Consumo Amario cápsula

¿Tú qué tienes en tu armario cápsula? Te contamos cómo crear un vestuario versátil y sostenible

El armario cápsula hace más sencilla la elección diaria de vestimenta

Cada segundo se tira a la basura el equivalente a un camión lleno de ropa

Comprar menos y elegir mejor es la filosofía de fondo del armario cápsula

Un hombre organizando su armario de ropa. Generado por IA.
Un hombre organizando su armario de ropa. Generado por IA.

Cuando abrimos el cajón de la ropa, no siempre nos gusta lo que encontramos: demasiadas prendas, muchas posibles combinaciones, sin que ninguna nos termine de convencer del todo, y la sensación constante, pese a esta teórica abundancia, de que no tengo nada que ponerme. Motivo por el que cada vez más personas miran hacia propuestas como la del armario cápsula.

Su planteamiento es muy sencillo, y en realidad tiene mucho que ver con el fondo de armario de toda la vida, pero dándole una pátina de sostenibilidad. Se trata de seleccionar un conjunto limitado de prendas básicas, atemporales y que combinan bien entre sí, para cubrir nuestras necesidades de vestimenta de forma sencilla y sin tener que comprar más de lo necesario.

En realidad, el concepto del armario cápsula no es nada novedoso. Como tal, surgió en los años 70, pero hoy vive un auge renovado debido a diferentes causas, como la saturación que nos comienza a producir la fast fashion —que no deja de lanzar nuevas colecciones continuamente— la creciente sensibilidad ambiental de la población y el deseo de simplificar rutinas para que nuestro ritmo de vida resulte menos agotador.

Un camión de ropa por segundo

El armario cápsula funciona porque responde a dos necesidades muy concretas: tener menos lío en el vestidor y reducir nuestro impacto a través de un consumo responsable de los productos texiles que apueste por elegir bien y alargar su uso. Y es que, según Naciones Unidas, cada segundo, se lleva al vertedero o se incinera un camión lleno de ropa en el mundo.

Buena parte de todas esas prendas que acaban en la basura han tenido muy pocos usos o están casi sin estrenar, según señalan diversos estudios. Esto es debido a nuestro modelo de consumo impulsivo y acelerado, especialmente en el mercado de la moda, que se basa en la producción constante de nuevos modelos y colecciones.

Además, menos del 1% de los textiles desechados se reciclan en nuevas fibras, lo cual significa que estamos produciendo ropa que acaba en el vertedero nada más salir de la fábrica y lo que es peor, tampoco somos capaces de reutilizar todo este material. Algo que, si lo pensamos, no tiene sentido no sólo por razones ecológicas, también por mera eficiencia económica.

Ropa desechada y arrastrada a la playa desde el océano.
Ropa desechada y arrastrada a la playa desde el océano.

Primeros pasos

No hace falta ser ecologista para pensar que es buena idea contar con un armario cápsula, simplemente para hacer más fácil la tediosa tarea de elegir ropa a diario. Para ello sólo hay que seguir una serie de pasos muy sencillos.

El primero es vaciar por completo el armario. No hay atajos: para saber qué tienes y qué es lo que te sirve, primero hay que verlo todo. Esta revisión inicial suele ser muy reveladora. Seguramente nos toparemos con duplicidades, prendas olvidadas, compras impulsivas y mucha ropa que apenas se usa.

Tres grupos

A continuación, debemos dividir las prendas en tres grupos:

  • Las que usas de verdad, te sientan bien y encajan con tu estilo de vida.
  • Las que están en buen estado pero no utilizas, y son perfectas para donar, intercambiar o vender.
  • Las que están en mal estado, pero se pueden reparar o reciclar.

Funcionalidad  y realismo

Antes de tomar cualquier decisión con toda esa ropa que ya tenemos identificada y clasificada, conviene tener claro que en un armario cápsula no se guardan prendas por si acaso. Debemos escoger con criterios de funcionalidad y coherencia.

Otro aspecto que resulta esencial es que identifiquemos el estilo con el que nos sentimos más cómodos, así como nuestras necesidades reales, sin idealizar nuestra forma de vida y atendiendo a factores objetivos.No es lo mismo, por ejemplo, trabajar en casa que en la oficina. Tampoco es igual vivir en un clima frío que en un entorno caluroso.

Número de prendas

No existe un número exacto de prendas, pero muchas propuestas coinciden en que con un rango situado entre las 30 y las 40 por temporada —sin contar con ropa interior, para uso deportivo o prendas técnicas— debería ser suficiente. Las piezas que deben estar en todo caso son las siguientes:

  • Camisetas lisas de buena calidad.
  • Camisas en tonos neutros.
  • Jerséis resistentes (uno fino y otro más grueso).
  • Un vaquero que realmente uses y un pantalón neutro.
  • Un vestido o prenda versátil que funcione en distintas ocasiones.
  • Una chaqueta ligera, un blazer y un abrigo clásico.
  • Dos o tres pares de zapatos funcionales.
  • Una falda básica en tono neutro, muy combinable.

El objetivo es que prácticamente todo lo que hay en nuestro armario combine entre sí y nos solucione el día a día.

La regla 3-3-3

Existen otras propuestas que afirman que incluso con menos ropa puedes organizar un buen armario cápsula para cubrir lo fundamental. Un ejemplo es la regla 3-3-3.

Consiste en elegir tres básicos para la parte superior (blusas, camisetas o camisas, o bien jerséis en invierno), tres para la inferior (pantalones, faldas o shorts) y tres pares de zapatos (calzado versátil y que pueda complementar cualquier look) para poder combinar hasta 27 looks distintos.

Ropa para un armario cápsula

Tienda de ropa

Tras haber dado forma a tu armario cápsula, un buen consejo es volver a revisarlo todo por si hallamos alguna necesidad real no cubierta que nos obligue a ir a la tienda de ropa para comprar lo que falta.

En tal caso, conviene seguir la lógica del armario cápsula: comprar menos y elegir mejor. Esto significa priorizar siempre la calidad y la durabilidad, a ser posible eligiendo materiales ecológicos, como algodón orgánico, lino o fibras recicladas. Además, es conveniente apostar por piezas reparables y marcas con trazabilidad, así como ignorar las modas fugaces. Recordamos que la cápsula se alimenta, sobre todo, de piezas atemporales.

En definitiva, esto no es un llamamiento a tener pocas prendas, sino a disponer de las adecuadas. No se trata de dejar de comprar, sino de elegir mejor, pensando en lo que realmente nos viene bien. Para nuestra vida y también para el medioambiente.