Energías renovables Retos de las renovables en España

Aceptación social y diálogo local: claves para el éxito del despliegue de energías renovables en España

Fundación Naturgy presenta un estudio que  identifica el compromiso territorial como motor del desarrollo renovable en zonas rurales

La transparencia y los beneficios tangibles convierten proyectos en oportunidades para comunidades

energías renovables
Un momento del coloquio en la presentación del informe "Energías renovables desarrollo e integración social y territorial".
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Las energías renovables encuentran en la aceptación social y el diálogo territorial las palancas definitivas para su desarrollo exitoso. Un nuevo informe elaborado por el Institut Cerdà para Fundación Naturgy revela que el compromiso con las comunidades locales, más que las limitaciones técnicas o económicas, se ha convertido en el factor que define el éxito de estos proyectos estratégicos para la transición energética de España.

El estudio Energías renovables: desarrollo e integración social y territorial, presentado este jueves en Madrid, analiza cómo la implantación de instalaciones fotovoltaicas, eólicas y de biometano está transformando positivamente el medio rural español.

El país cuenta con uno de los mayores potenciales renovables de Europa, y la correcta planificación territorial y el diálogo temprano con las comunidades locales aceleran el cumplimiento de los objetivos climáticos de 2030 y 2050.

Oportunidad territorial

La investigación destaca que las energías renovables generan importantes beneficios económicos, sociales y ambientales en el territorio. La mayoría de las instalaciones se concentran en ámbitos rurales, donde estos proyectos pueden convertirse en motores de desarrollo local, creación de empleo y mejora de la autonomía energética cuando se gestionan desde la transparencia y la participación ciudadana.

Marta Bellera, directora del Área de Gestión de Riesgos del Institut Cerdà, explica que el despliegue «está transformando profundamente el territorio y las dinámicas socioeconómicas locales». Según Bellera, la clave reside en cómo se planifican los proyectos, cómo se comunican y cómo se distribuyen sus beneficios. Una gestión adecuada del componente social convierte las infraestructuras en oportunidades de desarrollo territorial compartido.

Corresponsabilidad compartida

El documento propone un modelo basado en la corresponsabilidad entre empresas, administraciones públicas y tejido social. La aceptación social se construye mediante un proceso continuo de diálogo temprano, transparencia, escucha activa y generación de valor compartido. Las comunidades locales perciben las energías renovables como una oportunidad de desarrollo territorial, creación de empleo y mejora de la autonomía energética cuando se integran adecuadamente en el entorno.

Francés Boya, secretario general para el Reto Demográfico del Ministerio para la Transición Ecológica, señala que el desarrollo de renovables debe partir del conocimiento profundo de cada territorio y de las expectativas de quienes viven en él. Cada zona tiene realidades, estructuras y sensibilidades distintas que enriquecen el proceso de implantación cuando se incorporan desde el inicio, añade el responsable ministerial.

Renovables Naturgy
El documento analiza el contexto climático y energético actual, el proceso de implantación de proyectos renovables y su relación con el territorio, identificando beneficios, barreras y buenas prácticas.

Integración sostenible

Jorge Barredo, director general de Generación Renovable de Naturgy, afirma que el grupo lleva más de 25 años conviviendo exitosamente con el entorno rural a través de parques que siguen operativos. La estrategia pasa por optimizar el uso del suelo, reacondicionar los espacios y garantizar que, una vez finalizada la vida útil de las plantas, el entorno pueda recuperarse y volver a su estado original.

Barredo defiende que las energías renovables deben entenderse como una reserva del territorio a largo plazo. Estas instalaciones permiten vertebrar el medio rural, generar empleo y desarrollar actividades compatibles como la ganadería o la agricultura. La clave está en coexistir, colaborar con el territorio y cumplir rigurosamente con declaraciones de impacto ambiental cada vez más exigentes, explica el directivo.

Participación activa

Lluís Inglada, director del Área de Gestión e Innovación del Territorio del Institut Cerdà, considera necesario que el territorio sea un actor activo en los proyectos energéticos, procurando que la respuesta se base en la estrategia y la lógica compartida. Los decisores públicos equilibran los intereses individuales de los ciudadanos y facilitan el avance de proyectos estratégicos cuando median eficazmente entre todas las partes.

Las empresas han evolucionado incorporando elementos sociales y mejorando la forma de explicar los proyectos. El informe destaca que la planificación rigurosa, la colaboración entre todos los actores y la generación de beneficios tangibles convierten el despliegue de energías renovables en una palanca efectiva de desarrollo territorial, cohesión social y lucha contra el cambio climático.

Dinamización local

José Díaz Ibáñez, alcalde de Tabernas (Almería), pone en valor el papel protagonista de los ayuntamientos en el despliegue renovable. Los proyectos suponen una oportunidad real de atraer inversión, generar empleo y dinamizar la economía local. La mejora continua en información, comunicación y el compromiso de las compañías con el empleo local y la restauración de terrenos fortalece la integración de las plantas en las comunidades.

Rafael Villaseca, presidente de Fundación Naturgy, destaca que la transición energética es un desafío colectivo que requiere visión integral. Integrar las renovables en el territorio, escuchar a las comunidades locales y generar valor compartido resulta esencial para garantizar la viabilidad de los proyectos y reforzar la confianza social en la transición.

sistema eléctrico fotovoltaica

Hoja de ruta ambiciosa

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) marca una hoja de ruta ambiciosa hacia 2030 y 2050. Alcanzar estas metas exige un despliegue masivo de infraestructuras energéticas, acompañado de redes, sistemas de almacenamiento y soluciones que aseguren la estabilidad del sistema.

España cuenta con condiciones naturales, capacidad industrial y tecnológica excepcionales. Con aceptación social, transparencia y compromiso con el territorio, el potencial renovable del país se convierte en el motor de la descarbonización de la economía española y en una oportunidad única de revitalización del medio rural.