Ceuta Crisis ambiental en Ceuta

Cruz Roja sigue repartiendo 4.000 bolsas de plástico diarias en Ceuta pese a las alertas ambientales

La asociación ambiental DAUBMA denuncia que Cruz Roja no ha aplicado ninguna de sus siete medidas para reducir el plástico

Las bolsas tardan hasta 400 años en degradarse y amenazan a cetáceos, aves y peces migratorios

La entidad pondrá los hechos en conocimiento, por conducto oficial, a la Delegación del Gobierno, a través de su Departamento de Costas

Reparto humanitario de comida por parte de Cruz Roja Española en Ceuta
Reparto humanitario de comida por parte de Cruz Roja Española en Ceuta. (Foto: Europa Press).
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Cruz Roja continúa entregando ayuda humanitaria en bolsas de plástico en Ceuta, pese a las advertencias ambientales. La Asociación DAUBMA denuncia que la organización no ha adoptado ninguna de las medidas que le propuso para reducir el impacto.

La Asociación para la Defensa del Arbolado Urbano, la Biodiversidad y el Medio Ambiente (DAUBMA) ha trasladado su denuncia a OKGREEN y a la prensa internacional especializada en medioambiente. Con este paso, la entidad ceutí busca que el problema del plástico en el Estrecho de Gibraltar trascienda el ámbito local.

Siete propuestas sin respuesta

La denuncia llega pocas semanas después de que DAUBMA remitiera a Cruz Roja un documento técnico con un catálogo de medidas correctoras y mantuviera una reunión oficial con la coordinadora de la organización en Ceuta.

Aquel encuentro tenía como objetivo frenar el impacto del reparto diario de alimentos en la playa del Trampolín, donde Cruz Roja distribuye desde hace semanas unas 4.000 bolsas de plástico cada día.

Sin embargo, según confirma ahora la asociación, la situación no ha cambiado. Ninguna de las siete medidas propuestas ha sido adoptada y el reparto masivo de bolsas se mantiene en los mismos términos que antes de la reunión.

La muerte de un bebé delfín

El nuevo aviso llega en un momento de máxima sensibilidad ecológica en la ciudad autónoma, tras la reciente muerte de un bebé delfín en aguas ceutíes, un caso que ha conmocionado a la población local, y otros episodios de impacto ambiental en la ciudad autónoma a raíz de la llegada masiva de inmigrantes.

Este episodio ha despertado ya el interés de periodistas españoles y franceses dedicados a la cobertura de la biodiversidad marina, que siguen con atención lo que ocurre en el litoral ceutí y en las aguas que lo rodean.

Para DAUBMA, la persistencia del reparto de bolsas agrava el riesgo para la fauna marina en un momento en que el ecosistema del Estrecho ya muestra señales de tensión por la presión humana en la zona.

Hasta 400 años para degradarse

Cada una de las bolsas repartidas tarda entre 150 y 400 años en degradarse, según recuerda la asociación. Su acumulación diaria convierte el reparto en una fuente constante de residuos de muy larga duración.

El problema no termina cuando la bolsa se rompe. Con el paso del tiempo, el plástico se fragmenta en microplásticos, partículas diminutas que se dispersan por el agua y que resultan prácticamente imposibles de retirar del medio.

DAUBMA advierte de que este proceso incrementa la presencia de microplásticos en un corredor biológico de relevancia internacional, como es el que forman el Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán.

Reparto de comida en Ceuta
Reparto de comida en Ceuta. (Foto: Europa Press).

Cetáceos, aves y peces en riesgo

Este corredor es una zona de paso clave para cetáceos, aves marinas y peces migratorios, que utilizan sus aguas como ruta entre el Atlántico y el Mediterráneo en distintas épocas del año.

Los microplásticos pueden ser ingeridos por estos animales y acumularse a lo largo de la cadena alimentaria. La asociación recuerda que los peces que se consumen en Ceuta pueden incorporar estas partículas.

Por ello, la entidad alerta de que el reparto masivo de bolsas no sólo daña la biodiversidad, sino que también compromete la salud pública de la población local, que consume pescado capturado en estas mismas aguas.

Miles de residuos cada día

Según DAUBMA, la situación actual genera miles de residuos diarios que terminan en el entorno terrestre, en el litoral y en zonas de tránsito de fauna protegida. En conversación con la entidad, trasladan que la cifra es de más de 50.000 bolsas dispensadas desde el inicio del reparto humanitario.

La asociación sostiene que esta acumulación compromete obligaciones ambientales recogidas en la normativa española y europea, que exigen prevenir la generación de residuos de difícil degradación como las bolsas de plástico.

En su anterior denuncia, la entidad ya invocó la Ley de Residuos y Suelos Contaminados, la Ley de Costas y la Directiva europea sobre plásticos de un solo uso, que obliga a los Estados a reducir drásticamente su consumo.

Responsabilidad del Gobierno

DAUBMA recuerda que la protección del litoral ceutí corresponde al Departamento de Costas de la Delegación del Gobierno y, por tanto, al Gobierno de España.

A juicio de la asociación, es el Ejecutivo quien debe garantizar que las actuaciones humanitarias no produzcan un daño ambiental irreversible en un espacio natural de alto valor ecológico como el litoral de Ceuta.

La entidad subraya que la finalidad humanitaria del reparto no exime de cumplir la normativa. La ayuda a las personas y la protección del medioambiente deben ser compatibles, según defiende en su comunicado.

Un problema europeo

La asociación insiste en que el Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán forman parte de un espacio de interés ecológico para la Unión Europea, lo que amplía el alcance del problema.

Por ello, DAUBMA considera que la contaminación por plástico en Ceuta es una cuestión que trasciende fronteras y que exige responsabilidad y coordinación entre las distintas administraciones implicadas.

Esta dimensión internacional explica también la decisión de la entidad de dirigirse a la prensa francesa, con el objetivo de que el caso llegue a la opinión pública europea.

Seguimiento diario

Ante la falta de respuesta institucional y la continuidad del daño ambiental, DAUBMA anuncia que mantendrá informados a los medios españoles y franceses sobre la evolución del caso.

La asociación facilitará documentación técnica, fotografías, informes y un seguimiento diario del impacto generado por el reparto de bolsas de plástico en la playa del Trampolín. El objetivo es dejar constancia, día a día, de la cantidad de residuos generados y de su destino final en el litoral y en el mar que rodea la ciudad autónoma.

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Playa del Trampolín, Ceuta. (Foto: Europa Press).

Comunicación oficial a las autoridades

En las próximas horas, o a más tardar mañana, DAUBMA pondrá los hechos en conocimiento, por conducto oficial, de la Delegación del Gobierno, a través de su Departamento de Costas.

La asociación trasladará también la denuncia a la Ciudad Autónoma de Ceuta, en concreto a la Consejería de Medio Ambiente, Asuntos Urbanos y Vivienda, responsable de la gestión ambiental local.

En ambos escritos, la entidad detallará las actuaciones que Cruz Roja realiza a diario en el reparto de alimentos y el volumen de residuos plásticos que genera.

Una obligación legal y moral

Para DAUBMA, la protección del litoral y de los ecosistemas marinos del Estrecho es una obligación legal y moral que las administraciones no pueden aplazar por más tiempo.

«Ceuta no puede asumir la carga ambiental de miles de plásticos diarios», concluye la asociación, que reclama una solución inmediata antes de que el daño sobre el mar se vuelva irreversible.

Las reclamaciones de DAUBMA

  • Eliminación inmediata de las bolsas de plástico en el reparto de ayuda humanitaria.
  • Sustitución por materiales biodegradables certificados, que no generen microplásticos al degradarse.
  • Implantación del sistema «Trae tu bolsa», para que cada persona aporte su propio envase.
  • Reparto sin bolsa cuando el producto lo permita, como el pan, la fruta o el agua.
  • Supervisión diaria del uso de envases en cada jornada de reparto.
  • Información multilingüe sobre el impacto del plástico, adaptada a la población atendida.
  • Protocolo estable de reparto sostenible, con prevención, control y retirada permanente de residuos.