Tener el router en medio del salón y aun así ver cómo el wifi se arrastra en una habitación no es raro. Pasa por la distancia, por los tabiques, por la distribución de la casa y, a veces, porque el punto de fibra se colocó donde se pudo, no donde convenía.
El ingeniero eléctrico Daniel Beguería propone mirar el problema antes de que la vivienda esté terminada. Su idea es aprovechar una reforma integral para centralizar las telecomunicaciones, esconder el router en una caja preparada y llevar tomas RJ45 a las habitaciones donde se necesite una conexión más estable. No es magia. Es planificación.
Router oculto, pero accesible
“Si tienes el router en cualquier sitio en mitad de la casa o tienes problemas con la conexión porque no te llega la señal del wifi, atento porque esto te puede servir”, explica Beguería en una intervención divulgativa sobre instalaciones domésticas. La clave, según el ingeniero, es no esperar al final de la obra para decidir dónde irá el router.
En sus instalaciones, intenta llevar el equipo a una caja de telecomunicaciones pensada para alojar el router, la fibra y las conexiones principales. Esto evita el clásico aparato encima de un mueble, con cables colgando y una regleta peleándose por espacio detrás de la tele.
El detalle importa porque los routers actuales suelen ser grandes. Por eso, en el ejemplo que muestra Beguería, se usa una solución con pladur para ganar profundidad hacia la parte trasera si hace falta. Mejor dejar hueco de sobra que descubrir tarde que el equipo no cabe.
Fibra preparada desde la entrada
La propuesta empieza en el punto por el que entra la fibra óptica en la vivienda. Beguería recomienda dejar un tubo con una guía pasacables hasta la caja donde irá el router, para que el técnico de la compañía pueda pasar la fibra sin improvisar recorridos por paredes, esquinas o falsos techos.
También señala un gesto sencillo que puede evitar problemas. “Siempre esa salida, acordaros de que apunte para abajo para que la lluvia no le caiga agua adentro y no se moje”, indica el ingeniero. Parece una tontería, pero en una fachada mal rematada el agua siempre encuentra el camino.
En España, la normativa sobre infraestructuras comunes de telecomunicaciones ya contempla que los edificios tengan redes preparadas para dar acceso a servicios de banda ancha y otros servicios de telecomunicación. El Real Decreto 346/2011 regula estas infraestructuras en el interior de las edificaciones, mientras que el Ministerio para la Transformación Digital recuerda que una rehabilitación integral puede activar obligaciones concretas de ICT en determinados casos.
Tomas RJ45 en las habitaciones
La parte más útil de la idea no está solo en ocultar el router. Está en repartir la conexión por cable. Beguería propone llevar tomas RJ45 desde la caja principal hasta distintas estancias de la casa, como el despacho, el salón, los dormitorios o la zona donde irá la consola.
Una toma RJ45 es el enchufe de red de toda la vida, donde conectas un cable Ethernet. Cisco explica que una red cableada conecta equipos al router mediante cables, normalmente desde un puerto del router hasta el ordenador u otro dispositivo.
En la práctica, eso significa que un ordenador, una televisión inteligente o una consola pueden tirar de cable cuando el wifi flojea. Para ver una serie, jugar online o hacer una videollamada sin cortes, ese cable puede ser el equivalente digital a poner la mesa bien firme. Menos sustos.
Por qué el wifi falla
El wifi funciona por ondas de radio, así que no se comporta igual en todas las casas. Una vivienda alargada, un muro grueso, muebles grandes o varios pisos pueden hacer que la señal llegue débil justo donde más la necesitas. La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos recomienda colocar el router en una zona central para mejorar la cobertura y, si hace falta, usar extensores o redes de malla.
Eso no significa que esconder el router en una caja mejore siempre la señal inalámbrica por sí solo. Si el material de la caja bloquea la señal o el punto elegido no es bueno, el wifi puede seguir teniendo zonas muertas. Por eso la solución de Beguería gana fuerza cuando se combina con cableado a las habitaciones.
Dicho de otra forma, el wifi sigue siendo cómodo para móviles, tabletas y portátiles. Pero los aparatos fijos no tienen por qué competir por la misma señal. Si no se mueven, el cable suele tener mucho sentido.
Mejor pensarlo en obra
El momento ideal para hacer esto es una reforma integral, cuando las rozas, tubos y registros todavía se pueden decidir sin destrozar una pared recién pintada. Una vez la casa está terminada, pasar cable a cada estancia puede ser más caro, más sucio y bastante menos divertido.
También conviene contar con un instalador cualificado, porque no se trata solo de meter cables por donde quepan. Hay que prever el recorrido de la fibra, la alimentación eléctrica, el espacio del router y las salidas hacia cada habitación. Si se hace bien, la vivienda queda más ordenada y preparada para años de uso.
La recomendación tampoco sustituye a otras opciones, como cambiar el router de sitio, mejorar la red wifi o instalar puntos de acceso. Pero para quien ya va a levantar media casa, dejar tomas de red puede ser una decisión pequeña en la obra y grande en el día a día. Lo notas cuando el vídeo no se congela.
La explicación principal se ha publicado en Threads.











