Trump cierra el grifo a España y confirma la ruptura: EEUU bloquea la compra de cazas de combate F-35 y da comienzo a la nueva era militar

Publicado el: 12 de junio de 2026 a las 12:44
Síguenos
Caza de combate F-35B realizando una maniobra de aterrizaje vertical sobre la cubierta de un portaaeronaves.

España ha dejado de considerar la compra del caza estadounidense F-35 y ahora mira hacia alternativas europeas como el Eurofighter y el futuro sistema FCAS. La clave no es solo qué avión sustituirá a los modelos veteranos, sino quién controla la tecnología, el mantenimiento y la industria que hay detrás de cada aparato.

El supuesto veto de Estados Unidos a la venta ha circulado como una señal de choque político, pero no ha sido confirmado oficialmente por Washington. Ese matiz importa. Por ahora, el hecho firme es otro, Madrid ha aparcado el F-35 y la relación militar con EE. UU. entra en una zona más fría, con la OTAN y la industria europea mirando de cerca.

Un giro hacia Europa

El Gobierno español ha defendido que su prioridad es reforzar la autonomía estratégica europea. En la práctica, eso significa gastar más dentro de Europa, apoyar a fabricantes locales y reducir la dependencia de sistemas críticos fabricados fuera del continente.

Pedro Sánchez lo resumió tras la cumbre de la OTAN en La Haya con una frase clara, «España va a cumplir con las capacidades». La Moncloa también subrayó que el país alcanzaría el dos por ciento del PIB en gasto en defensa y que seguiría siendo una pieza relevante en la seguridad europea.

La fricción llega porque la OTAN acordó en 2025 una meta mucho más ambiciosa para sus miembros, invertir el cinco por ciento del PIB anual en defensa y seguridad relacionada antes de 2035. España, en cambio, defendió un cálculo propio del dos coma uno por ciento para cubrir sus compromisos de capacidad.

El hueco de la Armada

El problema más urgente está en el mar. La Armada opera los Harrier AV-8B, aviones capaces de despegar en pistas cortas y aterrizar verticalmente, algo muy útil cuando no tienes un portaaviones convencional con catapultas. Es como aparcar en un balcón, hay muy poco margen.

La propia Armada describe a la Novena Escuadrilla como su única unidad de ala fija embarcable. También señala que el Harrier forma un binomio con el portaaeronaves Juan Carlos I, el buque desde el que España mantiene esa capacidad naval.

Aquí aparece el atasco. El Juan Carlos I está preparado para operar helicópteros o un grupo de entre diez y doce F-35B o AV-8B en configuración de portaaeronaves. Y el F-35B, según la ficha del programa F-35, es el único caza de quinta generación con despegue corto y aterrizaje vertical.

El rumor del botón

El debate se ha mezclado con una expresión muy llamativa, «kill switch». La idea sugiere que EE. UU. podría apagar a distancia los F-35 de otros países, pero esa afirmación no está probada públicamente y el propio programa F-35 la califica como una narrativa falsa.

Eso no significa que no exista un debate real sobre dependencia. La Oficina de Rendición de Cuentas de Estados Unidos ha señalado que el F-35 depende de un sistema logístico complejo llamado ALIS y que ese sistema ha sufrido problemas de complejidad técnica, uso y datos incompletos o inexactos.

Dicho de forma sencilla, el miedo no tiene por qué estar en un botón rojo de película. Puede estar en algo más aburrido y más importante, repuestos, actualizaciones, permisos, software y mantenimiento. Sin esas piezas, un avión muy avanzado también puede quedarse en tierra.

Eurofighter y FCAS

La alternativa inmediata para España pasa por el Eurofighter, un caza europeo ya en servicio y con presencia industrial en el país. Airbus anunció en diciembre de 2024 un pedido español de veinticinco Eurofighter adicionales, aprobado por el Consejo de Ministros, para reforzar la flota y sostener capacidades del Ejército del Aire y del Espacio.

El horizonte más ambicioso es el FCAS, el Futuro Sistema Aéreo de Combate. No será solo un avión, sino una red de aeronaves tripuladas, drones, sensores y datos compartidos. Airbus lo presenta como un gran salto de la defensa europea, desarrollado por Francia, Alemania y España con Airbus, Dassault Aviation e Indra como coordinadores industriales.

Pero el calendario no juega a favor de todos. El FCAS apunta a 2040, mientras que los Harrier envejecen antes. Por eso el dilema español tiene dos velocidades, proteger la industria europea a largo plazo y no perder capacidades militares en el corto.

Una decisión con coste

Descartar el F-35 encaja con la apuesta europea de Madrid, pero deja preguntas incómodas. El Ejército del Aire puede apoyarse en Eurofighter y esperar al FCAS con más margen. La Armada, en cambio, tiene menos opciones si quiere mantener aviones de combate embarcados.

También hay un mensaje político. España no rompe con la OTAN ni con Estados Unidos, pero quiere comprar menos dependencia. En tiempos de incertidumbre, eso pesa casi tanto como la velocidad o el radar de un caza.

Al final del día, el F-35 se ha convertido en algo más que un avión. Es una prueba sobre soberanía, confianza entre aliados y capacidad industrial europea. Y esa prueba todavía no tiene una respuesta cómoda.

La información oficial se ha publicado Reuters.


Kevin Montien

Comunicador Social y Periodista con más de seis años de experiencia en la creación y edición de contenidos digitales para medios de alto impacto, como Revista Semana y ahora en Red+ Noticias. Me destaco por mi capacidad para redactar noticias y cubrir eventos internacionales, como el Giro de Italia 2022. Con conocimientos en estrategia digital y SEO, así como en la optimización de contenidos para Google Discover.

Deja un comentario