¿Qué hay en las estelas de los aviones? Revelan cómo podemos reducir su gran impacto en los cielos
Las estelas de condensación no son el resultado de posibles fumigaciones de agentes tóxicos
Los motores de los aviones emiten partículas contaminantes del aire
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La aviación representa alrededor del 2,5% de las emisiones globales de CO₂, según la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA). Pero este no es su único efecto negativo sobre el medioambiente. Los motores de las aeronaves liberan además partículas sólidas y volátiles que contaminan el aire y forman estelas de condensación en nuestros cielos.
El fenómeno ha dado lugar incluso a teorías alternativas como la de las estelas químicas o chemtrails, que asegura que esos rastros que dejan los aviones son producidos por agentes químicos o biológicos con los que están fumigando a la población para envenenarla o controlarla con algún oscuro propósito.
Lo cierto es que la realidad es más sencilla: los motores de los aviones liberan básicamente hollín y gases compuestos, sobre todo por vapor de agua y dióxido de carbono. Al entrar en contacto con el aire extremadamente frío de las capas altas de la atmósfera, el vapor de agua se congela, formando los cristales de hielo que hacen visible la estela.
Calentamiento y contaminación
Pero que la hipótesis de los chemtrails carezca de respaldo científico no significa que las estelas de condensación resulten inofensivas. Bajo determinadas condiciones atmosféricas, pueden evolucionar hasta convertirse en nubes de tipo cirro capaces de retener parte de la radiación térmica que emite la Tierra y contribuir así al calentamiento del planeta.
De hecho, su efecto de calentamiento puede ser comparable o incluso superior al provocado por las emisiones de CO₂ de la aviación. A esto se une el problema de la contaminación generada por el hollín y las otras partículas contaminantes que emiten las aeronaves.
La ciencia ya trabaja en poner solución a ambos desafíos, como señala un estudio científico realizado por expertos de la Universidad Johannes Gutenberg (Alemania) y recientemente publicado en Science Advances.

Combustión pobre
Los autores de este trabajo han medido las emisiones de partículas en vuelo de dos aeronaves Airbus de combustión pobre que utilizan combustibles convencionales y sostenibles para obtener más información sobre cómo estas características pueden mitigar la contaminación de las aeronaves.
Un motor de combustión pobre funciona con una menor proporción de combustible respecto al aire durante la combustión. De este modo, la mezcla contiene mayor cantidad de oxígeno, lo que favorece una combustión más completa y reduce la formación de hollín y otras partículas no volátiles.
SAF
Por otro lado, el combustible sostenible para aviación (SAF, por sus siglas en inglés) puede producirse a partir de diferentes materias primas, entre ellas residuos urbanos, agrícolas y forestales. También se puede emplear el bioetanol, que es alcohol obtenido de la fermentación de azúcares y almidones procedentes de cultivos como el maíz y la caña de azúcar.
Según los expertos, el SAF emite alrededor de un 80% menos de CO₂ que el queroseno empleado como combustible convencional en aviación. Además, no requiere ninguna adaptación de los motores de las aeronaves para su funcionamiento.
Otra ventaja de los combustibles sostenibles es que pueden reducir las emisiones de partículas contaminantes gracias a su menor contenido en azufre y compuestos aromáticos, lo que a su vez ayuda a disminuir la formación de cristales de hielo en las estelas de condensación.

Menos partículas
Las mediciones para el estudio alemán se realizaron durante vuelos en noviembre de 2021 y marzo de 2023 a lo largo de las costas francesas del Mediterráneo y el Atlántico.
Los resultados indican que los motores de combustión pobre son capaces de reducir las emisiones de partículas de hollín no volátiles en tres órdenes de magnitud (alrededor de 1.000 veces) en comparación con los vuelos de combustión rica de los Airbus A319neo y Airbus A321neo.
Hidrógeno y azufre
También se pudo comprobar que, en condiciones de combustión rica, las emisiones de partículas de hollín dependían exponencialmente del contenido de hidrógeno del combustible quemado.
Igualmente se evidenció que las emisiones de partículas volátiles de los combustibles sostenibles escalaban con el contenido de azufre del combustible y variaban considerablemente incluso entre motores del mismo tipo.

Tecnología y composición
«Investigamos cómo la tecnología del motor y la composición del combustible afectan a las emisiones de partículas, comparando combustibles de aviación convencionales y sostenibles», resume Rebecca Dischl, científica que lideró el equipo responsable del estudio.
«Los resultados destacan el potencial de la tecnología de motores de combustión pobre y también muestran cómo la composición del combustible puede marcar una diferencia sustancial», remarca Dischl.
Menos impacto
Los autores del estudio también explican que reducir las partículas contaminantes no provocaría la desaparición de las estelas de condensación, pero sí que podría verse atenuado su impacto climático.
En el propio paper aseguran que «optimizar la composición del combustible y la tecnología de combustión puede reducir las emisiones de partículas, mejorar la calidad del aire en los aeropuertos y mitigar el forzamiento radiactivo de las estelas de condensación».
Por tanto, si se aplican estas recomendaciones, probablemente las estelas de condensación continúen formando parte de nuestros cielos, pero serán unos cielos más limpios y que contribuirán en mucha menor medida al calentamiento del planeta.