Ciencia Comportamiento animal

Si tú parpadeas, tu perro lo hace más: la ciencia explica por qué sólo pasa contigo

El estudio, realizado con 35 perros en la Universidad de Parma, revela un vínculo inesperado

El parpadeo aumenta sólo con el dueño y es aún mayor cuando quien mira es una mujer

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Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Cada dueño reconoce al instante el meneo de cola o las orejas levantadas de su perro. Pero hay un gesto mucho más discreto que casi siempre pasa desapercibido: el parpadeo. Una nueva investigación revela que tu perro te observa mucho más de lo que crees.

Según un estudio publicado en la revista Royal Society Open Science, los perros parpadean significativamente más cuando ven parpadear a su propio dueño que cuando observan a un desconocido hacer lo mismo. El hallazgo abre una vía inédita para entender la comunicación entre ambas especies.

El equipo, liderado por investigadores de la Universidad de Parma (Italia), analizó a 35 perros de razas distintas mientras veían vídeos de 40 segundos. Un sistema especializado de codificación facial permitió contar cada movimiento del párpado fotograma a fotograma.

Aislar el parpadeo humano

Chiara Canori, primera autora del estudio, explicó que el objetivo era aislar el parpadeo humano de todo lo demás que ocurre en una interacción real, algo que, según la investigadora, «nunca se había hecho antes».

En los vídeos aparecían tres personas: el propio dueño y dos desconocidos, un hombre y una mujer. En una versión, cada uno parpadeaba cada tres segundos; en la otra, mantenía la mirada fija sin mover los párpados.

El resultado general confirmó la hipótesis de partida: los perros parpadearon con más frecuencia al ver los vídeos con parpadeo que al ver los de mirada fija, sin importar quién apareciera en pantalla.

Sólo cuenta si eres tú

El análisis más detallado mostró algo distinto. El aumento del parpadeo sólo se produjo cuando el protagonista del vídeo era el dueño del animal; con los desconocidos, hombres o mujeres, ese efecto simplemente no apareció.

Los investigadores detectaron además una diferencia llamativa: los perros parpadearon más al ver a sus dueñas que a sus dueños o a cualquier desconocido. Los autores piden cautela, ya que el estudio no separó el sexo del propietario de otros factores, como el vínculo afectivo previo.

Eleanora Biffi, coautora del trabajo, señaló que el parpadeo evolucionó originalmente como un mecanismo fisiológico y no como una señal social, pero que podría aportar información sutil sobre la atención o el vínculo entre ambas especies.

Sin sincronía exacta

El equipo también buscó si los perros parpadeaban justo después de que lo hiciera el humano, imitando el gesto casi en tiempo real. De los 96 parpadeos registrados, algo más de la mitad ocurrió dentro de ese margen, un porcentaje que no se alejó del puro azar.

Canori insistió en que estos resultados no permiten afirmar que un perro parpadee de forma deliberada para transmitir un mensaje concreto. Según la investigadora, se trata más bien de una señal sutil que podría ayudar a coordinar una interacción con alguien socialmente importante.

Más preguntas que respuestas

Biffi planteó varias incógnitas que la ciencia todavía no ha resuelto: si el parpadeo aporta información sobre la atención del perro, si refleja una interacción relajada o si influye en su disposición a acercarse o mantener el contacto.

Estudios previos ya habían relacionado el parpadeo con la comunicación social en primates, gatos y perros que imitan bostezos o expresiones de juego. Laura Cuaya, investigadora de la Universidad de Viena ajena al estudio, valoró el hallazgo y planteó una pregunta pendiente: si también los humanos modificamos nuestro propio parpadeo al interactuar con nuestras mascotas.