El brillante aprendizaje de Ana Cuéllar
El Teatro Principal de Palma ha contado con ella como directora de escena de 'La serva patrona'
Cuéllar ha trabajado sin descanso, hasta considerarse nómada: "He trabajado en nueve países y en más de una veintena de teatros"
"Tengo una gran deuda con el Principal, es mi cuna, donde lo he mamado todo, y tengo la deuda moral de devolver todo lo que se me dio"
Pasando frente a la fachada del Teatro Principal de Palma, destaca entre la cartelería el reclamo de su 39 Temporada de Ópera. Llama la atención esa cita de La serva padrona, representada el 18 de septiembre en Zagreb.
Preguntando al respecto, por qué aparecía esa referencia, se me sugirió ir a entrevistar a su directora de escena, Ana Cuéllar. Pese a que regularmente viene a Mallorca para visitar a la familia y amistades, desde hace algo más de cuatro años reside en Alemania, en Berlín, donde acudió para estudiar Dirección de Escena de Ópera, en una de las escogidas escuelas que hay en Europa sobre esta materia. Fue durante este proceso de aprendizaje cuando recibió la propuesta del Principal, de asumir la dirección de escena de una producción propia basada en la ópera de Pergolessi La serva padrona.
El Teatro Nacional de Croacia se interesó por esta producción, reclamando poder contar con parte del reparto que la representó en Palma, y además, la presencia de la directora de escena. Así es como el nombre de Cuéllar está asociado a la primera salida internacional de una producción del Principal.
Me propuse entonces entrevistarla en mi programa de radio El cuaderno de notas, localizándola en Nápoles poco antes del estreno de Rusalka, la ópera de Antonin Dvorak que abrió la temporada del Teatro de San Carlos. No pude entonces, debiendo esperar a días pasados, cuando ya estaba algo más descansada, en su residencia de Berlín. Debo apuntar ya desde ahora el impresionante listado de colaboraciones en estos años de aprendizaje, sin ir más lejos, haber sido llamada personalmente por Dmitri Tcheniakov para ser su ayudante de dirección en Nápoles y dentro de nada va a estar en el Liceo de Barcelona como ayudante de Katharina Wagner en ‘Lohengrin’. Ana Cuéllar ha sido durante tres años alumna de la biznieta de Wagner.
En la entrevista, me contaba Ana que le hacía mucha ilusión «encontrarse a gente nueva, porque es como adentrarme en su mundo creativo, también en sus imaginarios, y lo más interesante su manera de gestionar conflictos, al tratarse de equipos tan grandes al preparar una ópera». Esa gente nueva tiene apellidos tan ilustres como Robert Wilson, Shirin Neshat, Claus Guth o Calixto Bieito con quien en pocas semanas acudirá a Le Bastille de París.
En estos cuatro años de aprendizaje, Ana Cuéllar ha trabajado sin descanso, hasta el punto de considerarse nómada: «He trabajado en nueve países y en más de una veintena de teatros». Y lo más importante, para ella «es un juego» (vaya, que disfruta mucho) su apretada agenda camino de ver a esta joven mujer convertida en una prometedora directora de escena, algo que le viene desde su más tierna infancia implicándose en el teatro ya en el capítulo de tareas extraescolares.
El Teatro Principal de Palma no sólo ha contado con ella para La serva patrona, estrenada el año 2021. También le encomendó la ayudantía de dirección en Tanatologia, estrenada en 2022. De momento, su trayectoria en la casa se debe a la mediación de Josep R. Cerdà. Todo hay que decirlo. Pero hablamos de alguien formado en el coro del Principal, en todos sus tramos (infantil, juvenil, titular), y que a punto está de vivir su propio despegue profesional en la dirección de escena.
El momento presente de Ana Cuéllar empieza a registrar una cierta pulsión interna de crear proyectos propios. De hecho, ya lo ha ensayado en teatros de ópera alternativos alemanes. A fecha de hoy, tiene claro que el musical «es un género de momento lejano» y lo mismo cabe decir del teatro puro y duro, puesto que «la música juega un rol muy importante en mi vida» (es la herencia directa de su madre), «y entonces la palabra de momento se queda corta». En cualquier caso, no para de crecer su personalidad artística.
Aunque, por encima de todo, Ana Cuéllar es hija del Teatro Principal de Palma: «Tengo una gran deuda con el Principal. Siempre lo digo y allí por donde voy siempre hablo del Teatro Principal, porque es mi cuna, donde lo he mamado todo, y entonces tengo la deuda moral de devolver todo lo que se me dio». Debo decirlo. Fue un enorme placer conversar con ella.
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