En sólo 72 horas ocurrieron tres hechos que nunca se habían visto en la guerra moderna: un ataque con dron naval, un desembarco robótico y aviones sin piloto sobre el mar

Publicado el: 29 de julio de 2026 a las 12:37
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Dron naval no tripulado Corsair de Estados Unidos navegando a gran velocidad durante una operación marítima.

El 12 de julio de 2026, Estados Unidos empleó por primera vez drones dee. Tres embarcaciones Corsair atacaron un submarino y una instalación de mantenimiento naval en la base iraní de Bandar Abbas, según el Mando Central estadounidense.

Un día después, la 123.ª Brigada de Defensa Territorial de Ucrania anunció que un dron naval había llevado un robot terrestre armado hasta una costa ocupada por Rusia. Los dos episodios muestran el cambio de fondo. Las máquinas ya no se limitan a observar desde lejos, también transportan, rescatan y atacan.

El ataque del Corsair

El vídeo oficial del Mando Central de Estados Unidos muestra tres Corsair entrando en el puerto y explotando contra sus objetivos. CENTCOM lo definió como «la primera vez que fuerzas estadounidenses emplean drones marinos en operaciones de combate». El material no permite comprobar por sí solo la magnitud de los daños.

Un dron de ataque de un solo uso es, en la práctica, una lancha sin tripulación preparada para llevar una carga hasta el blanco y no regresar. La Armada tampoco detalló cuánto de la navegación fue autónoma ni qué decisiones permanecieron bajo control humano. Ese matiz importa.

Del rescate al ataque

El mismo modelo había desempeñado una tarea muy distinta semanas antes. En junio, un Corsair operado por la Task Force 59 localizó a los dos tripulantes de un helicóptero Apache caído cerca de Omán, los recogió y los trasladó hasta un punto donde otro helicóptero pudo izarlos.

El fabricante Saronic presenta el Corsair como una embarcación de unos siete metros, capaz de superar los 65 kilómetros por hora, llevar unos 450 kilos y recorrer más de 1.800 kilómetros. La Task Force 59 nació en 2021 para combinar sistemas no tripulados, inteligencia artificial y operadores humanos en las aguas de la Quinta Flota.

Ucrania desembarca un robot

En la península de Kinburn, la 123.ª Brigada ucraniana utilizó una plataforma naval sin tripulación para dejar en tierra un vehículo terrestre armado. La operación fue dirigida por el coronel Oleh Makukha y el mayor Denys Hipik, responsable del primer batallón de sistemas no tripulados de la unidad.

La brigada la describió como «la primera misión de combate de este formato conocida por nosotros en el mundo». El robot llevaba un módulo Wolly 7.62 controlado a distancia, con una ametralladora y asistencia informática para apuntar. Eso no significa que eligiera y atacara objetivos por sí solo.

Un robot lleva a otro

La novedad no está solo en que una máquina dispare. Está en el relevo entre dominios, con un vehículo que cruza el agua y entrega otro que continúa la misión en tierra. Es una especie de cadena logística robótica, pero llevada al combate.

La publicación de la brigada no identifica el objetivo concreto ni ofrece un balance verificable del resultado. Aun así, el ensayo muestra una capacidad útil en costas minadas, vigiladas o cubiertas por fuego enemigo, donde desembarcar soldados supondría un riesgo extremo.

Squire roza el mar

El tercer avance aún no ha entrado en combate. La empresa estadounidense REGENT completó en abril el primer vuelo a ras del agua de Squire, un vehículo autónomo que navega como una embarcación, se eleva sobre hidroalas y después vuela muy cerca de la superficie.

Ese vuelo bajo aprovecha el efecto suelo, que reduce la resistencia y ayuda a sostener las alas cuando pasan cerca del mar. Según la demostración de REGENT, Squire alcanzaría unos 130 kilómetros por hora, tendría una autonomía prevista superior a 185 kilómetros y llevaría cerca de 23 kilos de carga. La empresa propone usarlo para vigilancia, pequeños transportes, rescate y búsqueda de submarinos.

Sin tripulación no es sin control

Aquí conviene frenar una idea fácil. Un vehículo sin personas a bordo puede estar pilotado a distancia, seguir una ruta programada o tomar algunas decisiones de navegación, pero eso no lo convierte automáticamente en un arma que selecciona blancos por su cuenta.

El Comité Internacional de la Cruz Roja reserva el término arma autónoma para sistemas que pueden seleccionar y atacar objetivos sin nueva intervención humana. Por su parte, la política del Pentágono exige que mandos y operadores mantengan un nivel adecuado de juicio humano sobre el uso de la fuerza. Las fuentes públicas de estas operaciones no permiten afirmar que una inteligencia artificial decidiera los ataques.

Menos riesgo, nuevas dudas

Enviar una máquina en lugar de una tripulación puede reducir el peligro inmediato para los militares. También permite repetir misiones de vigilancia, rescate o ataque con plataformas más pequeñas y prescindibles. En la práctica, eso puede cambiar cuántos medios se despliegan y con qué frecuencia.

Pero el coste humano no desaparece, se desplaza, y quedan preguntas sobre errores de identificación, interferencias electrónicas, responsabilidad legal y daños a civiles. Estos episodios no prueban que la guerra totalmente autónoma haya llegado, pero sí que mar, tierra y aire empiezan a conectarse mediante equipos robóticos. Ya no es ciencia ficción.

La información oficial se ha publicado en el Mando Central de Estados Unidos.


Kevin Montien

Comunicador Social y Periodista con más de seis años de experiencia en la creación y edición de contenidos digitales para medios de alto impacto, como Revista Semana y ahora en Red+ Noticias. Me destaco por mi capacidad para redactar noticias y cubrir eventos internacionales, como el Giro de Italia 2022. Con conocimientos en estrategia digital y SEO, así como en la optimización de contenidos para Google Discover.

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