Europa emite un 40% menos de gases de efecto invernadero con una economía creciendo al 70%
La UE reduce sus emisiones de gases de efecto invernadero un 40% desde 1990
El sector eléctrico lidera la caída con un 58% menos de emisiones desde 1990

Las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión Europea han caído un 40% respecto a los niveles de 1990, según el inventario oficial enviado a la ONU el pasado 15 de abril.
Los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) revelan que en 2024 las emisiones netas descendieron un 3% adicional respecto al año anterior, situándose en su nivel histórico más bajo: 2.786 millones de toneladas de CO₂ equivalente.
Los datos están reflejados en el Inventario anual de gases de efecto invernadero de la Unión Europea 1990-2024 y documento de inventario 2026 y documento de inventario 2026 en el documento publicado hoy 17 de abril, Un hito que, sin embargo, no puede desvincularse de lo que hay en juego: el planeta acumula décadas de saturación atmosférica y el margen para actuar se estrecha.
Qué son y qué provocan
Los gases de efecto invernadero son compuestos presentes en la atmósfera capaces de absorber y retener el calor procedente del sol, actuando como una manta que envuelve el planeta.
Los principales son el dióxido de carbono (CO₂), el metano (CH₄), el óxido nitroso (N₂O) y los gases fluorados. Su acumulación por actividades humanas —quema de combustibles fósiles, deforestación, ganadería e industria— intensifica el efecto invernadero natural y eleva la temperatura media global.
Las consecuencias son profundas y documentadas: aumento del nivel del mar, mayor frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de biodiversidad, acidificación de los océanos y amenazas directas sobre la seguridad alimentaria. La ciencia climática advierte que superar 1,5 °C de calentamiento sobre los niveles preindustriales dispararía efectos irreversibles en múltiples sistemas del planeta.

Décadas de progreso
En este contexto, el avance europeo resulta llamativo. Entre 1990 y 2024, las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE cayeron 1.822 millones de toneladas de CO₂ equivalente. Lo más notable del dato es que se produjo mientras la economía europea crecía más de un 70% en términos de PIB, lo que evidencia una desvinculación real entre crecimiento económico y contaminación climática.
Cada ciudadano de la UE emitió de media 6 toneladas de CO₂ equivalente en 2024, frente a las 11 toneladas de 1990. La intensidad de carbono de la economía cayó casi dos tercios: en 2024 se generaron 184 gramos de CO₂ equivalente por cada euro producido, frente a los 521 gramos de 1990.

El motor eléctrico
El sector que más contribuyó a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero fue la producción de electricidad y calor, con una caída del 58% desde 1990. El uso de carbón para generación térmica se recortó en más de dos tercios, mientras el de combustibles líquidos lo hizo en un 86%. El consumo de carbón en 1990 triplicaba al de 2024.
La expansión de las energías renovables —solar y eólica— y la mejora de la eficiencia energética impulsaron esta transformación. El Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) de la UE explica más de tres cuartas partes de la reducción total acumulada entre 2005 y 2024.
Industria y hogares
La industria europea casi redujo a la mitad sus emisiones en el periodo analizado. La combinación de mayor eficiencia, menor intensidad de carbono y cambios estructurales en la economía —con mayor peso de los servicios frente a la industria pesada— explica esta evolución.
Las emisiones residenciales también registraron caídas destacadas. La mejor aislación de los edificios, la eficiencia energética y los inviernos más templados han reducido la demanda de calefacción en los hogares europeos.
El talón de Aquiles: el transporte
No todo son buenas noticias en el balance de emisiones de gases de efecto invernadero. El transporte por carretera vio crecer sus emisiones entre 1990 y 2024, tanto para pasajeros como para mercancías. A pesar del despliegue de vehículos eléctricos y más eficientes, el aumento de la demanda de movilidad superó los beneficios climáticos obtenidos.
Los gases fluorados (HFC) procedentes de la refrigeración y el aire acondicionado protagonizaron un fuerte aumento hasta 2014, pero llevan diez años consecutivos descendiendo gracias a la regulación europea sobre gases F.

Bosques bajo presión
Los sumideros de carbono forestales, fundamentales en la contabilidad climática europea, han perdido capacidad de absorción. El envejecimiento de los bosques, el aumento de las cortas y los impactos del cambio climático —incendios, plagas, sequías— han debilitado su función como depósitos naturales de CO₂, en una tendencia que la AEMA califica de preocupante.
En este contexto, la UE se ha marcado como objetivo legal alcanzar la neutralidad climática en 2050 y comprometerse a lograr emisiones netas negativas a partir de entonces.
Seguirán descendiendo
Las proyecciones de los Estados miembros indican que las emisiones de gases de efecto invernadero seguirán descendiendo, aunque el ritmo necesario para cumplir los objetivos del Acuerdo de París exige acelerar la transformación de sectores aún rezagados como el transporte.
La UE representa hoy aproximadamente el 5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, frente al 14% de 1990: un descenso que refleja tanto los avances propios como el crecimiento de las emisiones en otras regiones del mundo.