Animales Animales y eclipses

Llega el primer eclipse del Trío Ibérico: así vivirán los animales el fenómeno astronómico del año

El próximo 12 de agosto tendrá lugar un eclipse de sol en España

Los animales pueden mostrar signos de confusión y ansiedad frente a un eclipse

Las especies salvajes son las más afectadas por su dependencia de la luz solar

España será el país más accesible del mundo para ver el eclipse total del 12 de agosto

Animales contemplando el eclipse de sol. Generado por IA.
Animales contemplando el eclipse de sol. Generado por IA.

Para los amantes de la astronomía, un eclipse solar es uno de esos espectáculos naturales que merecen ser disfrutados al máximo, entre otras cosas porque no resultan nada frecuentes. No en vano, España lleva 114 años sin registrar un eclipse total visible desde su territorio, una larga espera que terminará, por fin, el próximo 12 de agosto.

Este fenómeno astronómico, cuya franja de totalidad se extenderá por buena parte del norte y del este de la península ibérica, marcará además el inicio del Trío Ibérico de eclipses solares que serán visibles desde nuestro país en menos de tres años. Se calcula que este excepcional acontecimiento atraerá a millones de personas interesadas en el turismo de las estrellas.

Pero más allá de su impacto social, económico y cultural para los seres humanos, no debemos olvidar que los eclipses son eventos naturales que influyen directamente en el comportamiento de muchos animales. La repentina caída de la luz en pleno día actúa como una señal inesperada para aves, insectos, anfibios o mamíferos, que reaccionan de muy diversas maneras ante el brusco cambio de condiciones ambientales.

Noche repentina

Podríamos pensar que, durante un eclipse, los animales interpretan que ha llegado la noche, pero en realidad la situación es más compleja. En condiciones normales, el anochecer es un proceso gradual acompañado por una disminución progresiva de la luz y de la temperatura, señales clave que regulan sus ritmos biológicos.

Sin embargo, durante un eclipse la oscuridad aparece de forma brusca, lo que desajusta temporalmente esos relojes internos y provoca respuestas de confusión y ansiedad en multitud de especies.

Animales domésticos

Una cuestión interesante es que los animales domésticos no reaccionan exactamente igual que los salvajes ante un eclipse solar. En el caso de perros y gatos, por ejemplo, pueden mostrar signos de inquietud, ansiedad o desorientación que les llevan a interrumpir su actividad habitual o buscar refugio.

Estas respuestas dependen en gran medida del entorno en el que se encuentren y de su forma de reaccionar ante estímulos inesperados. De hecho, las mascotas que pasan la mayor parte del tiempo en casas iluminadas con luz artificial es posible que no se vean afectadas en absoluto.

En el caso del ganado, especialmente vacas, ovejas o caballos, se han documentado comportamientos similares a los del anochecer: desplazamiento hacia zonas de descanso, reducción de la actividad o agrupamiento.

perro y gato

Animales salvajes

En los animales salvajes, la respuesta a un eclipse solar suele ser más evidente debido a su dependencia de las señales naturales del medio. En este sentido, los entornos controlados, como los que ofrecen los zoológicos, ofrecen una oportunidad especialmente valiosa para estudiar de forma sistemática dichas reacciones.

Un interesante ejemplo es el estudio titulado Eclipse total en el zoológico: Comportamiento animal durante un eclipse solar total, que analiza lo que sucedió en el parque zoológico y jardín botánico Riverbanks, ubicado en Columbia, Carolina del Sur, durante el eclipse total ocurrido en agosto del 2017 en EEUU.

Para este trabajo, liderado por la Universidad Estatal de Carolina del Norte, fueron analizadas un total de 17 especies de mamíferos, aves y reptiles. «Aproximadamente el 75% de las especies observadas exhibieron una respuesta conductual al eclipse, y la mayoría de estos animales adoptaron sus comportamientos vespertinos o nocturnos habituales. La siguiente respuesta más frecuente fue la ansiedad aparente», se explica en el paper.

Jirafas al galope

Entre las conductas más llamativas destacan las mostradas por las jirafas, que dejaron de alimentarse y se agruparon en la parte trasera del recinto, alejándose de los visitantes para situarse cerca de la entrada de su establo.

«Al disminuir la totalidad, dos machos y una hembra galoparon durante varios minutos, un comportamiento que no se observó en ningún otro momento. Tras la totalidad, uno de los machos caminó de un lado a otro durante más de una hora hasta el final del periodo de observación».

Esta manera de actuar podría estar relacionada con respuestas de alerta ante cambios bruscos en el entorno, lo que sugiere que la repentina caída de la luz fue interpretada por los animales como una señal potencial de riesgo.

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Tortugas copulando

Más sorprendente si cabe fue lo que hicieron las tortugas gigantes de Galápagos. Según el citado trabajo: «Inmediatamente antes de la totalidad, el grupo —de tortugas—se acurrucó y, justo antes de la totalidad, una pareja de tortugas comenzó a aparearse».

También sorprendió el gorila macho que llegó a embestir contra el cristal del recinto, o los flamencos que se agruparon de forma inusualmente compacta alrededor de los ejemplares jóvenes, manteniendo la cabeza erguida y aumentando sus vocalizaciones mientras no dejaban de mirar continuamente a su alrededor.

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Agrupamiento defensivo

Este tipo de agrupamiento defensivo también se observó en otras especies, como los babuinos, que formaron grupos muy compactos y corrieron juntos por el recinto, o los loritos arcoiris, que se desplazaron en masa hacia sus refugios nocturnos y aumentaron notablemente sus llamadas, comportamientos interpretados como respuestas de alerta ante la repentina alteración de la luz ambiental.

En definitiva, los eclipses solares son capaces de alterar temporalmente la actividad de numerosas especies. Aunque sus efectos duran apenas unos minutos, ofrecen una oportunidad única para observar cómo se comportan los animales ante cambios bruscos en el entorno y hasta qué punto sus ritmos biológicos dependen inevitablemente del sol.