Andalucía Entrevista OKGREEN

Quique Bolsitas: «Cuando voy a Tarifa a limpiar debo ir muy preparado porque estás recogiendo dramas, restos humanos»

"Yo no hago nada extraordinario más que agacharme y coger basura. Algo que todo el mundo puede hacer, pero no todo el mundo es capaz de hacerlo"

"Lo mejor que me llevo no es la basura, es la gente que conozco"

"Pienso que nada es imposible. No me vengo abajo, siempre tengo la actitud de Rafa Nadal"

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Enrique Herrero, el profesor sevillano que limpia el entorno de forma altruista.
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Hubo un día en que Enrique Herrero dejó de correr y se convirtió en Quique Bolsitas. No lo hizo por cansancio, sino por consciencia. Este profesor de Educación Física sevillano que ahora vive en Gerena cambió las zapatillas de running por bolsas de basura y las marcas personales por toneladas de residuos rescatados del olvido. Así surgió una actividad que le ocupa siete horas todos los días, «si no llueve mucho», cuando abandona su instituto.

Nos dice que es un activista ambiental y reconoce tímidamente que es un influencer «porque influyo positivamente en bastante gente», en los miles de seguidores que apoyan su labor de liberar de residuos la naturaleza desde las redes.

Una labor titánica alimentada por un gran corazón: «Lo que me mueve es el amor y la voluntad, dos fuerzas infinitas que pueden motivar el mundo». Y así, desde 2020, ha retirado 186.000 kilos de basura de playas, ríos y caminos. Ha organizado más de 1.600 limpiezas y movilizado a 22.000 personas que, como él, creen que agacharse a recoger un plástico es un acto casi revolucionario.

Limpiar Doñana

Su principal batalla está en Doñana, donde cada temporal convierte la costa en un vertedero de cuerdas, garrafas de narcotráfico y redes que atrapan tortugas. Podemos ver en sus redes cómo, en dos horas y 16 voluntarios, recogieron una tonelada de basura y 210 garrafas en el Parque Natural de Doñana.

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Pero también ha limpiado en Tarifa, donde ha encontrado entre los residuos lo que más duele, restos de quienes buscaban una vida mejor. Ahí se unen dos dramas: el de la inmigración y el de la contaminación.

Dedica siete horas diarias a esta causa de forma totalmente altruista. A las ocho de la tarde apaga el móvil para desconectar. Entre tanto, Quique Bolsitas no espera a que la administración reaccione, «no le renta el medioambiente». Él ya pasó a la acción hace tiempo siendo un ejemplo de compromiso con la naturaleza.

OKGREEN: ¿Cómo surgió el nombre de Quique Bolsitas?

QUIQUE BOLSITAS: Viendo unas noticias en la tele tomé conciencia de la cantidad de basura que nos rodea y que puede llegar a los ríos y a los océanos. Entonces decido dejar de correr, antes era corredor, y me dije «ahora voy a salir andado, pero recogiendo basura». Desde entonces he ido llenando bolsas.

Quería mandar el mensaje de que cualquiera puede hacer lo que yo hago… y pensando qué nombre me pondría en redes para que la gente se acuerde, me dije, si estoy recogiendo basura bolsa a bolsa, pues se me ocurrió Quique Bolsitas. Es un nombre cercano, cariñoso, curioso…

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P.: ¿Te consideras un influencer contra la basuraleza?

R.:  Sí porque influyo, repercuto en sentido positivo en bastante gente. Si influencer significa eso, influir en alguien positivamente, sí.

P.: Doñana se ha convertido en tu principal batalla. ¿Cómo describirías la situación actual del parque nacional y de su entorno?

R.: La costa del parque nacional, por la situación que tiene, se convierte en un vertedero de basura mareal. Cada vez que hay mareas vivas, borrascas, temporales, el mar vomita toda la basura que ha llegado por los ríos y por los barcos de pesca. Entonces la imagen es dantesca.

Allí opera Tragsa, la empresa pública. Pero no dan abasto y para entrar ahí a limpiar en el Parque Nacional hay que pedir permiso, con lo cual nosotros nos vamos hacia el otro lado, que es parque natural, en el término municipal de Almonte.

Hay dos o tres puntos negros donde cada vez que hay temporal se convierte en un vomitorio, como en una zona cero de residuos. Encontramos botellas de plástico, garrafas, cuerdas, corcho. Es un auténtico drama, pero no es más que un reflejo de la basura que llega por los ríos o la que los barcos pesqueros van echando.

 

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P.: Has visibilizado en tus redes cientos de garrafas de combustible del narcotráfico y de otros tipos de residuos en este entorno… ¿Qué es lo que más te impacta de lo que encuentras en Doñana?

R.: Lo que más pena me da son las redes porque hemos sacado tortugas enredadas en ellas, eso es lo que más miedo me da. Luego las botellas de plástico que vienen de China o de Marruecos. Las garrafas tienen algunos restos de gasolina. Ese combustible va entrando en los océanos y en la arena.

Pero lo que más me impacta son las cuerdas y sobre todo los corchos que se van descomponiendo en bolitas que son muy difíciles de retirar. Pasan a los peces, acabarán en la cadena alimentaria y en nosotros.

P.: ¿Quién es el responsable de que Doñana esté así?

R.: Entiendo que es de todos nosotros, de las personas que ensucian el medioambiente, de una persona que tira una botella en Coria del Río y llega a Doñana. También la industria pesquera ensucia.

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P.: ¿Quién debe de mantener limpio Doñana?

El artículo 45 de nuestra Constitución habla que hay que conservar la naturaleza. Son el Estado, la Junta de Andalucía, el ayuntamiento… a quien le corresponda cada parte del parque nacional y del parque natural.

P.: ¿Cuánto tiempo dedicas de tu vida a esto?

Menos las cuatro o cinco horas que me paso en el instituto, soy Quique Bolsitas desde la una hasta las ocho de la tarde. Son seis o siete horas al día. Cuando llegan las ocho me obligo a apagar el móvil. Ya no existo para nadie. En ese momento desconecto, enciendo un Nokia con el mismo número en el que ya no me entran WhatsApp, ya no hay redes sociales, no hay nada.

P.: ¿Cuántos residuos has recogido desde que empezaste?

R.: Llevamos 186.000 kilos de basura aproximadamente. Ha habido años de 40 a 50.000 kilos. Nuestra actividad ha organizado 1.600 limpiezas aproximadamente y hemos conseguido movilizar a 23.000 personas en total. Tenemos un récord mundial y muchos premios.

P.: ¿Cómo costeas todo esto?

R.: No he hecho cuentas. Tengo algunos patrocinadores que me dan bolsas, guantes, pinzas. Ahora ha aparecido uno nuevo… Entonces cuando alguna empresa quiere hacer un servicio conmigo ese patrocinador lo que hace es que me da una tarjeta para yo poder echar gasolina, por ejemplo. Pero las cuentas no salen.

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P.: ¿Qué es lo más extraño o impactante que has encontrado en tus recogidas?

R.: Es una pregunta que me cuesta mucho responder. Cuando voy a Tarifa a limpiar en el Estrecho tengo que ir muy preparado porque estás recogiendo dramas, nos hemos encontrado restos de cadáveres, huesos humanos. Sientes que no estás recogiendo botellas. No estás recogiendo corcho. Estás recogiendo nombres de gente…

Las expediciones en el Estrecho son muy duras. Hay que llegar a las calas, hay que cortar las embarcaciones de goma que nos encontramos. Las tenemos que cortar con un serrucho para luego sacarlas. Es entonces cuando vas recogiendo zapatos, chanclas, camisetas, chalecos salvavidas y, de repente, nos encontramos un hueso de fémur, eso es lo peor.

P.: Cuando llegas a una zona y ves cómo está, ¿cuál es la primera emoción que te invade?

R.: Resiliencia. Pienso que nada es imposible y que, simplemente, lo imposible tarda un poquito más en llegar. No me vengo abajo, siempre tengo la actitud de Rafa Nadal. Y empiezo a limpiar.

Hace poco limpiamos el mirador del aeropuerto. No sé si hemos ido 20 veces a limpiar. Habremos sacado 1.000 toneladas de basura. Cuando fui era una locura. Podía pensar que aquello era imposible, pero mi actitud fue la decir «¡mañana empezamos!».

Ahora estoy haciendo lo mismo con el muelle de la Punta San Felipe en Cádiz. Hay toneladas de plástico entre los entre los bloques de hormigón. Que nadie quita. Pues lo estoy quitando yo porque todo eso va al mar. Cuando me encuentro algo gordo me remango y… ¡al lío!

 

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P.: Y después de despejar una zona, ¿cómo te sientes?

Me siento súper bien porque, primero, la basura hace que nos unamos gente muy bonita. Lo mejor que me llevo no es la basura, es la gente que conozco. Y así se crean nuevos proyectos y te das cuenta de que el poder que tenemos realmente es brutal.

Yo no hago nada extraordinario más que agacharme y coger basura. Algo que todo el mundo puede hacer, pero no todo el mundo es capaz de hacerlo. Yo siempre digo que la gente extraordinaria son los médicos que te abren a corazón abierto, los bomberos… Lo que yo hago es fácil. Pero no todo el mundo está preparado para decir yo cuido mi planeta.

Es la satisfacción del trabajo en equipo, la alegría de decir ¡joder, fíjate cómo lo hemos dejado! Podemos hacer las cosas que a veces le correspondería a la administración. Pero en este país, a veces la administración es muy lenta de mover. No le renta el medioambiente. No es un no es un área que dé votos.

No somos conscientes de que ya no se trata del medioambiente, se trata de nuestra salud. Tenemos las aguas contaminadas, los caminos y las carreteras llenos de basura. Por eso pasamos a la acción mientras la administración reacciona.

P.: Y después de retirar toneladas de residuos que siguen acumulándose, ¿qué hace falta realmente para acabar con este problema?

R.: Son muchas las soluciones. Es verdad que la primera está en reducir. Pero, si se reduce en la producción y en el consumo de plástico, hay alguien que deja de ganar dinero. Porque hace 50 años no te vendían tanto plástico como ahora, lo que significa que alguien está ganando mucho dinero vendiéndolo.

Hace falta mucha educación que en otros países tienen y que nosotros no. A veces tiramos las cosas al suelo, cosa que no ocurre en otros países. Por lo tanto, hay que reducir el uso de los plásticos nocivos, impulsar la educación y la concienciación.

Y ahora mismo vamos perdiendo el partido y hay que pasar a la acción. Y quien quiera que se una. Siempre que voy a limpiar algún sitio, invito a todo el mundo: al ayuntamiento, a la diputación, a la junta, a todo el mundo. Sin embargo, muchos se quedan en la indignación, pero no pasan a la acción.

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P.: ¿Cómo buscas personas que se unen a tu causa? ¿Cómo llegan?

R.: Bueno, ya no busco tanto. De hecho, al principio tampoco buscaba. Yo lo compartía en redes, pero sin esperar nada, porque es cierto que salir a coger basura a priori puede que no sea motivante, con lo cual mis inicios fueron muy solitarios, con mucha calor, con picaduras de avispa…

Pero, yo seguía poniendo en redes que salgo a limpiar mañana. Si alguien quiere venir… Entonces no era buscar, simplemente compartía en redes por si alguien quería unirse. Pero aprendí que la esperanza es un disfraz del ego. Y para no frustrarme, no espero nada. Lo que me mueve es el amor y la voluntad, dos fuerzas infinitas que pueden motivar el mundo. Ahora es la gente la que me pregunta y ya no soy yo el que busca.

P.: ¿Qué tipo de personas se adhieren, te ayudan o se preocupan por lo que estás haciendo?

R.: El 99% de personas que vienen son personas con actitud positiva. Con un camino personal curioso a nivel espiritual. Sobre todo son mujeres, porque hay una conexión, una relación especial entre naturaleza y mujer. Tenemos una estadística en la que vemos que entre un 60 o 70% de las actividades siempre son las mujeres las que predominan. Y en cuanto a las edades te diría que entre los 30 y 70 años. Ahora notamos que estamos incorporando a gente joven.

P.: ¿Quique Bolsitas descansa algún día?

R.: La verdad es que no. Sólo descanso cuando llueve mucho. Si llueve no salgo a limpiar, pero sigo haciendo gestiones. Pero no me pesa, porque hago una actividad en la que me llevo más.

P.: ¿Crees que las normativas están funcionando?

R.: Las normativas por sí solas no funcionan y la administración está fallando. Hay una ley de residuos que no se está cumpliendo con los envases de devolución, de depósito y retorno. Esa ley debería cumplirse como ocurre en Alemania y Francia. En España hay muchas leyes y muy pocas acciones. Tenemos muchísimo que mejorar, pero da igual la comunidad autónoma, porque yo trabajo con gente maravillosa del PP y gente del PSOE, con muchos colores.

Yo digo que la naturaleza contiene todos los colores, y que todo el que quiera ser parte de la solución me va a tener ahí. Pero la administración está fallando. Hay pocos medios, hay pocos sepronas y policía local. Implantamos una ley o una norma y luego es muy difícil cumplir y llevar a cabo esa norma.

Hay algo tiene cambiar: si no podemos perseguir al que lo hace mal, porqué no premiamos también al que lo hace bien, al que va al punto limpio, al que devuelve su envase.

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P.: ¿Hay algo positivo en todo esto? ¿Hay un mensaje que puedas lanzar en este sentido?

R.: Todo es positivo. Quitando la administración todo es positivo. Nosotros somos los que estamos creando el problema y nosotros somos los que podemos solucionar el problema. Esto no lo va a solucionar el Chat GPT. El que crea el problema es el ser humano que si se para, reflexiona y asume sus responsabilidades puede ser parte de la solución.

Pero, la gente está entretenida. Con el móvil, el fútbol… no sé, en otras cosas. Pero cuando toca hablar de medioambiente, cuando vienen las subidas de marea y los desastres naturales sólo vienen las lamentaciones.

Igual hay que coger menos el coche, contaminar menos, comprar menos ropa… porque el ritmo que llevamos es insostenible, pero no lo queremos ver. Es verdad que cambios siempre ha habido, pero es que en los últimos 10 años los cambios son mucho más fuertes y están haciendo mucho daño. Se están llevando muchas vidas.

P.: ¿Qué tiene que pasar para que esto termine?

R.: No Lo sé. Yo creo que cada uno está en su proceso personal y evolutivo. Hay gente que lo verá algún día y pasará a la acción y a pensar cosas como que no necesito esta ropa, no me la compro porque una prenda consume 8.000 litros de agua. Lo mismo con los plásticos. No creo que tenga que pasar nada a lo bestia como el COVID o un meteorito. Creo que cada uno está en su proceso y habrá gente que diga que yo puedo hacer algo por el planeta.