¿Qué pasa con los alimentos si metes el táper de plástico en el microondas o en el lavavajillas?
AIMPLAS evalúa los envases alimentarios reutilizables ante el uso en microondas y lavavajillas


Siempre se ha hablado de si meter el táper, (tupper en inglés) o cualquier tipo de envase plástico en el microondas con la comida dentro era bueno o malo. Existen muchas discusiones acerca de este tipo de práctica para calentar rápidamente la comida en el trabajo, en casa o en un bar.
Pero no se habla mucho acerca de qué les pasa al táper o al envase plástico cuando los lavamos en el friegaplatos, los sometemos a altas temperaturas, y después volvemos a introducir dentro la comida.
Discusiones que hacen pensar si es una leyenda urbana que el someter al táper, fiambrera, tartera o lonchera, en suma envases de plástico, a estos aparatos es seguro o no para nuestra salud.
Lo primero que hay que hacer al comprarlos es ver si el fabricante advierte si se pueden meter en estos dos electrodomésticos. Aunque también, deben tener marcado en el material un número que identifica el tipo de plástico que tenemos entre las manos.
Fijarse en el número del envase
La normativa dice que los plásticos numerados como 2 (HDPE – polietileno de alta densidad) y 5 (PP – polipropileno) son los únicos que están aptos para soportar altas temperaturas.
Por el contrario, los numerados como 1, 3, 4, 6 y 7, incluyendo el poliestireno, no son adecuados para usarlos dentro del microondas. De hecho, este último libera un carcinógeno llamado estireno. Además, se debe tener cuidado con los químicos como el BPA y los ftalatos, que pueden filtrarse de los plásticos al calentarse.
Hace casi un año que el Parlamento Europeo aprobó el Reglamento sobre los envases y residuos de envases, que establece requisitos para la totalidad del ciclo de vida de los envases en lo relativo a la sostenibilidad y el etiquetado medioambientales, con el fin de permitir su introducción en el mercado.
Reducción de envases
Establece también requisitos relativos a la responsabilidad ampliada del productor, a la prevención de los residuos de envases, por ejemplo, mediante la reducción de los envases innecesarios y la reutilización o la recarga de envases, y a la recogida y el tratamiento, con inclusión del reciclaje, de los residuos de envases. Así mismo, también significa el fin de algunos envases plásticos de un solo uso.
Las normas, que se acordaron en el Consejo, incluyen objetivos de reducción de envases (5% para 2030, 10% de aquí a 2035 y 15% para 2040) y exigen a los países de la UE que reduzcan, en particular, la cantidad de residuos de envases de plástico.
A fin de disminuir los envases innecesarios, se establece una ratio máxima de espacio vacío del 50% para los envases colectivos, de transporte y de comercio electrónico. Los fabricantes e importadores también tendrán que velar por reducir al mínimo el peso y el volumen de los envases.
Prohibición de envases
Algunos tipos de envases de plástico de un solo uso quedarán prohibidos a partir del 1 de enero de 2030. Entre ellos figuran los envases de frutas y verduras frescas sin procesar, los de alimentos y bebidas que se sirven y consumen en cafeterías y restaurantes, los de porciones individuales (para, por ejemplo, condimentos, salsas, crema, azúcar), los envases pequeños de productos de higiene personal y las bolsas de plástico muy ligeras (de menos de quince micras).
Este nuevo Reglamento de envases y residuos de envases no habla de seguridad alimentaria prácticamente. Únicamente hay una referencia para «prevenir efectos nocivos para la salud, el texto incluye la prohibición del uso de las llamadas «sustancias químicas eternas» (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas o PFAS) por encima de ciertos umbrales en los envases en contacto con alimentos», o de eliminar los químicos eternos.
Reciclables y de una calidad suficiente
Con esta norma todos los envases introducidos en el mercado serán reciclables, es decir, tendrán un diseño que facilite el reciclado de materiales, que permita que las materias primas secundarias que se obtengan de ellos sean, al compararlas con el material original, de una calidad suficiente para usarse en sustitución de las materias primas primarias y cuando se conviertan en residuos, poder recogerse por separado.
El reglamento también habla de que «los envases que se introduzcan en el mercado deberán haberse fabricado de un modo que minimice la presencia y concentración de sustancias preocupantes en el material de envase o en cualquiera de sus componentes».
Efectos en el táper de plástico
Sin embargo, actualmente no existen procedimientos estandarizados para evaluar sus riesgos para la seguridad alimentaria. Es decir, es posible que se haya legislado sin saber a ciencia cierta qué efectos tendrían en los alimentos estos envases al ser reutilizados, es decir, cuándo los volvemos a llena de comida. Y más incierto aún es qué pasa con el táper de plástico reciclado en el microondas o en el lavavajillas.
Sí se dice que la Comisión controlará la presencia de sustancias preocupantes en los envases y sus componentes y adoptará, cuando proceda, las medidas de seguimiento pertinentes.
Proyecto Safereuse
En esta línea, Aimplas trabaja en el proyecto Safereuse, cuyo objetivo es evaluar los riesgos asociados a los envases plásticos reutilizables destinados al contacto con alimentos cuando son sometidos a altas temperaturas en microondas y lavavajillas.
La iniciativa, financiada por el Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (IVACE+i) y los fondos FEDER, busca, además, establecer una metodología que permita garantizar la seguridad alimentaria y la protección de la salud del consumidor, y a su vez proporcionar un sistema que facilite el cumplimiento de los requisitos establecidos.
Safereuse a través de bioensayos in vitro, logrará completar el análisis de la generación de NIAS (sustancias no añadidas intencionadamente) y MPs (microplásticos) que podrían desprenderse de los materiales plásticos reutilizables, asegurando así su inocuidad.
Riesgos toxicológicos
«Además, estos bioensayos a corto plazo desempeñan un papel cada vez más importante en la identificación de riesgos toxicológicos», ha añadido la investigadora en el Laboratorio de Food Contact y Packaging en Aimplas, María del Carmen Moreno.
Uno de los principales retos del proyecto es que actualmente no existen procedimientos estandarizados para evaluar estos riesgos de manera integral, lo que hace que Safereuse sea un proyecto innovador en el sector.
«Su desarrollo permitirá proporcionar una metodología fiable que ayude a las autoridades de control de mercado, fabricantes y comercializadores a garantizar que los envases reutilizables cumplen con los requisitos de seguridad exigidos», ha destacado la investigadora.
Plásticos utilizados en microondas y lavavajillas
Asimismo, al demostrar la validez de las metodologías desarrolladas para el análisis de NIAS y MPs, se contribuye a la confianza en la seguridad de los productos plásticos utilizados en microondas y lavavajillas.
«Esto podría ayudar a cambiar la percepción negativa y fomentar una visión más realista y equilibrada sobre los plásticos, sus efectos en la salud y el medioambiente», ha apuntado Moreno.
Salud pública y consumidor
Safereuse representa un avance significativo en la seguridad de los envases alimentarios reutilizables, asegurando que el creciente uso de estos materiales en la industria alimentaria no comprometa la salud de los consumidores.
Con este proyecto, Aimplas se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 3, 8, 9 y 12, promoviendo una mayor seguridad en los materiales plásticos de uso repetido y reduciendo el riesgo de exposición a sustancias no deseadas.
En este sentido, cabe destacar que con los resultados de esta investigación «se podrá mejorar la experiencia del consumidor al proporcionar recomendaciones personalizadas y basadas en datos sólidos. Esto permitirá a los usuarios tomar decisiones fundamentadas y adoptar prácticas de consumo más seguras en su vida cotidiana», ha concluido Moreno.
Seguridad alimentaria
Según Aimplas, «este proyecto también proporciona a las empresas un posicionamiento ventajoso frente a la competencia en el campo de la seguridad alimentaria, que cada vez es más exigida por los consumidores. Además, para su ejecución cuenta con la colaboración de Pohuer Creative Injection, S.L. y Great Plastic, S.L.U., dos empresas clave en la fabricación y desarrollo de materiales plásticos».
Este proyecto se incluye en el programa de ayudas del IVACE+i dirigidas a centros tecnológicos de la Comunidad Valenciana para proyectos de I+D de carácter no económico realizados en colaboración con empresas para el ejercicio 2024, financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) de la Unión Europea en el marco del Programa Operativo 2021-2027.
El proyecto para conocer el efecto de estos electrodomésticos en el táper de plástico tiene un presupuesto de 218.162 euros y se inició en julio de 2024 y tiene previsto su finalización en junio de 2025.