Tiramos un millón de toneladas de alimentos al año a la basura: la ONU alerta del desperdicio alimentario
El 60% del desperdicio alimentario se origina en los hogares según los datos de la ONU
Del plato a la basura: cada persona arroja al cubo una media de 79 kilogramos de alimentos al año
Equivale a casi una quinta parte de todos los alimentos disponibles para los consumidores

La ONU ha puesto el foco en el desperdicio alimentario con motivo del arranque de su campaña a raíz de la efeméride del Día Internacional del Desperdicio Cero. En ella alerta que cada año se tiran alrededor de 1.000 millones de toneladas de alimentos comestibles en todo el mundo.
La magnitud del problema es difícil de asimilar. Esa cantidad equivale a casi una quinta parte de todos los alimentos disponibles para los consumidores, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el organismo de la ONU encargado de coordinar esta efeméride junto a ONU-Hábitat.
Cifras que alarman
El impacto climático del desperdicio alimentario es especialmente grave: la pérdida y el desperdicio de alimentos generan entre el 8% y el 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, casi cinco veces más que las emisiones de toda la industria aeronáutica. Un dato que reencuadra por completo la conversación sobre huella de carbono individual y colectiva.
La mayor parte del desperdicio alimentario, el 60%, se produce en los hogares. Los servicios de restauración representan el 28% del total, mientras que el comercio minorista contribuye con el 12% restante. Esto significa que cada persona arroja al cubo de basura una media de 79 kilogramos de alimentos al año.
El hogar, primer responsable
Estos datos, difundidos por la ONU en el marco del Día del Desperdicio Cero, muestran que el problema tiene solución y que empieza en la cocina de cada casa. Planificar las compras, aprovechar los restos y almacenar bien los alimentos son hábitos cotidianos que pueden marcar una diferencia real.
El desperdicio alimentario no es sólo un problema de eficiencia económica. La ONU lo encuadra dentro de una crisis mucho más amplia: el consumo creciente de recursos es el principal factor detrás de la triple crisis planetaria formada por el cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad. Un sistema alimentario más circular y sostenible es la respuesta que propone Naciones Unidas.
Una crisis planetaria
Si no se toman medidas urgentes, los residuos sólidos urbanos generados en todo el planeta crecerán hasta los 3.800 millones de toneladas anuales para 2050. Para hacerse una idea de la escala del desafío: si se colocaran los residuos municipales de un solo año en contenedores de transporte estándar y se alinearan uno tras otro, la hilera daría 25 vueltas al mundo.
Frente a este panorama, la ONU ha lanzado un llamamiento a gobiernos, empresas y ciudadanos para actuar en todos los frentes. Los ejecutivos deben integrar la prevención del desperdicio alimentario en sus políticas climáticas y de biodiversidad. Las empresas, por su parte, están llamadas a fijar objetivos cuantificables de reducción e innovar hacia cadenas de suministro más eficientes.
Qué pide la ONU
Para el sector privado, la iniciativa Food Waste Breakthrough, impulsada por la ONU, representa una vía concreta para multiplicar soluciones y compartir avances. La colaboración público-privada es, según Naciones Unidas, una de las palancas más efectivas para revertir la tendencia actual.
El Día Internacional del Desperdicio Cero se celebra cada 30 de marzo por decisión de la Asamblea General de la ONU, que proclamó esta fecha en diciembre de 2022. Turquía, junto con otros 105 países, impulsó la resolución tras el impulso dado al tratado internacional contra la contaminación plástica.
Origen de una efeméride
Este año, el foco del Día del Desperdicio Cero impulsado por la ONU recae explícitamente sobre el desperdicio alimentario, con el lema El desperdicio cero comienza en tu plato.
La campaña invita a la sociedad civil, el mundo académico, los jóvenes y el sector privado a sumarse a las iniciativas locales y nacionales como contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible 11 y 12 de la Agenda 2030. Porque lo que no llega al plato no tiene por qué acabar en el cubo.