¿Qué puede contar una conversación con una IA sobre un crimen real? Cuando una pareja desaparece, la policía suele tirar de llamadas, cámaras y registros. En Tampa, Florida, los investigadores también han acabado mirando conversaciones con ChatGPT, un chatbot de inteligencia artificial.
La Universidad del Sur de Florida comunicó el 24 de abril de 2026 que Zamil Limon había sido hallado muerto y que había un sospechoso bajo custodia, Hisham Saleh Abugharbieh, que no era alumno ni empleado en ese momento. Después, documentos del caso describen que el acusado preguntó a ChatGPT sobre cómo deshacerse de un cuerpo, un detalle que ha vuelto a poner el foco en el rastro digital de los delitos.
El caso, paso a paso
El Hillsborough County Sheriff’s Office elevó el 23 de abril de 2026 la desaparición de los dos estudiantes a la categoría de «endangered», una etiqueta que sugiere riesgo inmediato. La oficina pidió a cualquiera con información que llamara, sin explicar entonces qué había cambiado en la investigación.
Un día después, el 24 de abril, el sheriff anunció que habían localizado los restos de Zamil Limon, de 27 años, cerca del puente Howard Frankland y que un sospechoso estaba bajo custodia. Según la nota oficial, Abugharbieh se atrincheró en una vivienda tras un aviso por un incidente de violencia doméstica y acabó detenido tras la intervención de equipos especializados, incluido SWAT. El sheriff Chad Chronister lo resumió así, «This is a deeply disturbing case that has shaken our community».
La búsqueda de Nahida Bristy continuó unos días más, hasta que la Universidad del Sur de Florida comunicó el 1 de mayo de 2026 que el sheriff confirmó la identificación de unos restos hallados en el condado de Pinellas. En ese mensaje, el presidente Moez Limayem escribió «The loss of Nahida and Zamil is unimaginable» y recordó que no había una amenaza activa para el campus.
Lo que preguntó a ChatGPT
En una moción presentada por la fiscalía, citada en documentación judicial, aparece una secuencia de preguntas a ChatGPT sobre qué pasaría si un cuerpo se metiera en una bolsa de basura y se tirara a un contenedor. En ese mismo registro también pregunta si se puede cambiar el VIN de un coche, el número de serie del vehículo, y si se puede tener un arma en casa sin licencia.
ChatGPT no es un buscador al uso, aunque a veces se le parece en la práctica. Es una herramienta que responde en forma de conversación y por eso deja un rastro que puede acabar en un expediente, igual que un historial del navegador o un registro de llamadas.
Señales en el apartamento
Los investigadores también se fijaron en lo que ocurría dentro del apartamento y en la basura del complejo residencial, según el relato recogido en la documentación del caso. En ese material se describe que un compañero de piso vio al acusado mover cajas hacia un compactador y que, en bolsas recuperadas allí, aparecieron pertenencias de Limon y elementos relacionados con Bristy, además de indicios de sangre en la vivienda.
Este tipo de casos suele apoyarse en varias capas de datos. Un lector de matrículas puede decir por dónde pasó un coche, y el móvil deja señales de ubicación cuando se conecta a antenas o a servicios de navegación. En la práctica, eso permite reconstruir recorridos, incluso cuando nadie los recuerda o nadie los cuenta.
Si alguien dice que estuvo en un sitio, pero el teléfono y el coche apuntan a otro, la investigación gana una dirección. A veces la pieza decisiva no es una gran prueba, sino muchas pequeñas que suman.
Qué pasa ahora en el juzgado
El 28 de abril, un juez del condado de Hillsborough ordenó que Abugharbieh siguiera detenido sin fianza, una decisión que implica que no puede salir en libertad mientras avanza el proceso. En esa comparecencia también se dictó una orden para que no contacte con testigos ni con familiares de las víctimas, según información de la vista.
A partir de aquí, el caso entra en un terreno más lento y más técnico. La fiscalía tendrá que sostener sus acusaciones con pruebas y la defensa podrá rebatirlas. Por mucho ruido que haya fuera, dentro cuenta lo que se puede demostrar.
Por qué importa el rastro digital
El giro de este caso llega en un momento en el que Florida ya estaba mirando de cerca el papel de los chatbots en delitos violentos. El 21 de abril de 2026, la oficina del fiscal general del estado, James Uthmeier, anunció una investigación penal centrada en OpenAI y en el uso de ChatGPT en un tiroteo anterior en Florida.
Pocos días después, el propio fiscal general dijo que ampliaba esa investigación para incluir el caso de los estudiantes de la Universidad del Sur de Florida, en parte por la aparición de las consultas a la IA en el expediente. Es una señal de hacia dónde se mueve el debate sobre qué responsabilidades tienen las plataformas cuando se intenta usar una herramienta para hacer daño.
El comunicado oficial se ha publicado en Hillsborough County Sheriff’s Office.








