tiempo porque el agua se reutiliza constantemente.

Una alternativa que comienza a verse como real

El contexto ayuda a entender por qué este tipo de proyectos están ganando peso si tenemos en cuenta que la dependencia del petróleo sigue siendo alta. Y aunque las renovables han avanzado mucho, siguen teniendo limitaciones claras. Aquí, en cambio, se plantea una fuente constante, sin interrupciones.

No es casualidad que desde el Reino Unido se vea como una pieza interesante dentro de su estrategia energética. Sobre todo pensando a largo plazo. Además, hay otro factor importante: la posibilidad de replicarlo. Cornwall tiene unas condiciones geológicas concretas, pero no es el único lugar donde existe este tipo de terreno. Eso abre la puerta a que, si funciona bien, pueda aplicarse en otras zonas.

Una idea que llevaba años esperando su momento

La energía geotérmica no es algo nuevo, pero ahora se dan varias condiciones a la vez gracias a los avances técnicos, la necesidad de alternativas y la presión para reducir emisiones, de modo que lo que hasta hace poco se consideraba como una opción secundaria, ahora empieza a verse como algo más serio, al menos en determinados contextos.

Una fuente de energía constante, combinada con la obtención de un material tan demandado como el litio, plantea un escenario diferente. Más estable, más predecible y, en cierto modo, más completo. Todavía queda recorrido, eso está claro, pero lo que ya se ha conseguido en Cornwall deja una idea bastante clara sobre la mesa: quizá parte del futuro energético no esté en lo que vemos, sino en lo que tenemos justo debajo de los pies.