Una demanda afirma que ChatGPT compartía temas de tus consultas con Meta y Google, y el caso pone el foco en el punto débil de la IA: confianza y datos

Publicado el: 6 de junio de 2026 a las 12:43
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Logotipo de ChatGPT en un móvil con los logos de Meta y Google Analytics al fondo por una demanda sobre privacidad de datos

Una residente de San Diego llamada Amargo Couture presentó el 13 de mayo de 2026 una demanda colectiva contra OpenAI Global, LLC en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de California. El caso sostiene que ChatGPT habría usado Meta Pixel y Google Analytics para transmitir a Meta y Google temas de consultas, identificadores de usuario y correos electrónicos, sin consentimiento de los usuarios.

Conviene ir con cuidado. Esto es una acusación civil, no una sentencia, y el expediente consultado muestra una demanda y una citación, no una decisión judicial contra OpenAI. Pero el caso toca una pregunta incómoda, qué pasa cuando una conversación que el usuario siente íntima se mueve dentro de una web con herramientas propias de la publicidad digital.

Qué denuncia Couture

La demanda afirma que ChatGPT se usa para preguntas sobre salud, dinero, asuntos legales y otros temas personales. Couture asegura que ella misma visitó ChatGPT durante 2025 y 2026 y escribió consultas vinculadas a información sensible sobre su salud, sus finanzas y otros datos privados.

El escrito no demanda a Meta ni a Google. Apunta solo a OpenAI, al sostener que la empresa incorporó tecnología de esas dos compañías en el código de ChatGPT.com y permitió que esos sistemas recibieran datos de las interacciones. En pocas palabras, la acusación se centra en quién eligió la tubería.

El rastro del título

El detalle más llamativo no es necesariamente el texto completo de cada conversación, sino el título que ChatGPT genera para una consulta. Según la demanda, si un usuario preguntaba quién ganó la Super Bowl de 2005, esa idea podía convertirse en el título visible de la pestaña del navegador.

Ese título, dice el escrito, se habría enviado a Meta mediante Facebook Pixel junto con cookies capaces de vincular la actividad a una cuenta de Facebook. También sostiene que Google recibía datos mediante Google Analytics, incluidos identificadores de usuario y una versión «hasheada» del correo electrónico. Hashear significa convertir un dato en una especie de huella digital, aunque la demanda discute que eso baste para hacerlo anónimo.

Qué hacen esos rastreadores

Un píxel de seguimiento es un pequeño fragmento de código que ayuda a medir lo que ocurre en una web. Puede parecer poca cosa, como una lucecita escondida en una página, pero sirve para registrar visitas, acciones y señales útiles para publicidad o analítica. La propia política de cookies de OpenAI describe de forma general el uso de cookies de terceros, píxeles, balizas web e identificadores similares en sus servicios.

Google, por su parte, explica que Google Signals asocia datos de sitios y aplicaciones con usuarios que han iniciado sesión y tienen activada la personalización de anuncios. También describe herramientas que envían a Google datos de clientes hasheados, como correos electrónicos, para mejorar la medición de conversiones. Esa tecnología no prueba por sí sola la demanda, pero ayuda a entender por qué el caso es tan sensible.

Las leyes en juego

La demanda invoca la ley federal de privacidad de comunicaciones electrónicas, la ley de privacidad de California y derechos de privacidad reconocidos por la Constitución y el derecho común de ese estado. La idea jurídica central es que las comunicaciones de los usuarios habrían sido interceptadas o divulgadas mientras estaban en tránsito, sin una autorización clara.

El dinero en juego podría ser alto si el tribunal aceptara la clase propuesta. El escrito pide daños legales de 10.000 dólares o 100 dólares por día por cada violación de la ley federal, y también reclama 5.000 dólares por violación bajo la norma californiana. La demanda estima que el grupo afectado podría incluir a millones de personas.

No es un caso aislado

La acusación llega después de una demanda parecida presentada el 31 de marzo de 2026 contra Perplexity AI, Meta y Google en el Distrito Norte de California. Ese caso también menciona rastreadores y supuestas transmisiones de conversaciones de IA a plataformas publicitarias.

Ahí está el patrón que empieza a preocupar. La IA conversacional se vende como asistente, tutor o confidente, pero muchas veces funciona dentro de la infraestructura clásica de la web comercial. Y esa infraestructura, por lo general, está diseñada para medir comportamiento y convertirlo en señales útiles para anuncios.

Qué debería mirar el usuario

Para un usuario normal, la lección no es dejar de usar IA, sino tratarla menos como un diario cerrado y más como una página web potente. Si vas a hablar de salud, deudas, conflictos familiares o documentos delicados, conviene revisar los controles de datos, el historial, las cookies y las opciones de privacidad. OpenAI indica en su política que los usuarios pueden gestionar ciertos controles de datos, borrar conversaciones y cambiar ajustes relacionados con cookies y publicidad, según la ley aplicable.

Nada de esto demuestra que OpenAI haya infringido la ley. Eso tendrá que decidirlo el tribunal, si el caso avanza. Pero sí deja una advertencia clara, la privacidad en la IA no depende solo del modelo que responde, también depende de la web que lo rodea.

La demanda oficial se ha presentado en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de California y figura como Couture v. OpenAI Global, LLC.

La demanda principal se ha publicado en CourtListener.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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