Los ingenieros lo confirman con datos: combinar el ventilador y el aire acondicionado puede reducir hasta un 73% el consumo eléctrico y así es exactamente como hay que hacerlo

Publicado el: 18 de junio de 2026 a las 09:42
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Ventilador de techo en una vivienda utilizado junto al aire acondicionado para reducir el consumo eléctrico en verano.

El verano vuelve a poner contra las cuerdas a muchos hogares españoles. La Organización de Consumidores y Usuarios calcula que un equipo de aire acondicionado puede rondar los 36 euros al mes si funciona cuatro horas al día, aunque la cifra cambia según el aparato, el precio de la luz y el aislamiento. No es un detalle menor cuando cada factura se mira con lupa.

El calor también se ha convertido en una brecha social. En 2023, el Instituto Nacional de Estadística recogió que el 33,6 por ciento de los hogares no podía mantener la vivienda suficientemente fresca en verano, con más impacto en los hogares de menor renta. Por eso importa una idea que al principio suena rara. Encender el ventilador junto al aire acondicionado puede gastar menos que usar solo el aire a baja temperatura.

El truco está en el aire

¿Tiene sentido encender dos aparatos para ahorrar? En muchos casos, sí. El ventilador consume poco, reparte el aire frío por la habitación y hace que el cuerpo note más frescor aunque el termómetro no baje tanto.

Un análisis de Faro Barcelona ayuda a ponerlo en perspectiva. Para unas 800 horas anuales, un ventilador de techo queda muy por debajo de un aire acondicionado comparable y la diferencia puede llegar a 38 veces. Daniel Beguería, ingeniero de obra de Estudio Raíces, lo resume así. «Un ventilador consume muy poco comparado con un aire acondicionado. Incluso combinado con aire acondicionado ayuda a reducir el consumo, porque puedes subir unos grados la temperatura y seguir teniendo sensación de confort», explica.

Por qué sentimos menos calor

Un ventilador no enfría el aire. Lo que hace es acelerar la evaporación del sudor, una de las formas que tiene el cuerpo de liberar calor. Es como cuando sales de la piscina y una brisa suave te da frío aunque el aire no haya cambiado.

El estudio liderado por la Universidad de Sydney, con Arunima Malik, Ollie Jay y Manfred Lenzen entre sus autores, modeló distintos usos de ventiladores y aire acondicionado. El resultado fue claro. Mover el aire permitió elevar entre tres y cuatro grados el límite de confort sin que las personas sintieran más calor. En un escenario anual, el uso de ventiladores con aire acondicionado ocasional redujo la energía dedicada a refrigeración alrededor de tres cuartas partes.

Ahorrar sin congelar la casa

En la práctica, la clave es no poner el aire a 22 o 23 grados solo porque la casa parece un horno al entrar. Ajustarlo a 26 o 27 grados y apoyar el confort con un ventilador reduce el esfuerzo del compresor, la pieza que hace el trabajo duro en el equipo.

El IDAE recomienda 26 grados o más con ropa adecuada y recuerda que un ventilador, mejor si es de techo, puede dar una sensación de bajada de entre tres y cinco grados con muy poco consumo. También aconseja ventilar por la noche o a primera hora y bajar toldos o persianas para que la vivienda no se caliente tanto.

El ventilador no hace milagros

Conviene no venderlo como una solución universal. El ventilador mejora la sensación térmica, pero no reduce la temperatura real de la habitación. En una ola de calor, en un ático mal aislado o con mucha humedad, puede quedarse corto.

Aquí entra la pobreza energética de verano, que es la dificultad para mantener una casa fresca sin disparar el gasto o sin tener medios suficientes. No afecta solo a quienes no tienen aire acondicionado. También golpea a quienes viven en pisos antiguos, con sol directo durante muchas horas o ventanas que dejan entrar el calor como si fueran una puerta abierta.

Los errores frecuentes

El fallo típico es intentar que la máquina haga en diez minutos lo que debería hacer de forma gradual. Mantener una temperatura constante suele ser más sensato que bajar el mando a lo loco. Frescor, sí. Frigorífico doméstico, no.

La Comisión Europea da un consejo parecido para equipos de aire acondicionado y ventiladores. Subir la temperatura elegida en el mando todo lo que resulte cómodo ahorra energía. También advierte de que bajar mucho el termostato aumenta el consumo y puede hacer el funcionamiento menos confortable.

Qué hacer en casa

Antes de comprar un aparato más potente, conviene mirar la vivienda. Persianas cerradas en las horas de sol, cortinas que bloqueen la radiación, ventanas mejor selladas y ventilación cruzada nocturna pueden cambiar bastante el resultado. No suena espectacular, pero funciona.

Cuando haya calor moderado, el ventilador puede bastar durante muchas horas. Cuando el calor aprieta de verdad, combinarlo con aire acondicionado a una temperatura razonable permite buscar el punto medio. Al final, se trata de mover mejor el aire y pedirle menos esfuerzo a la máquina.

El estudio principal se ha publicado en The Lancet Planetary Health.


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Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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