Opinión

Andalucía, de granero a tumba del socialismo

Que el PSOE anda para atrás en las encuestas –se las prometían muy felices hasta que el accidente de Urda les mandó a los infiernos– es algo que sabe hasta el muy sanchista presidente del CIS, José Félix Tezanos, aunque sus encuestas digan lo contrario. La situación pinta negra, pero en Andalucía el negro es zaíno, que viene a ser como el negro puro. Tanto que en Ferraz están, lógicamente, asustados, porque sus estudios y tracking preelectorales reflejan que, en al menos tres provincias -Almería, Málaga y Huelva-, pueden ser superados por Vox, con Cádiz también en el alero. Así que le han pedido a la líder de los socialistas andaluces, María José Montero, un «esfuerzo adicional» para evitar que el batacazo se convierta en hecatombe. Lo del «adicional» es un sarcasmo. Y es que no sólo ha sido el accidente de Urda, sino los accidentes, pues el de Adamuz sigue todavía muy vivo en la memoria de una comunidad que ha sufrido en sus carnes la tragedia.

Y la situación de Ceuta tampoco ayuda, por ser un territorio que toca directamente el corazón de Andalucía. Así que, si tenemos en cuenta que, además, Adelante Andalucía, tira con fuerza por el lado de la izquierda del PSOE, la situación es que el resultado puede ser mucho peor que el cosechado en 2023, donde fueron segunda fuerza con un amplio margen sobre Vox. Ese margen se ha estrechado tanto que no es en absoluto descabellado pensar que en la mitad de las provincias sean superados por los de Abascal.

Así que llueve sobre mojado, porque en Andalucía el PSOE viene de donde viene: de tocar suelo en las autonómicas de mayo. Desde luego, el clima es de abatimiento, nada que ver con épocas pretéritas en las que el granero andaluz era una garantía. De aquello no queda nada. De granero a tumba, más o menos.