¿Se puede comer la piel de los albaricoques, los melocotones y las ciruelas?
La piel de estas frutas son depósitos de grandes cantidades de fibra que pueden ser beneficiosas o perjudiciales
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Con las altas temperaturas, las frutas se convierten en un aperitivo dulce entre comidas muy común en la población española. Las frutas que solemos consumir durante todo el año, como el albaricoque, melocotón y ciruela, las solemos pelar para ingerirlas, pero ¿se puede la piel comer? La respuesta es sí.
La piel de estos alimentos se puede comer de forma totalmente segura. De hecho, esta práctica es muy beneficiosa porque la piel concentra una gran parte de nutrientes de la fruta.
Generalmente, pelamos estos alimentos por rechazo a la textura de la piel, como la pelusa del melocotón o la dureza y acidez de la ciruela. A esto se le suma que la piel es una gran fuente de fibra que a las personas con el estómago delicado o con problemas digestivos les puede resultar difícil de digerir, generando gases o pesadez.
Beneficios nutricionales de comer la piel
La piel de la fruta es un arma de doble filo a nivel nutricional. Como se menciona anteriormente, la piel es un depósito de fibra que puede generar pesadez, pero que puede ayudar a acelerar el tránsito intestinal y prevenir el estreñimiento. Esta gran cantidad de fibra ayuda a ralentizar la absorción de los azúcares naturales, evitando picos de glucosa.
Este tipo de frutas (albaricoque, melocotón y ciruela) contiene en la piel pigmentos con potentes propiedades antiinflamatorias y cardiovasculares. Retomando el proceso digestivo, comer piel exige masticar más y retrasa la digestión, lo que tiene un efecto saciante que ayuda a controlar el apetito.
¿Cómo comer la piel de la fruta de forma segura y limpia?
No es un secreto que, para garantizar el cuidado y el cultivo de las frutas, los tratamientos agrícolas empleados hacen uso de pesticidas. Estos pesticidas se quedan en el exterior, por lo que con un lavado correcto no debería ser un problema.
Para conseguir un lavado correcto de la fruta que vamos a consumir, deberemos sumergir la fruta unos minutos en agua con una cucharada de bicarbonato de sodio; esto elimina por completo los residuos químicos de forma más eficaz que sólo con agua.
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