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Meteorólogos instan a los españoles a prepararse para lo que está por venir: una ciclogénesis tropical llegará al Mediterráneo

Juan Jesús González Alemán, investigador y meteorólogo de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), sugiere que el acontecimiento de lluvias y tormentas extremas que hubo en gran parte del territorio catalán a principios de octubre pudo contar con características compatibles con una evolución de ciclogénesis tropical.

Tras más de 15 años analizando la meteorología tropical y los ciclones más propios de los trópicos, el experto admite que nunca se le había ocurrido llegar a plantear una posibilidad así en la costa mediterránea.

Después de examinar las imágenes del satélite y radar y el desarrollo que presentaban los modelos, estimó que el episodio podía ser más constante con un «proceso de ciclogénesis tropical, es decir, con el verdadero intento de formación de un ciclón tropical a partir de un grupo de tormentas muy fuertes».

El especialista climático enfatiza que es necesario un «estudio en mayor profundidad» y que el frente todavía no tenía por qué haber llegado a su fin. Por ende, no presenta su opinión como un dictamen definitivo, sino como una hipótesis aún por confirmar.

Un fenómeno distinto a un minihuracán

González Alemán descarta encajar el episodio dentro del concepto de medicane o minihuracán. Según su modo de ver, lo acontecido «no forma parte del modelo conceptual típico de estos sistemas mediterráneos», sino que podría ser un proceso distinto, vinculado con la formación de ciclones tropicales como los que suelen darse en el trópico.

Para argumentar su punto de vista, ha publicado una imagen de satélite tomada el pasado día 3 de octubre, antes de que el frente llegase a Cataluña, y apunta que, eliminando las líneas costeras, un experto en meteorología tropical podría distinguirla como una imagen más acorde a una región tropical.

De acabar sucediendo esta predicción, el episodio establecería un nuevo debate en la comunidad científica sobre la probabilidad de que se produzcan procesos de características tropicales en el Mediterráneo.

La influencia térmica del mar también cuenta con un papel trascendental. El Mediterráneo occidental situó este verano su temperatura más elevada desde 1.982, con temperaturas 2,9 ºC por encima de la media. Este inusual calentamiento de las aguas mediterráneas supone un factor de interés para considerar la evolución de incidentes de gran inestabilidad y lluvias torrenciales.